Carmen no pasa un buen momento de salud. Por estrés postraumático, a causa de la enfermedad de su hijo, con lo que sintió que tocó fondo, la afectó una culebrilla. “Nosotros le decimos culebrilla, pero los médicos odian esa palabra. Ellos le dicen herpes zóster”, contó ayer Barbieri. Según dijo, está en tratamiento: “Me están atendiendo un dermatólogo, un oftalmólogo y un infectólogo. Si el bicho me toca el ojo, lo puedo perder. El virus ya no está, pero por donde pasó... Me arruinó. Me duele la cara, el ojo y la vida. Soy un monstruo”.
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