Mirándonos

Edición Impresa

Marta Moreno

Mirándome a los ojos, sentiste culpa... y tu culpa hacia el altar te acompañó. Y así fue, que en otra muchacha la sortija se colocó.

La guardia de Honor, el paso les abrió y ella creyó, que el amor la encontró. Pero tú... tú te sentiste en el paredón por haber perdido mi amor.

Fueron muchos años que nos dedicamos amor; fueron pocos meses, en que nuestra pasión se empaño.

Mirándome a los ojos te culpaste y nuestro encuentro fortuito te paralizó.

Mirándote a los ojos, mi llanto irrumpió y supe entonces que nuestro amor platónico se acabó.

 

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE