Rosario Central se consagró campeón de la Supercopa Internacional luego de superar a Estudiantes por 3 a 1 en el Estadio Único Madre de Ciudades de Santiago del Estero. A pesar de la coronación del equipo santafesino, el desenlace del compromiso quedó marcado por reclamos enardecidos, un visible enojo de Juan Sebastián Verón en la tribuna y una pelea en el túnel que terminó con dos expulsados.
Frente al fuerte reclamo de los protagonistas de Estudiantes, las autoridades del encuentro, con Darío Herrera a la cabeza, explicaron sus fallos más cuestionados.
El primer foco de conflicto ocurrió en los minutos finales, cuando el marcador favorecía al Canalla por 2 a 1. Adolfo Gaich ejecutó un cabezazo dentro del área y la pelota impactó en Ignacio Ovando. Esta acción motivó la queja inmediata de todo el banco de suplentes y de los futbolistas albirrojos para exigir la pena máxima. No obstante, el juez principal ordenó la continuidad del juego. Tras el cierre del partido, justificaron: "No hay una vista clara; en una parece mano, en otra pecho, pero no observamos en el campo una mano ampliada ni movimiento adicional".
Poco tiempo después, la tensión volvió al área de Central, cuando Tomás Palacios disputó una pelota sobre la línea de fondo, cayó al suelo y, al intentar reincorporarse, protagonizó una fuerte disputa con Franco Ibarra. Una vez más, el árbitro ignoró los pedidos de sanción y luego argumentó: "Antes de levantarse está cayendo y él va en busca de la pierna. El contacto existe, pero no para penal dado que Palacios busca enganchar el pie de Ibarra".
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