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Información General |Experiencias de platenses que superaron o transitan la enfermedad
Volver del COVID-19: en La Plata ya hay más de 50 pacientes recuperados

La mayoría de los afectados en la Ciudad son adultos jóvenes y hasta ahora se registraron pocos casos que requirieron cuidados intensivos. Las formas de contagio más frecuentes son el comunitario y el trabajo en el área de salud. En las terapias de los hospitales se vive una tensa espera del pico de la pandemia

Volver del COVID-19: en La Plata ya hay más de 50 pacientes recuperados

Por: Omar Giménez
ogimenez@eldia.com

31 de Mayo de 2020 | 02:37
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Al principio los médicos creyeron que se había contagiado dengue: le dolía la cabeza, tenía fiebre y un sarpullido molesto. Pero los análisis a los que la sometieron dieron resultados negativos para esa enfermedad. Y positivos para el coronavirus. Antonella Mascazzini (27) dice que no se asustó con el diagnóstico, uno de los primeros de La Plata, y que pasó dos semanas con todos los síntomas de un resfrío muy fuerte. Pero le pesó especialmente, enumera, haber contagiado a su pareja; el estricto aislamiento que juntos debieron sobrellevar y el estigma que, según descubrió pronto, rodea a la enfermedad.

“Pasé por momentos de mucha tristeza: vivo en un departamento en planta baja y mis padres me dejaban la compra del supermercado en el pasillo. Tenía que escuchar junto a la puerta, asegurarme que ya se habían ido y recién entonces salir a buscar la comida. Junto a esa, la situación más dura que me tocó vivir fue la espera del resultado del hisopado, que me generó mucha ansiedad. Diría que el diagnóstico fue en cierto modo un alivio frente a la tensión de la espera”, cuenta.

Antonella es residente de primer año del Hospital Gutiérrez y fue una de las profesionales de la salud que se contagió en el mes de abril, cuando se registraron más de diez casos de COVID-19 entre el personal de ese hospital. Trabaja en el área de tocoginecología, a la que se reintegró hace pocos días, después de pasar dos semanas con síntomas.

“Es una enfermedad muy estigmatizante. Después de haberme recuperado tuve que ir a hacerme una ecografía por otras razones y noté que me trataban de forma extraña, como tensa y distante. La gente no se te quiere acercar”, dice.

Desde que se recuperó, Antonella encontró la forma de hacer otro aporte en la crisis - además del que hace desde su lugar de médica - y comenzó a donar su sangre (que desarrolló anticuerpos contra el virus) para la asistencia de los enfermos que presentan los cuadros más graves de COVID -19, una de las terapias vigentes en los protocolos avalados por los ministerios de salud de Provincia y Nación.

El caso de Antonella reúne alguna de las características más comunes de la enfermedad en La Plata, donde ya suman 55 los pacientes que recibieron el alta médica y la mayoría de los contagios corresponden hasta hoy a adultos jóvenes que no desarrollaron las formas más críticas de la enfermedad.

Según los datos que surgen de los registros de la Secretaría de Salud de la Municipalidad de La Plata, los casos de coronavirus más frecuentes en la Ciudad hasta hoy corresponden a personas de entre 20 y 34 años que se contagiaron a causa de la circulación comunitaria del virus.

Así, mientras esa es la franja etárea mas afectada, con el 30,28% de los casos, la sigue la comprendida entre los 35 y los 49 años (26,76%), la que va de los 50 a los 65 años (16,90%) y la de los mayores de 65 años (19,01%). Los menores de 19 años representan la franja con menos contagios (7,04%).

Los datos arrojan a su vez que la mayor parte de los casos corresponden a mujeres (51.41%), mientras que son hombres el 48,59%.

La forma de contagio más común en La Plata es la comunitaria, (57.7%). La gente que mantuvo contacto estrecho con afectados representa el 38.0% de los contagios y las personas que viajaron al exterior y allí contrajeron la enfermedad, el 4,3%.

Otro de los sectores más afectados, según la información oficial es el de los trabajadores de la salud, que representa 23% de los casos.

Gastón Barreto, un técnico en salud de Berisso se cuenta entre los que contrajeron la enfermedad y actualmente permanece internado en un hospital de esa Ciudad.

“Trabajo en una clínica privada y mi mujer en un hospital. En cuanto surgió la pandemia sabíamos que estábamos en riesgo”, dice Barreto.

El técnico, que espera el alta mientras le realizan estudios en el hospital de Berisso, indica que “en ningún momento tuve síntomas y en mi caso sólo se trata de esperar hasta que se cumplan los días para tener el alta y volver a casa”.

Para Barreto “desde el momento en que supe que había compañeros de trabajo que dieron positivo al COVID-19 mi primer preocupación se concentró en no contagiar, aunque mi mujer dio positivo. Siempre pensé en el afuera porque la enfermedad en sí no me produjo ninguna complicación”, sostiene.

Como en el caso de Antonella, también Barreto sostiene que le sugirieron donar plasma, una vez recuperado, para contribuir al tratamiento de los pacientes graves, un acto que es voluntario y que depende de la decisión de cada uno de los afectados.

Perfil de los casos graves

Aunque la mayoría de los casos tanto en la Ciudad, como en el mundo no son críticos hay un porcentaje que oscila entre el 5 y el 8% de los contagios de la enfermedad corresponde a casos graves, muchos de ellos mortales.

En La Plata hasta ayer ya se habían registraron ocho casos fatales mientras que, según los datos manejados en el ámbito hospitalario, alrededor del 20% de los afectados desarrollan formas más graves que requieren internación, muchos de ellos en terapia intensiva.

Elisa Estenssoro es jefa del servicio de terapia Intensiva del Hospital San Martín, ex presidenta de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva y miembro del Consejo Ejecutivo de la Federación Mundial de Sociedades de Terapia Intensiva y dice que, aunque por el momento los casos graves en la ciudad han sido pocos, las terapias viven por estas horas un tenso compás de espera frente a una enfermedad que se caracteriza por requerir en sus formas más críticas de internaciones muy prolongadas con asistencia respiratoria mecánica, lo que ralenta la velocidad de rotación de las camas de terapia, circunstancia que puso en crisis a los sistemas de salud de distintos países del mundo desde el inicio de la pandemia.

“La sensación en las terapias intensivas locales es que la pandemia todavía no llegó”

 

Para describir el momento que se vive en las terapias, Estenssoro remite a una película ítalo-franco-alemana dirigida del director Valerio Zurlini, basada en una novela del también italiano Dino Buzzati: “El Desierto de los Tártaros”, donde un grupo de soldados permanece en una guarnición en medio del desierto durante una larga temporada esperando a un enemigo que nunca llega y al que desconoce.

“Es como una espera que nunca se termina. Te vas acostumbrando a vivir en la incertidumbre”, dice la terapista.

Y agrega: “la sensación en las terapias locales es que todavía no ha llegado la pandemia; solo tuvimos algunos pocos casos aislados que van a aumentar cuando llegue el crecimiento exponencial, pero esperamos que no alcance los niveles de los países que atravesaron las situaciones más críticas, como las que nos cuentan nuestros colegas de España e Italia. Nuestro sistema de salud tuvo más tiempo para preparase”

La información que manejan en las terapias habla de entre un 5 y un 8 por ciento de los pacientes afectados que desarrollan formas graves de la enfermedad y de un 20% que requiere alguna forma de internación.

Según los datos manejados ayer por el ministerio de Salud de la Provincia, el 35% de las camas del sistema de salud bonaerense estaban ocupadas y de ese porcentaje, el 10% estaba relacionado con casos de coronavirus.

Una de las preocupaciones centrales en las terapias tiene que ver con las prolongadas internaciones que demandan los pacientes que padecen las formas graves de la enfermedad.

Mientras las internaciones habituales en terapia oscilan entre las 24 horas y los 10 días, un paciente con coronavirus y respiración asistida demanda cuidados intensivos de alrededor de 21 días, comparables con aquellos que padecen las formas más graves de neumonía derivada de otras causas, según sostiene Estenssoro.

En cuanto al perfil de los pacientes que desarrollan esas formas críticas del coronavirus, se caracterizan por padecer enfermedades asociadas, entre las cuales las más comunes detectadas en la Región son la hipertensión arterial y otras afecciones cardiovasculares, la diabetes y el EPOC.

Según datos oficiales, en La Plata, los casos más graves de la enfermedad, que tuvieron un desenlace fatal, presentaban como comorbilidad más común la hipertensión arterial, seguida por la diabetes, la disfunción cardíaca, el EPOC y la obesidad.

Otros rasgos caracterizan a los pacientes más comprometidos: la edad avanzada y que en su mayoría son varones, indica Estenssoro.

Desde las terapias intensivas se destaca, además, que la historia del coronavirus se escribe día a día, momento a momento. Y que, al tratarse de un virus desconocido, plantea serios desafíos en todo el mundo a la hora de decidir con qué tratamientos hacer frente a la enfermedad.

“Ningún tratamiento está probado como efectivo, y desde la aparición de la pandemia se han vivido distintas etapas, con distintas formas de respuesta”, dice Estenssoro.

Ayer, un 35% de las camas de la Provincia estaban ocupadas, 10% con casos de COVID-19

 

Una de las variantes más promisorias que se contempla actualmente en las terapias es el uso de plasma convaleciente (de pacientes recuperados) contemplado en los protocolos de Nación y de Provincia, que presentaría buenos resultados y al mismo tiempo no tendría efectos adversos, esto a pesar de no haber arrojado resultados concluyentes en el caso de otros coronavirus como el SARS o el MERS.

“Es por eso que se sugiere a las personas que superaron el coronavirus que donen plasma y para eso se los cita, pero eso es siempre una decisión voluntaria de cada paciente”, indica Estenssoro.

La efectiva superación del coronavirus es otro de los aspectos que plantea fuertes interrogantes: “normalmente la recuperación del paciente que necesitó respiración asistida prolongada en terapia intensiva se mide durante un período de tiempo extenso, con estudios cuando se le da el alta, a los seis meses, a los dos años. Hoy los tiempos no dan para estudiar ese aspecto en los casos de recuperados de coronavirus que estuvieron graves y en terapia intensiva. Y es por eso que vamos a tardar mucho en saber si quedan secuelas en estos casos y cuáles son”, concluyó la profesional.

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“​​​​​​​Aunque por ahora en la Ciudad hemos tenido pocos casos graves, en las terapias se vive un tenso compás de espera para el momento en que los contagios aumenten” Elisa Estenssoro Jefa de Terapia Intensiva Hospital San Martín

ANTONELLA MASCAZZINI (27) “Es una enfermedad muy estigmatizante. Después de que me recuperé me tuve que hacer una ecografía por otros motivos y dije que había tenido coronavirus. Noté que me trataban de una manera distante, que no se querían ni acercar”

GASTÓN BARRETO (42) “Lo primero que te pasa por la cabeza cuando te dicen que tenés coronavirus es que no querés contagiar a nadie. Yo ahora estoy internado y aislado mientras me hacen estudios, pero no tuve síntomas”

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