Alimentación y memoria: qué comer para mantener el cerebro activo
Edición Impresa | 17 de Mayo de 2026 | 03:57
Cecilia Famá
cfama@gmail.com
La memoria y la concentración suelen convertirse en temas de preocupación a medida que pasan los años. Olvidos cotidianos, dificultad para sostener la atención o sensación de cansancio mental aparecen con frecuencia en adultos y adultos mayores. Sin embargo, especialistas aseguran que ciertos hábitos pueden ayudar a preservar la función cognitiva y que la alimentación cumple un rol fundamental en la salud cerebral.
Hoy se sabe que el cerebro necesita nutrientes específicos para funcionar correctamente. Grasas saludables, antioxidantes, vitaminas y minerales participan en procesos vinculados a la memoria, el aprendizaje y la prevención del deterioro cognitivo.
“El cerebro requiere una alimentación equilibrada y sostenida en el tiempo. No existen alimentos mágicos, pero sí nutrientes que ayudan a proteger las neuronas y mejorar las funciones cognitivas”, explica la licenciada Paula Fernández, nutricionista especializada en alimentación saludable y envejecimiento activo.
Entre los nutrientes más estudiados aparece el omega 3, presente principalmente en pescados como salmón, sardinas y atún, así como en nueces y semillas de chía o lino. Este tipo de grasa saludable favorece la comunicación entre neuronas y podría colaborar en la prevención del deterioro cognitivo asociado a la edad.
Los antioxidantes también ocupan un lugar importante. Frutas rojas, cítricos, cacao amargo, vegetales verdes y té verde ayudan a combatir el estrés oxidativo, un proceso relacionado con el envejecimiento celular. “Cuanto más color tiene el plato, generalmente más antioxidantes aporta”, resume Fernández.
Otro grupo clave son las vitaminas del complejo B, presentes en huevos, legumbres, cereales integrales y carnes magras. Estas vitaminas participan en el funcionamiento del sistema nervioso y en la producción de neurotransmisores vinculados a la memoria y el estado de ánimo.
En La Plata, muchas personas comenzaron a incorporar hábitos orientados al bienestar cerebral. “Hace unos años empecé a notar que me costaba más concentrarme en el trabajo y me olvidaba de cosas simples”, cuenta Ricardo Martínez, vecino de Gonnet y contador de 61 años. “Mi médica me recomendó cambiar algunas rutinas y hoy noto mucha diferencia”.
Ricardo asegura que comenzó a cocinar más en su casa, redujo el consumo de ultraprocesados y sumó caminatas diarias. “También trato de dormir mejor y leer más. Entendí que la memoria no depende solo de un alimento, sino de cómo uno vive”, sostiene a la vez que agendó en sus mañanas la actividad de hacer crucigramas, leer y hacer ejercicios con unso cuadernillos específicos.
Los especialistas coinciden en que el cuidado cognitivo debe abordarse de manera integral. Además de la alimentación, recomiendan actividad física regular, buen descanso, estimulación intelectual y vínculos sociales activos. Leer, aprender algo nuevo, jugar a las cartas o mantener conversaciones frecuentes también ayudan a ejercitar el cerebro.
Aunque el envejecimiento es inevitable, cada vez más estudios muestran que ciertos hábitos pueden ayudar a llegar a edades avanzadas con mejor calidad de vida y mayor autonomía. Y en ese camino, la alimentación aparece como una de las herramientas más accesibles para cuidar la memoria y mantener el cerebro activo.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE