Los murales en espacios públicos se consolidan como parte de la identidad urbana de Mar del Plata, donde artistas locales impulsan obras que transforman espacios, transmiten mensajes y fortalecen el vínculo entre vecinos y ciudad.
Uno de los ejemplos más representativos es “Mensajeras”, el mural realizado sobre el edificio de San Juan y Colón durante los festejos por los 150 años de Mar del Plata. La obra, creada por el Grupo Sismo —integrado por Fernando Lerena y Massi Ledesma—, fue reconocida en 2024 como el “mejor del mundo” por la plataforma “Street Art Cities”.
Con 35 metros de altura, el mural muestra gaviotas que transportan una llave sobre el océano y simboliza la conexión entre las personas y el ambiente. La obra demandó más de un mes de trabajo y una extensa planificación previa.
“Es una obra en la que si improvisás, se nota, y al ser una creación para todo el mundo, se vuelve una gran responsabilidad a la hora de pintar”, sostuvo Lerena.
Además, destacó que el muralismo busca generar impacto más allá de lo estético. “En nuestro caso, siempre buscamos transmitir un mensaje y generar un impacto, no solamente embellecer”, afirmó.
La participación de los vecinos aparece también como un rasgo distintivo de estas intervenciones. “La gente se acerca a colaborar, a estar con vos, a charlar, a ayudar, a llevarte una bebida…”, describió Marité Svast, artista plástica y referente de la Bienal Internacional de Arte Público de Miramar.
En esa línea, sostuvo que las obras terminan formando parte de la comunidad. “En el momento en que lo dejás, el trabajo deja de ser tuyo y pasa a ser propiedad de los demás”, aseguró.
El crecimiento del muralismo también se refleja en el interés de particulares y comercios por incorporar arte urbano en distintos espacios. Así lo señaló Matías Lovera, autor del mural ubicado en Belgrano y avenida Independencia, inspirado en la naturaleza y la sustentabilidad.
“Podés cambiar todo un barrio por pintar las paredes lisas, imagínate si pintás un mural… transmite una sensación, un sentimiento para el que lo ve”, enfatizó.
Los artistas coincidieron además en que el muralismo atraviesa un momento de expansión y aceptación social, aunque remarcaron la necesidad de mayor acompañamiento estatal para concretar proyectos de gran escala.
“Tenemos muchas ideas: hay plazas, escuelas, paradas de colectivo, puentes… hay de todo para intervenir”, señaló Lovera.
Por su parte, Marité Svast remarcó el valor cultural y social del arte urbano. “Cuanto más arte público exista, más sensibles vamos a estar todos”, expresó.
Finalmente, Lovera destacó el impacto transformador de esta práctica sobre la ciudad y sus habitantes. “Lo que más nos llena es transformar un espacio, sus muros, la cuadra, un barrio y, de a poco, ir transformando la ciudad”, concluyó.
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