La reforma laboral llegó con cambios para el mercado inmobiliario

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La reciente aprobación de la Ley de reforma laboral en el Congreso Nacional introdujo cambios estructurales en la tributación del sector inmobiliario, orientados a reducir la presión fiscal sobre el patrimonio y la renta.

Entre las medidas más destacadas, la normativa establece la exención total del Impuesto a las Ganancias tanto para la venta de inmuebles como para los alquileres destinados a casa-habitación.

Asimismo, el nuevo marco legal ratifica la eliminación de cargas administrativas y otorga beneficios retroactivos al 1 de enero de 2026, buscando incentivar la inversión y la oferta de unidades en el mercado.

La reforma laboral modifica sustancialmente el tratamiento de la compraventa para las personas humanas. Con la entrada en vigencia de la ley, queda sin efecto el Impuesto Cedular que gravaba con un 15% la ganancia obtenida por la venta de inmuebles adquiridos después de enero de 2018. Esta medida se complementa con la derogación previa del Impuesto a la Transferencia de Inmuebles (ITI), que aplicaba el 1,5% sobre unidades compradas antes de esa fecha. En la práctica, esto significa que el Estado deja de capturar una parte del capital en cada transacción. Se analiza en el mercado que eso permite que el valor de cierre de las escrituras sea más competitivo para las partes.

En lo que respecta a los alquileres, el beneficio es doble. Por un lado, la ley exime del Impuesto a las Ganancias a los propietarios por las rentas generadas por inmuebles destinados a vivienda, sin importar la cantidad de unidades que posean. Por el otro, se eliminan costos indirectos como el Impuesto a los Sellos en los contratos de locación y se exime del Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios a las cuentas utilizadas exclusivamente para el cobro de alquileres.

Según se ha analiza, este alivio fiscal apunta a mejorar la rentabilidad del locador -que en casos de alícuotas altas de Ganancias puede mejorar hasta un 60%-, incentivando la formalización de los contratos sin que esto implique una pérdida de ingresos para el dueño.

Para el mercado inmobiliario de La Plata, estas modificaciones impositivas actúan como un catalizador para la rotación de departamentos pequeños. La quita de la carga de Ganancias sobre la venta y el alquiler reduce drásticamente los gastos de “salida” y mantenimiento de la inversión. Los especialistas coinciden en que este nuevo esquema, nacido de la reforma laboral, dota al ladrillo de una eficiencia tributaria por la que se venía reclamando.

La novedad, calculan analistas del mercado por estos días, podría reavivar operaciones de compra venta que estaban frenadas en espera de la sanción de la Ley. Junto con eso, en las inmobiliarias esperan un repunte de operaciones favorecido por la liberación de los fondos del blanqueo de capitales que se puso en marcha el año pasado. Cumplido el plan de inmovilización de dólares, se calcula que habrá un segmento orientado al ladrillo como refugio de rentabilidad. 

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