La región: lluvias frenan el deterioro de la campaña gruesa

Precipitaciones recientes mejoran el panorama agrícola, favorecen la ganadería y recargan suelos para la próxima siembra.

Las lluvias registradas desde el sábado en la región llegaron con demora, pero resultan clave para frenar el deterioro de los cultivos de gruesa y mejorar las condiciones productivas.

 

Los ingenieros consultados señalaron que estas precipitaciones “generan un piso para que los cultivos no se sigan deteriorando”, en un contexto marcado por la falta de agua durante enero y un febrero con escasos chaparrones.

 

La soja era el cultivo más afectado, especialmente en los lotes de primera, que sufrieron un marcado deterioro en los últimos días. Si bien en algunas zonas las pérdidas podrían moderarse si acompañan las temperaturas, en otras el daño ya es irreversible y los rindes quedarán por debajo del promedio.

 

Dentro de este escenario, la soja aparece como la principal beneficiada por las lluvias, seguida por el maíz. En el caso del girasol, que en algunos campos ya comenzó a cosecharse, las precipitaciones generan demoras en la trilla, aunque sin mayores complicaciones.

 

Los cultivos de segunda son los que mejor capitalizarán el agua caída, mientras que las precipitaciones —con registros de entre 25 y casi 100 milímetros— también permiten recargar los perfiles del suelo de cara a la campaña fina.

 

Además, el aporte hídrico resulta fundamental para la ganadería, ya que mejora la disponibilidad forrajera y favorece el desarrollo de pasturas.

La Región

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