El alquiler sube y asfixia: crece la rescisión de contratos
Edición Impresa | 4 de Abril de 2026 | 02:05
El mercado inmobiliario de la Región atraviesa un momento complejo, definido por una paradoja que desconcierta a propietarios y asfixia a los inquilinos: mientras la oferta de unidades disponibles crece a niveles récord, el acceso económico a la vivienda se vuelve una meta difícil, a veces inalcanzable. Analistas del mercado platense advierten que esta presión constante está derivando en un fenómeno que crece semana a semana: la rescisión anticipada de contratos ante la imposibilidad material de afrontar los nuevos valores.
De acuerdo con un reciente informe elaborado por la Universidad de San Andrés (Udesa), a partir de datos estadísticos del sitio de comercio Mercado Libre, los precios de los alquileres en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) no pararon de subir durante marzo. En este esquema, La Plata se posiciona entre las ciudades con los mayores incrementos en el segmento de las casas.
Al calor de esta escalada, la organización Inquilinos Agrupados alertó sobre señales evidentes de un sistema que coloca al borde del colapso a quienes deben destinar gran parte de sus ingresos a un techo.
El estudio académico revela que, sin contabilizar a la Capital Federal, La Plata lideró en marzo el incremento de alquileres de casas con una suba del 5,2% intermensual.
Se rescinde para buscar algo más económico, volver a la casa familiar o alquilar con otros
Esta cifra habrá que conjugarla con otro dato de impacto local al considerar que los aumentos por contrato, en su mayoría, están atados a la inflación. En la Ciudad, según la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el aumento de productos de la economía cotidiana fue del 5,4% en el mismo período.
La situación se vuelve más cruda al analizar el destino de los ingresos. Según la entidad de inquilinos, siete de cada diez encuestados destinan más del 40% de su salario al pago del alquiler, una cifra que supera las recomendaciones de salud financiera. En paralelo, el 70,9% reconoce tener deudas activas. Lo más alarmante es el propósito de ese endeudamiento: más de la mitad de los inquilinos (53,2%) tomó deuda para poder comer, mientras que el 38,9% lo hizo específicamente para pagar el alquiler, utilizando las tarjetas de crédito como principal herramienta de auxilio.
En el centro de esta tormenta, la visión de los operadores locales aporta un matiz sobre cómo se percibe el fenómeno en las oficinas de la ciudad. La martillera Gisela Agostinelli, de la inmobiliaria “Agostinelli Propiedades”, ofreció una mirada distinta sobre la evolución del mercado platense: “No coincido en que los valores de los alquileres estén aumentando. Sí en que, cuando corresponde actualizar con el IPC a los cuatro meses, se produce hoy una suba de un 11% aproximadamente, lo que les resulta costoso a los locatarios, ya que comentan que un mínimo de aumento les desequilibra la economía del mes”.
La especialista detalla que el diálogo con los inquilinos se volvió una constante de mediación. “Muchos nos piden de hablar con los propietarios para que se le realice una bonificación sobre el incremento y otros rescinden porque, realmente, se les hace difícil poder abonarlo sabiendo que dentro de cuatro meses se vuelve a incrementar”, explica Agostinelli, quien puntualiza que, si bien algunos avanzan en silencio, “hay más rescisiones de contratos que en otros momentos”. Un dato llamativo del informe de Udesa es el crecimiento de la oferta. En marzo de 2026, la cantidad de departamentos disponibles en el AMBA escaló un 222,5% en comparación con noviembre de 2023.
Sin embargo, este “reacomodamiento” no se traduce en precios más bajos. Por el contrario, se da una situación distorsiva: con los ajustes periódicos, muchas viviendas quedan con una mensualidad por encima de lo que se pide en ese mismo momento por una unidad similar ofrecida de cero.
Ante este cuadro, las estrategias de supervivencia varían. Están quienes rescinden para buscar algo más económico en la periferia, aquellos que regresan a la casa de sus padres y quienes optan por “juntarse” entre varios inquilinos para prorratear gastos.
La Plata, solo superada en aumentos por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, enfrenta hoy el desafío de sostener su mercado inmobiliario sin expulsar a quienes le dan vida a su economía cotidiana.
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