James Franco y otros acusados accedieron a pagar 2,2 millones de dólares en un acuerdo por una demanda que afirma que intimidó a estudiantes en una escuela de teatro y cine que fundó, llevándolos a situaciones sexuales injustificadas y abusivas.
Ambas partes llegaron al acuerdo para la demanda colectiva en febrero, pero se necesitaron varios meses para resolver los detalles y la suma monetaria no había sido revelada previamente.
Las actrices y ex estudiantes Sarah Tither-Kaplan y Toni Gaal, quienes presentaron la demanda primero en octubre de 2019, a la que se sumaron muchos más, afirman que en su extinta escuela, Studio 4, Franco obligaba a sus estudiantes a realizar escenas sexuales cada vez más explícitas en un “set tipo orgía” que iba mucho más allá de lo aceptable en los platós de cine de Hollywood.
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