Tras ser desestimada, el bebé que ilustró la portada de “Nevermind” de Nirvana, ahora convertido en un hombre de 30 años, presentó una nueva versión de la demanda con la que afirma que la imagen -se lo ve nadando desnudo- es pornografía infantil y por la que ha sufrido “daños de por vida” mientras el grupo se llenaba los bolsillos.
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