Industria en Junín: entre el ajuste silencioso, la caída del consumo y señales dispares
| 30 de Marzo de 2026 | 20:22
La industria de Junín atraviesa en 2026 un escenario de transición marcado por la incertidumbre, la adaptación y comportamientos dispares según el sector, en un contexto nacional de caída de la producción, con empresas que ajustan puertas adentro para sostener la actividad y autoridades y referentes que advierten sobre la falta de previsibilidad y el impacto del consumo.
Lejos de una crisis abrupta o una recuperación homogénea, el entramado productivo local se sostiene en un contexto adverso mediante decisiones internas clave. Este proceso fue definido como un "ajuste silencioso" por el presidente de ADIBA, quien explicó que “la industria no está en caída, está aguantando y reorganizándose” y que se trata de “un ajuste que pasa adentro de la fábrica”.
Desde el Municipio, el secretario de Desarrollo Económico, Eduardo Albarello, destacó que “la ciudad de Junín mantiene un perfil productivo diversificado”, aunque reconoció que “el año 2025 fue desafiante para pymes e industrias locales” y que no hubo crecimiento significativo del empleo. En ese marco, definió que el sector funciona “en modo defensivo”.
Entre los factores principales aparece la caída del consumo, donde “el consumidor se ha vuelto más selectivo y sensible al precio”, lo que impacta especialmente en rubros no esenciales. A esto se suma un alto nivel de capacidad ociosa y el aumento de costos en energía, logística y operación.
A nivel sectorial, el panorama es desigual. En la construcción, impulsada por el agro, se registran señales positivas. “Hay más consultas, más pedidos de presupuesto”, señalaron desde el sector, aunque remarcaron que “hoy en la industria hay que ser muy eficiente, bajar costos y ser competitivo”.
En contraste, otras actividades como la gráfica continúan en caída. Desde el rubro indicaron una baja de ventas de entre el 20% y el 30% y explicaron que “muchas empresas están priorizando gastos y ajustando su consumo”.
A nivel nacional, los datos refuerzan este escenario. En febrero de 2026, la producción industrial cayó 7,9% interanual, acumulando una baja de 5,5% en el primer bimestre. Además, registró un retroceso mensual de 2,7%, evidenciando la fragilidad de la recuperación.
Los sectores más afectados fueron maquinaria y equipo, con una caída del 23,9%, y alimentos, bebidas y tabaco, que retrocedieron 9,6%. La debilidad del consumo y la pérdida del poder adquisitivo continúan condicionando la actividad.
En cuanto a las perspectivas, predomina la cautela y las expectativas están puestas en el segundo semestre. Mientras tanto, el desafío central es sostener la estructura productiva. Como advirtieron desde el sector, “el desafío es sostener la estructura productiva hasta que llegue una recuperación más clara”.
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