Señales de debilidad en el Gobierno, la oposición en movimiento y la disputa por el futuro político

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Germán López

Hay una metáfora muy usada en la política -y bastante desgastada- que sostiene que cuando los tiburones huelen sangre se despierta su apetito. Describe aquellas situaciones en las que una repentina señal de debilidad moviliza a adversarios que hasta entonces permanecían expectantes. Algo de eso parece ocurrir hoy con el gobierno de Javier Milei, atravesado desde hace semanas por escándalos que erosionan su proclamado apego a la moral pública y por un frente económico menos sólido de lo que prometía: inflación persistente, consumo sin reacción clara y creciente malhumor social.

El peronismo ha dado históricas muestras de ese instinto depredador.

Sin embargo, que haya olor a sangre no implica necesariamente un festín de carne y huesos rotos. Los tiburones de hoy tampoco son los mismos. Algunos parecen más concentrados en un canibalismo interno que enfrenta a Axel Kicillof con La Cámpora. La disputa por el control territorial y la estrategia electoral ya entró en fase abierta. El kirchnerismo más duro no da señales de alinearse detrás del Gobernador, que acaba de desplazar a Máximo Kirchner de la conducción partidaria bonaerense. En ese marco se inscriben los cuestionamientos de Mayra Mendoza por la supuesta falta de compromiso con la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner y las advertencias de sectores kirchneristas sobre la estabilidad futura si continúa presa. El objetivo parecería ser bajarle el precio para negociar en mejores condiciones.

También se juega allí la sucesión bonaerense, con Sergio Massa intentando preservar centralidad a pesar de los enchastres que arroja el escándalo de las SIRA. Todo, en medio de una gira europea en la que Kicillof buscó proyectarse hacia 2027.

LA MOVIDA DE MACRI

Del lado de la oposición no peronista, Macri volvió a medir sus posibilidades de ser candidato o, al menos, de ejercer influencia decisiva en el armado opositor. En esa línea se interpretó el respaldo que recibió de Paolo Rocca, quien alentó la construcción de una alternativa “racional”. El gesto del CEO de Techint coincidió con el lanzamiento del lema “Somos el próximo paso”, con el que el expresidente busca testear la posibilidad de recuperar los electores que se fueron a terreno libertario en las últimas elecciones.

En esa decisión influye el desgaste oficialista que empiezan a reflejar las encuestas. Sondeos recientes muestran una caída en la aprobación de Milei y una leve recomposición opositora. Según la consultora Zuban Córdoba, parte del electorado que acompañó a La Libertad Avanza en octubre aparece hoy más dispuesto a votar según afinidades políticas que por el llamado “voto pánico”.

Gustavo Córdoba, director de la firma, sostuvo además que se observa una recuperación de las marcas partidarias tradicionales. Según sus mediciones, la UCR pasó de 1 a 6 puntos de intención de voto y el PRO de 2 a 7, luego de haber quedado reducidos a mínimos durante el pico de popularidad libertario.

LA PELEA CON LA PRENSA

Decidido a no ahorrarse conflictos, el Gobierno volvió esta semana a confrontar con la prensa. Entre la imprudencia de un periodista que ingresó con un dispositivo clandestino para registrar imágenes en zonas restringidas y la desproporcionada reacción oficial de suspender acreditaciones, subyace una desconfianza constitutiva de Milei -por no decir hostilidad- hacia el periodismo. De poco sirve enojarse con la lluvia: lo sensato es prepararse para cuando llega. Al igual que el clima, el periodismo es un fenómeno ambiental de la democracia; no puede apagarse ni ignorarse sin consecuencias.

En este contexto adverso, en la Casa Rosada creen que lo peor del llamado “Adornigate” ya pasó y buscan retomar la iniciativa. Para eso apuestan a que abril cierre con una inflación inferior al 3% y a exhibir datos económicos favorables, como el récord exportador de marzo. En paralelo, intentan recuperar la agenda política con un proyecto de reforma electoral que incluiría la eliminación de las PASO, la implementación de ficha limpia y mayores exigencias para conservar la personería partidaria.

UN GRAN DESAFÍO PARA ADORNI

Con ese telón de fondo, el jefe de Gabinete deberá afrontar este miércoles, en Diputados, un duro desafío durante la presentación de su primer informe de gestión. Según versiones, prepara “carpetazos” para responder a los cuestionamientos opositores sobre su conducta patrimonial. Si la apertura de sesiones ordinarias del 1° de marzo se transformó en un duelo de hinchadas, es razonable prever un escenario similar -o peor- esta vez.

Como les ocurrió a Mauricio Macri y a otros presidentes antes que él, Milei ingresa en la siempre riesgosa crisis de mitad de mandato: ese punto en el que se agota el crédito inicial, la economía exige resultados rápidos y concretos y la oposición empieza a oler oportunidad. Allí se define si un gobierno logra consolidarse o comienza su desgaste irreversible.

 

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