El ginkgo biloba es un árbol cargado de mística, inmune a la enfermedad, capaz de soportar la contaminación, el fuego, las bajas temperaturas y hasta una bomba atómica como la de Hiroshima. Por estos días, varios ejemplares en la calle de acceso al Museo, en el Bosque, muestran su brillo de invierno, mientras van soltando las hojas y llenan de luz sus copas y el suelo.
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