Hace algunos meses, una de las palabras que comenzó a circular entre los adolescentes fue “therian”. Ahora, otra expresión ocupa buena parte de las conversaciones, los videos y los encuentros entre jóvenes: “farmear aura”. No se trata necesariamente de que una moda desaparezca para que otra ocupe su lugar, pero sí de una característica cada vez más visible de las tendencias que circulan entre los más chicos: su capacidad para aparecer, crecer y transformarse con rapidez.
En el caso del “aura”, el fenómeno comenzó a ganar fuerza a través de TikTok. La expresión empezó a utilizarse para señalar que alguien había hecho algo particularmente bien o, por el contrario, había pasado vergüenza o cometido un error. De ahí surgieron las referencias a sumar o perder aura y, con el tiempo, la idea de “farmearla”.
Lo llamativo es que los propios adolescentes que participaron de las batallas en Plaza Moreno -por nombrar algunos de los tantos sitios en donde se desplegó el fenómeno- saben que puede tratarse de una moda pasajera.
Esa conciencia sobre la fugacidad forma parte del fenómeno. Los jóvenes no necesariamente esperan que aquello que hoy los entusiasma permanezca durante años. Las redes permiten que una expresión se transforme rápidamente en un código compartido y que pase de la pantalla a los encuentros entre pares.
En La Plata, el “farmear aura” dio un paso más: dejó de ser solamente una expresión de TikTok y ocupó un espacio público. La convocatoria del último sábado en Plaza Moreno superó las previsiones de los organizadores y reunió a cientos de personas alrededor de las batallas.
El antecedente de los “therians” aparece justamente en los testimonios como una referencia cercana. No porque exista una relación directa entre ambos fenómenos, sino porque los adolescentes reconocen en ellos una lógica parecida: una tendencia que se instala con fuerza, genera códigos y despierta interés hasta que otra novedad comienza a ganar terreno.
Quizás esa sea una de las particularidades de las modas juveniles actuales: no solo cambian rápido, sino que quienes participan de ellas parecen saberlo. Y aunque nadie -ni siquiera los miembros- pueda anticipar cuánto durará el “aura”, por ahora la tendencia ya consiguió algo que no sucede únicamente en las redes: sacar a cientos de jóvenes de las pantallas y llevarlos a encontrarse en una plaza.
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