Estudiantes volverá a jugar una instancia de Copa Libertadores luego de 17 años y en esa última oportunidad sucedieron muchísimas cosas, demasiadas, que ahora en la antesala de otro choque de similares características valen la pena recordar.
Todo comenzó con la lesión sufrida por Marcos Angeleri el 31 de mayo de 2009 (rotura de ligamentos), justo en la previa del choque de vuelta contra Defensor Sporting por los cuartos de final. El lateral, que podía hacer las veces de central, era una de las piezas clave del equipo de Alejandro Sabella. Y ese domingo por la noche en Victoria empezó a rondar por el ambiente la idea de buscar un reemplazo.
En paralelo a la búsqueda del refuerzo se empezó a dudar de la continuidad del defensor, cuyo contrato se terminaba el 30 de junio de ese año y, además de tener su salida casi cerradas al fútbol europeo integraba el plantel de la Selección de Diego Maradona. Pocos días después renovó por tres años.
Estudiantes derrotó a los uruguayos en La Plata y se metió en semifinales de la Libertadores 38 año después. No fue una noticia más en el Mundo Pincha y tampoco a nivel nacional. Revuelo y más por conocer al rival: Nacional de Montevideo, quien le había ganado la final de 1971.
¿Dónde haría de local Estudiantes? Fue una duda que duró un par de semanas. En teoría el Único no iba a ser habilitado porque estaba en arreglos y el campo de juego en malas condiciones: Lanús, Racing y otros escenarios más estuvieron en danda hasta que se confirmó el estadio de 25 y 32.
Entonces de un día para el otro se arregló la contratación de Rolando Schiavi, por ese entonces en Newell’s. Por tecer 10 amarillas no iba a poder jugar las dos fechas que le quedaban al torneo. Lo llamó Alejandro Sabella y acordó todo en un rato. Luego viajaron dos dirigentes un domingo y volvieron con el jugador esa misma noche. Se entrenó el lunes y jugó el miércoles 25 de junio en el triunfo 1-0 con gol de Diego Galván.
Nacional, antes, hizo una presentación en FIFA para impugnar al jugador y, por ende, pedir el partido ganado. No le dieron lugar y el Flaco jugó en La Plata y Montevideo.
No fue lo único: los dirigentes no se pusieron de acuerdo nunca con la cantidad de entradas. Se iban a entregar 8 mil a cada lado y por presión de los hinchas del Bolso, ese espacio se redujo a 3 mil. El Pincha no lo aceptó y finalmente el partido se jugó sin parcialidad visitante en ningún escenario.
En el partido de ida también pasaron cosas. Unos 40 mil hinchas coparon el estadio Ciudad de La Plata y al no haber visitantes fue todo rojo y blanco. Claro, en aquellos años había temas no resueltos en la interna de la barra y en el entretiempo un grupo cruzó por el anillo superior desde la cabecera Norte a la Sur. Los portones estaban abiertos y cientos llegaron del otro lado y golpearon a unos hinchas del mismo club que estaban allí. Uno de ellos, apodado “El uruguayo” recibió un impacto de bala en la zona de la ingle. Fue trasladado al hospital San Roque de Gonnet y el partido continuó como si nada hubiese pasado. Por suerte no ocurrió nada para lamentar pero fue un verdadero escándalo lo sucedido a la vista de todos, incluso de la Policía.
La revancha (1/7) fue una “guerra” futbolística. Una multitud colmó el estadio Centenario con los colores rojo, azul y blanco. Entre ellos algunos “infiltrados” que gritaron el gol de Mauro Boselli y la pasaron un poco mal. Fue una situación hoy muy común pero atípica para esa fecha. Ahora los clubes están acostumbrados a jugar sin hinchas visitantes.
En el partido de ida se lesionó Juan Sebastián Verón, que ya arrastraba una molestia. Estuvo en duda y se confirmó que no viajaría a Montevideo. De hecho no lo hizo pero se lo espara en un helicóptero. Si hasta hubo una guardia policial y periodística cerca de Centenario.
La semifinal de la Libertadores 2009 dejó muchas cosas, también a un Estudiantes otra vez en la definición a la espera de Cruzeiro.
SUSCRIBITE a esta promo especial