facuache@eldia.com ENVIADO ESPECIAL A MENDOZA
El Lobo se trajo un gran premio de Mendoza. Un punto que suma tras un partido correcto, en el que empezó perdiendo casi desde el comienzo, tuvo chances para empatarlo -también para perder por más- expuesto por su endeblez defensiva. Algo tiene este Lobo: un equipo que juega bien cuando Nacho Fernández maneja la pelota y que tuvo vergüenza, las ganas y el ímpetu para ir a buscar una igualdad que encontró cuando el partido se moría. Empató 1-1 con Independiente Rivadavia.
Iban menos de 5 minutos cuando cambió el partido pensado por Ariel Pereyra. La Lepra mendocina, que había mostrado intensidad en el inicio del juego, encontró efectividad de movida: Matías Fernández habilitó a Maxi Salas que hizo la pausa justa para que le pasara por afuera Juan Manuel Elordi y el lateral definió bárbaro ante la salida de Insfrán para poner la historia 1 a 0.
No solo la Lepra mendocina es un equipo que juega bien, sino que el Lobo tuvo problemas en la salida y perdió pelotas en posiciones sensibles que complicaron defensivamente al equipo tripero pese a que no se convirtieron en chances concretas de gol para el local.
Gimnasia creció después de los 15 minutos, cuando Nacho Fernández encontró espacios para jugar a la espalda de Bottari. El mediocampo tripero empezó a triangular y manejar mejor la pelota, aunque se expuso a una contra local. Así, una desatención defensiva de Martínez dejó a Sartori en posición de remate aunque su disparo fue fácil para Nelson Insfrán. El Lobo llegó con un buen zurdazo de Nacho Fernández y Elordi casi mete el segundo con un remate desviado desde la puerta del área.
Matías Fernández tuvo el segundo, porque un pelotazo bárbaro de Florentín buscó al número 10, se resbaló un defensor en el cierre y Fernández tomó la peor decisión: le quiso picar la pelota a Insfrán y la tiró por arriba del travesaño. Igual de increíble fue la salvada de Bolcato tras una buena jugada colectiva tripera que terminó en remate de Janson, mano del arquero, palo derecho y otra vez la pelota en las manos del golero local.
El local, más allá de la levantada mens sana, fue siempre un poco más incisivo. Una gran tapada de Insfrán le ahogó el grito de gol a Maximiliano Salas. Zalazar, con un remate cruzado, estuvo cerca de darle el empate al equipo albiazul.
El segundo tiempo comenzó con la misma tónica del primer tiempo, con el local un poco mejor en un partido que fue perdiendo ritmo con el paso de los minutos. Por eso, Pereyra buscó variantes ofensivas con Franco Torres por Zalazar y un segundo delantero, Agustín Colazo, en lugar de Seoane. Se rompió aún más el juego y Sequeira tuvo el segundo con un buen remate en una jugada que empezó con un gran caño. Nacho Miramón, de media distancia, casi tiene premio como en Rosario. Y un centro que cayó sobre el área, Renzo Giampaoli lo tiró por encima del travesaño.
En el final, el Lobo fue por el empate con las armas que le quedaron, aún expuesto a la contra. Florentín la tiró por arriba del travesaño desde una posición bárbara mientras el equipo de Pereyra apostó a sumar gente en ataque y buscar una cabeza salvadora.
El local terminó el partido con una línea de cinco defensores, pero justo por ese sector derecho de la defensa apareció Agustín Colazo para definir tras un pase del Chelo Torres y poner el 1 a 1 luego de la revisión del VAR, que desató el gran festejo tripero en Mendoza. Un punto de esos que vale la pena festejar para seguir en carrera por la Liga y el acceso a copas.
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