Frente a una pérdida suele aparecer una frase conocida: “El tiempo cura todo”. Gregorini propone discutirla. “No creo que lo cure todo. Obviamente, es lo que hacemos en ese tiempo”, sostiene.
Para el psicólogo, lo importante no es solamente que transcurran meses o años, sino qué ocurre dentro de ese período. El tiempo puede acomodar determinadas cosas, pero no realiza por sí mismo el trabajo psíquico. “Lo fundamental es lo que vos hagas en el medio”, explica.
Allí aparecen los recursos personales y los vínculos. Hablar, escribir, compartir lo que sucede, apoyarse en amigos y familiares y recurrir a terapia cuando sea necesario pueden ayudar a atravesar el proceso.
Pero hacer cosas no necesariamente significa elaborar una pérdida. Una persona puede llenar sus días de actividades para no pensar. Puede trabajar más, salir más o mantenerse permanentemente ocupada. Todo eso puede ayudar, pero si funciona únicamente como una manera de evitar aquello que ocurrió, la pérdida puede quedar congelada.
Por eso, para Gregorini, es necesario poder reconocer qué pasó.
“Nadie sale de aquello que no conoce”, plantea. La persona necesita acercarse a aquello que perdió, reconocerlo y encontrar recursos para poder procesarlo.
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