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Lady Gaga: una diva contra todos los pronósticos

Superó el bullying, trastornos alimenticios, “haters”, decepciones profesionales y luchó hasta ser un éxito. Y no para: con su nuevo disco, ”Love for Sale”, junto a Tony Bennett, volvió al número uno de las listas

Lady Gaga: una diva contra todos los pronósticos
24 de Octubre de 2021 | 02:51
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Cuando Lady Gaga, antes de ser conocida por ese nombre, iba a la universidad, algunos de sus compañeros crearon un grupo de Facebook: “Stefani Germanotta, you will never be famous” (“nunca serás famosa”). Según cuenta la leyenda, el grupo todavía puede rastrearse en los buscadores de Google y Facebook, y quizás fue el combustible que necesitaba Stefani, que vaya si se vengo de la broma con olor a bullying. Bajo otro nombre, claro, porque ¿quién es Stefani Germanotta? No es otra que Lady Gaga que, claro, es muy pero muy famosa.

Y además, cada vez más exitosa: hoy, con una carrera más que laureada a sus espaldas, Lady Gaga vuelve una vez más a los números uno con “Love for Sale”, su álbum de jazz junto a Tony Bennett, una diva total de la música, que se hizo grande contra todos los pronósticos... y los “haters”.

Una historia que comenzó el 28 de marzo de 1986, cuando nació Stefani Joanne Angelina Germanotta, en Lenox Hill (Manhattan, Nueva York), en el seno de un hogar católico. Es la mayor de las dos hermanas hijas del matrimonio conformado por Joseph Anthony Germanotta y Cynthia Louise Bissett.

Ya desde muy niña sintió la llamada de la música, pues con solo cuatro años aprendió a tocar el piano de oídas, le encantaba participar en los musicales escolares y, a los trece, ya componía sus primeras canciones. A los dieciséis años comenzó a actuar en directo probando suerte, sin éxito, en distintos castings. Tuvo una adolescencia y juventud complicadas, en las que los trastornos de la alimentación le jugaron malas pasadas: “He luchado contra la bulimia y la anorexia desde los 15 años”, confesó en su sitio web Little Monster.

Y, aunque comenzó a estudiar artes interpretativas en la universidad, no llegó a terminar los estudios. En su lugar, decidió centrarse en “haters” que habían creado, según las malas lenguas, aquel grupo de Facebook.

“La gente me preguntaba que por qué caraj... era tan naranja, que por qué me peinaba así, que si era lesbiana, que por qué tenía que llevar esas pintas para ir a clase... Me llamaban zorra, y esto y aquello. Muchas veces no quería ir a clase”, confesó en una entrevista para Rolling Stone.

Eso no es todo, pues pasó por experiencias mucho más duras: “A los 19 me violaron repetidamente”, confesó para la revista Elle en 2019. Y añadió, además: “Mi carrera me ha traumatizado de distintas formas a lo largo de los años… Pero sobreviví y seguí adelante”.

A pesar de los escollos, Stefani, aún antes de ser Lady Gaga, no dejó de interpretar sus propios temas en la noche neoyorquina, acompañada del piano. Y, a la par que las discográficas rechazaban sus maquetas, la joven componía canciones para otros artistas y grupos entre ellos para Britney Spears o The Pussycats Dolls.

EL MONSTRUO DE LA FAMA

Pero, al encontrarse en el camino con el productor Rob Fusari, amor y música se dieron la mano en una bifurcación hacia un futuro prometedor. Fue con él con quien Stefani pasó a llamarse Lady Gaga, en honor a “Radio Gaga” de Queen (una de sus influencias musicales). También se asoció con otra artista, Lady Starlight, y juntas crearon un espectáculo con influencias del cabaret y el burlesque, vanguardista y atrevido, que casi parecía un preludio de la imagen que Gaga tendría en el futuro: “Lady Gaga and the Starlight Revue”.

Gracias a su resiliencia y perseverancia, Stefani fue abriéndose camino. Junto a productores como Martin Kierszenbaum o RedOne y, por supuesto, Fusari, la artista empezó a trabajar en el que sería su primer álbum, “The Fame” (2008), que vio la luz justo cuando se enfriaba su relación con este último.

Su debut “Just Dance” fue número uno en Estados Unidos y otros países al poco tiempo. A ese disco le debemos temas tan míticos como “Poker Face”, que también lideró las listas y tuvo un gran e inesperado éxito, “Paparazzi” o “LoveGame”.

De sus vivencias oscuras con la fama nació la segunda parte, “The Fame Monster”, un EP en el que, además de canciones como “Alejandro” o “Telephone”, contaba con uno de sus más míticos temas: “Bad Romance”.

Vendrían luego “Born This Way” (2011), “Artpop” (2013), un cambio de paso del pop del siglo XXI al cancionero estadounidense clásico con “Cheek to Cheek” (2014), primer disco con Tony Bennet, el refrescante “Joanne” (2016), un saludo a sus raíces en el folk y el pop más tradicional, y luego, claro, la irrupción de “Shallow”, de la película “A Star is Born”, en la que fue actriz protagonista, y que le dio un Oscar por el tema, Volvería al sonido de sus primeros discos, más producido, en “Chromatica” (2020), pero ahora regresa a un estilo donde muestra el poder y la sensibilidad de su voz: “Love for Sale” (2021).

Siempre acompañada de su imagen extravagante, empoderando aquello por lo que sufrió el “bullying”: ser diferente. Por eso creó el término “Little Monsters” para sus fans y para todos los que se identifican con ella.

La actriz, que ha confesado padecer fibromialgia con dolor crónico y estrés post-traumático, ha lanzado siempre un mensaje de resiliencia y lucha: “Ese niño, e incluso ese adulto, que está ahí y ha pasado por tantísimo, quiero que sepan que pueden salir adelante”, decía en 2019 a Elle.

También ha roto estigmas sobre las enfermedades mentales: “Hay mucha vergüenza en torno a ellas, pero es importante que sepan que hay esperanza y posibilidades de recuperarse”, dijo para la “Born This Way Foundation” (una ONG que ella misma fundó).

“Ese niño, e incluso ese adulto, que está ahí y ha pasado por tantísimo, quiero que sepan que pueden salir adelante”

 

Pero su amor por encima de todo es la música, esa por la que nunca dejó de luchar pese al “bullying” y los “noes” en el camino. Y, una vez más, demuestra que se equivocaban, al llegar al top 10 con “Love for Sale” junto a Tony Bennet en la Billboard 200, y al número uno en las listas de jazz.

El álbum fue presentado por la artista antes de su estreno con una actuación en “streaming” en colaboración con centros comerciales Westfield. La inauguración del Academy Museum of Motion Pictures, su colaboración con los vinos Dom Pérignon o una nueva paleta de sombras de ojos, son otros eventos recientes de una artista imparable.

Entre tanto, en redes sociales sigue siendo una número uno. En instagram, donde tiene 49,5 millones de seguidores, sus últimos 5 post superaron los 3.100 millones de interacciones (3.130.178 según un artículo de infobae a 12 de octubre). Uno de ellos es el cartel promocional de “House of Gucci”, el nuevo film de Ridley Scott en el que Gaga tiene un papel protagónico.

Así, Lady Gaga sigue en la cima, imborrable, a pesar de todos aquellos que trataron de desmotivarla y después de todos los baches que tuvo que superar. Porque a veces, ser un monstruo es, lejos de un defecto, una virtud: la de haber nacido estrella.

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