Todos hablan. En la trágica novela desatada tras las muerte de Diego Maradona, nadie se queda callado: todos quieren dar su versión, todos quieren controlar la narrativa, todos quieren su tajada. Por eso no extraña que también haya roto el silencio Walter Montero, que durante 16 años se desempeñó como custodio personal de Diego. Y, claro, dejó mucha tela para cortar.
El custodio opinó, por ejemplo, que “hasta el último día, Diego estuvo enamorado de Claudia. Él se sentía culpable por lo que había pasado. Y, en el fondo, sabía que ella siempre estaba ahí como su ángel...”
También valoró el cuidado de Ojeda, y, en cambio, disparó contra los que “querían hacerle daño, tenerlo tomado. Uno era Alejandro Mancuso”, ayudante de campo de Diego en el Mundial 2010. Ya desde esa época, confirmó, le daban alcohol “para tenerlo tranquilo. Obviamente, Diego tomaba porque tenía ganas. Pero ahí venía la pelea nuestra y de Verónica con esta gente. Era una interna entre los buenos y los malos”.
Todo lo que decía Montero parecía ser la antesala de la debacle para Diego. Una antesala en la que, según Montero, mucho tuvo que ver Oliva, que “llegó a ser una relación tóxica. Siempre fue violenta”. Montero afirma que Rocío no quería a Montero cerca, y fue ella quien “me puso en el freezer”. Para entonces los problemas con el alcohol de Diego “iban en aumento” y Oliva y Morla, cuenta Montero, comenzaron a colocar personas de su confianza en el entorno del astro, mientras cambiaban sus celulares para mantenerlo aislado del resto.
El nuevo entorno “le hicieron mucho daño, pero mucho daño. Y la quisieron manejar porque Diego siempre salía de todas. Pero esta vez no pudieron, porque Diego no tuvo ganas de salir. Se cansó”.
“¿Sabés lo que es levantarse y no ver a una carita conocida ni poder hablar con nadie? A eso sumale que estaba peleado con Rocío, que también influyó”, cerró Montero.
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