Leonardo Sbaraglia: la nueva fascinación de Almodóvar

El actor protagoniza “Amarga Navidad”, la nueva película del director “manchego” que se presentará en Cannes este 19 de mayo. Se trata de la segunda vez en que el intérprete argento trabaja con el afamado realizador

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En “Dolor y gloria” Leonardo Sbaraglia ponía su primer pie en el mundo cinematográfico de Pedro Almodóvar y lo hacía de la forma menos pensada: convertido en el amante de Antonio Banderas, quien en la cinta interpretaba la historia de vida del propio cineasta. Se trató de una apuesta fuerte, sensible y que puso aún más en lo alto el nombre de un actor que ya habíamos visto brillar en “Caballos salvajes”, “Plata quemada” o en “Errante corazón”, una de las últimas cintas en las que vimos expuesta una destacada sensibilidad.

Ahora, de la mano del renombrado cineasta español, Sbaraglia dio un salto más hacia la consagración, pero no en términos de la conquista de España a la que ya había hecho sentir su peso en cintas como “Intacto” o “En la ciudad sin límites”, sino por su nueva incursión cinematográfica junto al manchego: un protagónico en “Amarga Navidad”, la nueva película de Pedro. En esta cinta, Leo interpreta al alter ego del realizador: se trata de Raúl, un director de cine y guionista en busca de historias para escribir su siguiente película.

“Es un director que uno admira desde que es joven, hemos crecido con Pedro”, reconoció Leo

“Amarga Navidad” narra la alternancia de dos historias, una protagonizada por Elsa (Bárbara Lennie), directora de publicidad, en 2004, durante el largo puente de la Constitución de diciembre. La segunda ocurre en 2025, la protagoniza Raúl (Leonardo Sbaraglia), quien está escribiendo un guion que pronto descubriremos que es la historia de Elsa, su novio Bonifacio (Patrick Criado) y sus amigas Patricia (Victoria Luengo) y Natalia (Milena Smit).

En la historia Raúl recurre a la autoficción como solución a una larga temporada de sequía creativa. Mira dentro de sí, y no puede evitar mirar también a las personas que componen su universo más íntimo, su compañero (Quim Gutiérrez) y su ayudante (Aitana Sánchez -Gijón). Se trata de una producción en la que Almodóvar vuelve a recurrir a su universo más íntimo para llevar a la pantalla grande una trama que es un espejo de su realidad.

Mucho más que cine

Interpretar el alter ego de uno de los directores más icónicos del cine mundial no es una tarea sencilla, y para el actor supuso un desafío que traspasó los límites de los sets de Madrid y Lanzarote. Encarnar esta faceta demandó una entrega psicológica tan intensa que el propio Sbaraglia confesó en entrevistas que debió recurrir a terapia psicológica tras finalizar el rodaje de la cinta que tendrá su debut el próximo 19 de mayo en el Festival de Cannes.

“Cuando uno trabaja con Pedro maneja muchas cosas extras que él quizás ni siquiera se imagina que genera. Existe una gran expectativa y uno parte con mucha exigencia a la hora de trabajar, un deseo de darle lo que necesita, porque es un director que uno admira desde que es joven, hemos crecido con Pedro. De pronto, te toca estar en ese lugar y lo primero que tienes que vencer es esa cuestión contigo mismo. Yo creo que no es consciente, porque es imposible que sea consciente de todo lo que genera”, decía Sbaraglia en una entrevista reciente, siendo muy consciente de la presión que causa trabajar con Almodóvar, especialmente siendo la segunda vez que el afamado director lo elige para encarar un personaje de una relevancia clave.

Leo interpreta al alter ego del cineasta: un realizador y guionista en busca de historias para escribir su siguiente película

En esta elección de elenco, el director encontró en el actor argentino una nueva inspiración, su actor fetiche, un concepto que Pedro conoce ampliamente, como ocurrió con Penélope Cruz, Carmen Maura, Rossy de Palma o la mismísima Cecilia Roth, reconocidas como “chicas Almodóvar”, y hasta con el propio Antonio Banderas.

“Es muy preciso trabajando. Él te dice cosas como: ‘Baja el hombro, pon la cabeza recta’. Efectivamente, tiene una manera de ir moldeándote como si fueras una escultura. Te das cuenta de que en realidad él está trabajando sobre lo que quiere ver, sobre ese personaje, y tú te tienes que separar de eso”, reconoció Leo sobre la lógica de trabajo y en especial sobre la mirada del realizador a la hora de rodar una escena.

Sumergirse en un nuevo universo

A través del personaje de Raúl Durán, la película explora cómo los límites de la ficción y la realidad se diluyen de forma dolorosa. Sbaraglia analizó que, en esta etapa de su carrera, Almodóvar utiliza su obra para “revisar sus afectos” y explorar qué sucede cuando un creador acostumbrado a ser un “pequeño dios” decide ceder el control y exponer sus fracturas más íntimas.

En sintonía, la exigencia del libreto se vio potenciada por las condiciones físicas de la filmación. El equipo enfrentó temperaturas de hasta 40 grados a la sombra durante el verano español. Pese al desgaste emocional y físico, el lazo profesional se selló con el tradicional ritual de la productora El Deseo, donde Almodóvar despidió a Sbaraglia y al resto del elenco con abrazos y ramos de flores, consolidando al argentino en el olimpo de sus actores predilectos.

 

Leonardo Sbaraglia

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