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La Ciudad |Hablan las estudiantes, decanos y docentes
Más mujeres se inscriben en Ingeniería e Informática, pero siguen siendo minoría

Son dos de las facultades de la UNLP en las que se registra la mayor disparidad entre alumnos y alumnas. Ellas se vuelcan menos por esas “carreras duras” ¿Qué determina la elección? Testimonios

Más mujeres se inscriben en Ingeniería e Informática, pero siguen siendo minoría

este año en informática se anotaron más de 1.600 ingresantes. más del 80 por ciento son hombres / r. acosta

2 de Febrero de 2020 | 03:14
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Chiara Svanossi (18) y Justina Terruzzi (17) son platenses e ingresantes de Ingeniería en Computación. Chiara dice que desde que tiene uso de razón quiso ser ingeniera y que como le llaman la atención las computadoras “y todo lo que tiene que ver con Informática” eligió esta carrera. ¿Su sueño? Desarrollar aplicaciones y juegos.

Justina, en cambio, primero pensó en ingeniería química, hasta que “la mayor salida laboral”, el gusto por las máquinas y el software la llevaron a inclinarse por esta rama de la computación. En el patio de Ingeniería, y de camino al curso de ingreso, proyecta su futuro en una empresa internacional como Microsoft, Oracle o Google.

Con toda la ilusión en el rostro, a las jóvenes se las ve disfrutar de sus primeros días universitarios, tanto de la materia Matemática para Ingeniería (“Mate Pi) como del curso de Introducción a la Informática que comparten con más chicos que chicas: “En mi comisión somos seis mujeres”, cuenta Justina. “Es algo que veníamos hablando, desde que empezamos a cursar nos imaginábamos que íbamos a estar rodeadas de chicos”, agrega Chiara, que egresó junto a su compañera del María Auxiliadora. A su lado, Justina acepta que “nosotras seguimos siendo minoría” en Ingeniería, donde -según datos de la Facultad- de entre más de 1.800 inscriptos, el 75 por ciento son hombres y el 25 por ciento, mujeres. En Ingeniería en Computación, el porcentaje de chicas baja considerablemente: solo un 12 por ciento la eligieron este año.

La disparidad es mayor en Informática, donde este año se anotaron 1.650 estudiantes, de los cuales el 81 por ciento son alumnos y el 19 por ciento, alumnas. Pese a que la cantidad de inscriptas creció en los últimos años (ver gráfico), esta es -junto con Ingeniería y Agronomía- una de las facultades de la UNLP con más brecha de género. Se da así un fenómeno que contradice al promedio de ingresantes de la Universidad, donde las mujeres son mayoría. Sobre todo en facultades como las de Psicología (en 2018 representaron el 78 por ciento); Medicina (65 por ciento); Trabajo Social (89 por ciento) o Ciencias Exactas (65 por ciento).

¿Qué explica la disparidad en Ingeniería? “No hay una lógica”, responde el decano de la unidad académica ubicada en 1 y 47, Horacio Frene, y hace una lectura positiva al comparar la situación actual con 20 años atrás, “cuando la cantidad de mujeres no llegaba a un dígito. Si pensamos en eso, el porcentaje es alto”. No obstante, admite, “las chicas siguen siendo pocas. Es parte de un fenómeno social que lleva años. ¿Cómo hacés para cambiarlo?”.

¿Y en Informática? “La pregunta es de difícil respuesta -dice a EL DIA el secretario académico de 50 y 120, Marcelo Naiouf-. La posibilidad en cuanto a las carreras es la misma para todos. Tal vez, en el imaginario popular se cree que las disciplinas tecnológicas están dirigidas a los hombres y no es así”.

Antonela Piaggio tiene 19 años y vino desde Tierra del Fuego a estudiar Licenciatura en Informática, porque le “apasiona; es un mundo enorme que nunca se deja de descubrir”. Ella, que estudió en una Secundaria técnica con orientación en informática, fue la única mujer en egresar de su curso: “Todas fueron abandonando en primer año del colegio, muchas de mis compañeras se aburrieron o quizá les resultó difícil. Para mí es interesante, emocionante inclusive, porque no parás nunca. Te recibís y tenés que seguir capacitándote”, expresa la joven, que piensa especializarse en ciberseguridad.

También Melanie Gutiérrez (19) terminó la Secundaria en una Técnica de Lobos siendo la única mujer del nivel. Y hoy, que es ingresante de Igeniería electrónica, comparte el curso de Mate Pi con apenas tres chicas. Apasionada de las matemáticas, física y química, piensa que “todo depende de la experiencia que cada una haya tenido en la Secundaria. Yo desde que terminé la Primaria quise ir a un colegio técnico, pero veo que a la mayoría le gusta más el trabajo de oficina, más lo teórico que lo práctico”.

Valeria, que tiene 22, vive en Punta Lara y estudia Licenciatura en Sistemas, cree que la carrera que comenzó a cursar este año “intimida un poco, entonces las chicas no la eligen y se arma como una bola de nieve”. Además, agrega, “en los colegios se da poca informática y se le da más importancia a las Humanidades. Por suerte, ahora hay una presión social para que haya más mujeres trabajando en sectores que antes no ocupábamos; es algo que se va a ir dando con el tiempo”, confía la estudiante, que, como varios de sus pares, eligió la carrera por su salida laboral y la posibilidad de trabajar en el exterior.

Romper el techo de cristal

En esa línea, el decano de Ingeniería insiste con tener “una mirada positiva” de la cuestión y se apoya en lo que él denomina “bitácora de rendimiento”: una serie de gráficos que tras el cristal de la mesa vidriada de su despacho muestran la evolución del egreso. De 441 graduados en 2018, 106 fueron mujeres. “Se mantiene la relación de 75 a 25 por ciento y va en crecimiento. No podemos perder de vista esto. Siempre digo que para ser ingeniero necesitás esfuerzo, dedicación y constancia. Las mujeres tienen esas virtudes más explotadas, son más prolijas, más tenaces, si se tienen que levantar a las 7 am y no salir un sábado para estudiar, lo hacen. Eso después se refleja en buenos rendimientos”, subraya Frene.

No obstante, el ingeniero electricista reconoce -y cita ejemplos concretos- que “el tema de género no es fácil; en un contexto de hombres, no es simple para la mujer llegar a tener puestos de liderazgo”. Por eso, días atrás fue noticia la designación en la vice dirección del Instituto Balseiro de Graciela Bertolino, ingeniera nuclear y primera mujer en acceder al cargo desde la creación de esa unidad académica, en 1955. El techo de cristal se resquebraja, pero falta.

A la inversa de Ingeniería, el secretario académico de Informática recuerda que en los albores de la democracia, “la paridad en los cursos era casi total. No sé qué pasó en el medio, pero en algún momento eso cambió. Tal vez porque antes estaba más ligado a las matemáticas y a las Ciencias Exactas, no tanto a las tecnologías, que, en general, se asocian a los hombres”.

En Informática, la carrera de Analista en Tecnologías de la Información y la Comunicación es la que más mujeres atrae (30 por ciento); en el extremo opuesto se ubica Ingeniería en Computación, con el 12 por ciento. En Ingeniería, apunta el decano, “la cantidad de mujeres tiende a cero” en especialidades como Mecánica, Electricista, Electromecánica, Electrónica, Aeronáutica y Civil. Por el contrario, la paridad es mayor en Química, Industrial, Agrimensura y Materiales, entre otras.

Imaginarios, ser y parecer

Cuestión cultural. Preconceptos. Fenómeno social. Esas afirmaciones se repiten al intentar explicar por qué Informática e Ingeniería están más pobladas de hombres. En esa línea, la directora del Centro de Orientación Vocacional de la UNLP, Victoria de Ortuzar, alerta sobre “el fuerte papel que juegan los imaginarios a la hora de la elección de una carrera. El primer acercamiento tiene que ver con los discursos que circulan, con una cuestión cultural e histórica que ha asignado unas carreras a los hombres y otras a las mujeres”.

“Mucha gente le teme a esta carrera que, en sí, es bastante machista”, remarca María Julia Olguin, que tiene 19 y vino desde Trenque Lauquen a estudiar Ingeniería Cívil. Admite que tiene “un poco de miedo”, pero que como tiene carácter se imagina planificando una obra “mano a mano con el albañil. Mi papá es albañil, así que me veo en eso, no dirigiendo desde un lugar de superioridad, sino de igual a igual, que es como me gustaría que nos traten los varones a nosotras”, sostiene.

Laurentina Labiste (17), que nació en General Belgrano y también es aspirante en Ingeniería Civil, afirma que su carrera “siempre fue vista para varones, capaz que porque las mujeres la ven como muy difícil, pero a mí no me pasa. Me gustan las matemáticas y el resto de las materias”.

Entre lo que las carreras son y lo que aparentan ser hay un abismo: el que abren los imaginarios, que “son distorsivos, por eso es muy importante la difusión que se pueda hacer desde la Universidad”, advierte De Ortuzar.

Tanto en Ingeniería como Informática se empeñan en difundir que las carreras no discriminan por género. “Dado el fenómeno social del que hablamos, en Ingeniería, probablemente, las mujeres nunca vayan a ser mayoría”, vaticina Frene, “pero a la hora de promocionar las carreras insistimos en desmitificar que no son solo para varones, como también que no hay que ser un genio de las matemáticas para ser ingeniero”.

Más mujeres. Y más graduados, en general, aparecen como los grandes desafíos de dos facultades cuyos profesionales son ampliamente requeridos por el mercado laboral. Como se dijo, de Ingeniería egresaron el año pasado 441 estudiantes; de Informática, apenas 144, según se desprende de los registros de la UNLP.

“Necesitamos generar más egresados para la demanda que hay. Esa es la realidad”, reconoce Naiouf, que como parte de la batería de estrategias para detener la deserción menciona un reciente programa para recuperar a alumnos que abandonaron la Facultad para incorporarse a alguna empresa: “La salida laboral que tienen las carreras es un gran aliado, porque los chicos eligen nuestra unidad académica, pero también un enemigo para que avancen en sus estudios. Es nuestro trabajo convencerlos para que terminen la carrera, porque así van a tener mayores posibilidades de crecimiento, van a ser mejores”.

Las chicas son mayoría en la UNLP. En 2018, representaron el 57% de los inscriptos

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“Siempre quise estudiar Ingeniería, y como también me llaman la atención las computadoras y la informática empecé Ingeniería en Computación”. Chiara Svanossi Estudiante de Ingeniería

“Mucha gente le tiene miedo a esta carrera que, en sí, es bastante machista. Me da un poco de miedo, pero tengo carácter y me imagino planificando obras”. María Julia Olguin Estudiante de Ingeniería Civil

“Hice la Secundaria en una escuela técnica y fui la única chica en todo el nivel. Creo que a las mujeres les gusta más el trabajo de oficina, lo teórico antes que lo práctico”. Melanie Gutiérrez Estudiante de Ingeniería Electrónica

“Elegí Sistemas porque me gustan las matemáticas y por su salida laboral; me imagino trabajando como programadora en alguna empresa. Fui la única chica de mi escuela en elegir esta carrera”. Ailén Panigo Estudiante de Licenciatura

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