Se acabó otro objetivo del semestre, tal vez el más terrenal, el que le podía abrir una puerta para las competencias internacionales del próximo año. Estudiantes se despidió de la Copa Argentina luego de perder 1-0 con Platense en un partido que lo mostró agotado, sin ideas y con una baja de confianza. Si el golpe de la Supercopa Internacional no había impactado, el de anoche sí.
El equipo de Medina quedó abrazado a la Copa Libertadores (sueño muy difícil pero sueño al fin) y tener una remontada importante en el torneo. De lo contrario estará cerrando el año de la peor manera. Está claro que si no toma aire y renueva sus cartas este equipo ya da señales que no tiene más nafta y mucho menos recambio.
No comenzó del todo bien Estudiantes, sobre todo en el retroceso y en el manejo de la pelota de mitad de cancha para atrás. Un par de pelotazos frontales en el juego directo de Platense lo complicó. Si hasta Fernando Muslera salió demasiado lejos dos veces y el Calamar estuvo ceca de ponerse arriba en el marcador. Ni hablar a los 13 minutos cuando un horror en la salida le dejó la pelota a Retamar, que le reventó el arco al uruguayo, de muy buena respuesta. Se equivocó feo Santiago Núñez en un equipo largo y desordenado.
Le costó al equipo del Cacique Medina hacer pie en la mitad de cancha y manejar la pelota. No pudo José Sosa y tampoco Baltasar Rodríguez. Para colmo en el mano a mano Eros Mancuso no logró prevalecer ante Retamar. Y no aparecieron sus extremos. Apenas dos o tres pelotas al área pudo meter el Pincha en el primer tramo del capítulo 1. Muy poco.
La presión y frescura de Platense fue un dolor de cabeza para ese armado. Extrañó tanto a Palacios y Correa como nunca. También a Castro. Sin ideas y con un tremendo problema en cada pérdida. Estuvo casi todo el período sufriendo y más cerca de recibir un gol que de anotarlo. No fue una buena imagen. Parea colmo con la temprana amarilla Fabricio Pérez quedó condicionado y tuvo más temor de recibir otra y se controló demasiado. No se pudo creer el gol que erró Platense en el final de ese primer tiempo. Era empujar la pelota y listo pero no tuvo convicción. La mejor noticia para el Pincha fue irse al vestuario sin haber recibido un gol y, por sobre todas las cosas, sin perder el partido. Por méritos estuvo muy cerca de las dos cosas.
Para jugar el complemento el cambio de inicio fue el de Kociubinski por el amonestado Pérez. El Cacique Medina intentó ser más fuerte en el medio y rodear mejor a Sosa y Rodríguez. Al menos lo intentó desde el dibujo pero no lo consiguió en el juego. El Principito jugó más adelantado y con menos obligaciones al recorrido. El equipo no mejoró en nada y mostró, además de cansancio, una falta de confianza preocupante. Los jugadores fallaron en los duelos y muchas veces era cuestión de animarse.
El primer tiempo de Estudiantes fue de lo más pobre en tiempo: jugó con el mejor equipo
A los 15 Medina hizo otro cambio, más jugado: adentro Edwuin Cetré por Sosa. El colombiano se recostó por la izquierda y corrió de lado a Tobio Burgos que justo empezaba a mostrar condiciones en ese sector. El partido tuvo su primer quiebre porque el Pincha empezó a jugar más adelantado, llegando al arco de Cozzani pero asumiendo riesgos en las pérdidas. Entendió que ir a los penales no era el mejor negocio.
Un remate desde afuera que salvó Cozzani y un par de desbordes por las bandas de Cetré y Tobio Burgos mal resueltos fueron las llegadas de un equipo que siguió estando desordenado pero al menos pisó el campo de enfrente. Nunca en todo el partido tuvo dominio ni consistencia. Jamás dio la sensación de tener el juego a su favor y mucho menos que era el que tenía merecimientos como para ganar. Lejísimos.
El gol de Platense llegó en el final cuando parecía que el partido se definía en los penales
Para el tramo final los mensajes del banco de suplentes fueron Eric Meza y Brian Aguirre. El ex Colón jugó de volante y el ex Newell’s por izquierda para cambiar a Cetré. Llamó la atención la salida de Tobio Burgos que era uno de los pateadores de penales que tenía en cancha.
A falta de seis minutos llegó el gol de Lencina, que había ingresado hacía dos minutos. Desborde por la izquierda, centro y gol. Muy fácil e imperdonable a la vez. Sorprendió por el momento pero para nada por lo realizado. Estudiantes jugó mal, no tuvo respuestas y demostró que el plantel no le pudo dar el técnico variantes. Para colmo Medina no supo administrar las cargas y el presente es una consecuencia. El Pincha desaprovechó la chance de jugar una Libertadores con muy poco. Tal vez ahora el ganador de Platente-Atlético Tucumán lo consiga si Boca es el campeón de la Sudamericana y finalista. Como sea, este equipo no puede más sin descanso o variantes. Agotó sus energías y desaprovechó otro objetivo del año.
VIDEO | Martín Cabrera desde Florencio Varela
VIDEO | Llegada de Estudiantes a Varela
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