La publicación de los resultados de las evaluaciones internacionales PISA 2025 volvió a poner bajo la lupa el desempeño educativo argentino. Los resultados mostraron un retroceso respecto de la medición anterior y volvieron a encender las alarmas sobre los aprendizajes de los estudiantes de 15 años. En este escenario, los datos del Índice de Resultados Escolares (IRE) de primaria 2025 permiten observar qué ocurre dentro del país y cómo se ubica la provincia de Buenos Aires frente al resto de las jurisdicciones.
A nivel nacional, entre los alumnos que llegan a sexto grado en el tiempo correspondiente y sin sobreedad, solo el 54% alcanza simultáneamente un desempeño satisfactorio o avanzado en Lengua y Matemática.
El dato muestra además fuertes diferencias entre las provincias. Y dentro de ese mapa, la provincia de Buenos Aires se encuentra por encima del promedio nacional, aunque todavía lejos de los mejores registros del país.
Cómo quedó la Provincia de Buenos Aires
De acuerdo con los datos del IRE 2025, el 55% de los estudiantes bonaerenses alcanza los conocimientos esperados de manera simultánea en Lengua y Matemática.
Con ese resultado, Buenos Aires se ubica entre las jurisdicciones con mejor desempeño del país, aunque por debajo de la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba.
CABA encabeza el ranking con el 73% de los alumnos que alcanzan los aprendizajes esperados, seguida por Córdoba, con el 62%, mientras que Buenos Aires aparece tercera, con el 55%.
El dato bonaerense adquiere particular relevancia por el peso demográfico de la Provincia y por la cantidad de estudiantes que integran su sistema educativo. Al mismo tiempo, el resultado evidencia que casi la mitad de los alumnos que llegan a sexto grado en el tiempo previsto no alcanza simultáneamente el nivel esperado en las dos áreas fundamentales evaluadas.
Matemática, el principal desafío
Al igual que ocurre en el resto del país, Matemática aparece como uno de los principales obstáculos en los aprendizajes.
El análisis de los resultados muestra que las mayores dificultades se concentran en la capacidad para resolver problemas y utilizar los conocimientos matemáticos en distintas situaciones.
La situación se conecta con las dificultades que también aparecen en las evaluaciones PISA, que miden las competencias de estudiantes de 15 años. Allí, Matemática volvió a ser el área de mayor fragilidad para los alumnos argentinos.
Los especialistas y docentes consultados advierten, además, que los resultados no pueden analizarse únicamente como una fotografía del presente. Las trayectorias escolares, las consecuencias que dejó la pandemia, las condiciones en las que se desarrolla la enseñanza y las políticas educativas implementadas durante los últimos años forman parte de un escenario más amplio.
Las diferencias entre las provincias
El mapa elaborado a partir del IRE 2025 muestra una marcada desigualdad territorial.
Además de CABA, con el 73%, y Córdoba, con el 62%, la provincia de Buenos Aires aparece con el 55%, apenas un punto por encima del promedio nacional.
En torno a ese promedio se encuentran Chubut y Mendoza, con 54%; La Pampa, con 54%; Tierra del Fuego y San Luis, con 53%; y Entre Ríos y Formosa, también con 53%.
En el extremo opuesto aparecen varias provincias del norte argentino. Chaco registra el menor porcentaje, con 36%, seguido por Tucumán, con 42%, y Santiago del Estero, con 43%.
La distancia entre las jurisdicciones con mejores y peores resultados vuelve a poner en evidencia uno de los principales problemas del sistema educativo argentino: las posibilidades de alcanzar los aprendizajes fundamentales siguen dependiendo, en buena medida, del lugar donde viven los estudiantes.
Qué dicen estos números sobre las escuelas bonaerenses
El 55% registrado por Buenos Aires no implica que la situación educativa provincial esté resuelta. Por el contrario, el dato muestra una realidad con fuertes contrastes: la Provincia se ubica entre las jurisdicciones con mejores resultados, pero al mismo tiempo una proporción importante de estudiantes no logra alcanzar los aprendizajes esperados al finalizar la primaria.
La discusión adquiere otra dimensión cuando se cruzan estos resultados con las evaluaciones PISA. Mientras el IRE permite observar los aprendizajes fundamentales al terminar la primaria, PISA analiza las competencias que tienen los estudiantes a los 15 años.
La pregunta que queda planteada es qué ocurre durante ese período de transición y cuánto logran consolidar los alumnos sus conocimientos en la escuela secundaria.
En ese punto, docentes y directivos bonaerenses advierten que el desafío no pasa solamente por mejorar los resultados de una evaluación, sino por definir políticas educativas sostenidas en el tiempo que permitan recuperar aprendizajes, acompañar las trayectorias escolares y garantizar que los estudiantes lleguen a la secundaria con las herramientas necesarias.
SUSCRIBITE a esta promo especial