Cuando los futbolistas les marcan un gol a sus ex clubes no suelen festejarlo. Algunos por compromiso y otros porque verdaderamente lo sienten, pero piden perdón o ni levantan sus brazos. No fue el caso de Marcos Rojo, que anoche hizo el 2-0 y lo festejó con mesura pero con alegría visible. Alzó sus brazos y lo gritó, hasta que se sumaron sus compañeros. Los hinchas albirrojos, en las redes sociales, estallaron de bronca. Asoma cada vez más difícil su regreso al Club
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