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SINDROME DE ALIMENTACION PAREJA

Hijos rehenes de un divorcio

Un doloroso fenómeno familiar en medio de una batalla de xesxe

Hijos rehenes de un divorcio

En estos casos, los chicos no pueden expresar verbalmente lo que sienten; las pericias forenses se basan en dibujos

Hace unos 30 años, un psiquiatra norteamericano empezó a observar que algunos divorcios conflictivos resultaban en un proceso por el cual uno de los progenitores manipulaba a sus hijos para destruir todo vínculo con el otro progenitor. El psiquiatra se llamaba Richard Gardner y a ese cuadro lo bautizó como Síndrome de Alienación Parental. Desde entonces, su descubrimiento es objeto de una ardua polémica en medio de una batalla de sexos que parece reavivarse con la reciente publicación en el país de un nuevo libro sobre el tema.

Sucede que mientras algunos psicólogos y peritos forenses aseguran que el Síndrome de Alienación Parental describe un doloroso fenómeno en crecimiento; organizaciones en defensa de los derechos de la mujer sostienen que se trata de un invento sin respaldo científico que perjudica a las madres en las demandas por la tenencia de los hijos.

Lo cierto es que entre una postura y otra, cientos de madres y padres en nuestro país se reconocen como víctimas de un cuadro que -más allá de su nombre- tiene efectos devastadores sobre quienes lo sufren, en especial los propios hijos.

Se dice que hay alienación parental cuando, en medio de un proceso de separación, uno de los progenitores comienza una campaña injustificada de rechazo o denigración del otro a través de los hijos y con el único propósito de alejarlos de él.

Si bien este tipo de conducta no es exclusiva de uno u otro género, el hecho de que durante las últimas décadas fueran las mujeres las principales cuidadoras de los hijos (y por tanto dispusieran de mayor tiempo con ellos), llevó a que se lo considerara un cuadro propiciado por las madres en contra de los padres. Y de hecho en buena medida lo es: en un 75% de los casos -señalan algunos estudios- las "alineadoras" son las mamás.

Pero esto es algo que se ve más en los tribunales de justicia que en las consultas psicológicas. "Los casos, aunque son habituales, muy rara vez llegan a un consultorio, porque la persona que obstruye el vínculo no tiene conciencia de que la suya es una conducta patológica; en general lo patológico se lo achacan al otro. De ahí que son los jueces quienes siempre han tenido mayor conciencia de este fenómeno", explica la licenciada Susana Pedrosa, psicóloga especializada en divorcios destructivos, perito forense y autora de "Síndrome de Alienación Parental", un reciente libro sobre el tema.

A FAVOR Y EN CONTRA

Para la Federación de Mujeres Progresistas, la alienación parental no sólo es "un falso síndrome no reconocido por la Organización Mundial de la Salud", sino que constituye además una figura "muy peligrosa", porque "tiene el efecto perverso de invertir la carga de la prueba y dar por sentado que las madres tienen que demostrar su inocencia en un juzgado".

Lo curioso es que así como algunas organizaciones feministas dicen que el uso de la figura de alienación parental perjudica mayormente a las madres; otras organizaciones acusan a los jueces de consentir el fenómeno justamente por no aplicarla.

"Muchos de los progenitores que detentan la tenencia de los niños realizan actos de violencia psicológica para lograr que sus propios hijos odien para siempre a la otra parte de sus familias. Y esto es algo consentido hoy por los jueces. Porque si la mujer dice que tiene miedo de que su marido le vaya a pegar, o que éste manosea al hijo, le otorgan rápidamente la exclusión del hogar con la prohibición de acercamiento. Y en un 95% esas denuncias son falsas", asegura Héctor Baima, el titular de la Asociación de Familiares Separados.

Las denuncias falsas más usuales para impedir el vínculo con los hijos son las de violencia familiar y amenazas. "Es que para realizarlas no se necesita ningún tipo de prueba y hacen que el juzgado se mueva preventivamente logrando en muchos casos una orden de restricción de acercamiento hacia el guardador, ya sea la mamá o el papá", explica por su parte José Bouzá, titular de Asociación de Padres Alejados de sus Hijos.

Pero sucede que no siempre esas denuncias son falsas. Y éste es un punto que resaltan las organizaciones feministas al señalar que en los procedimientos de guardia o custodia, el síndrome de alienación parental puede obligar a los hijos a estar con padres que efectivamente han cometido abusos o maltrato.

LOS HIJOS

"Hasta cerca de los 5 años de edad, los chicos no pueden manejar dos puntos de vista simultáneamente: o aceptan uno o aceptan otro. Y la alienación parental, un proceso que implica una comunicación perversa, lo que hace es instalar una única visión tergiversada de uno de sus padres hacia el otro -explica Susana Pedrosa- con lo cual produce un daño muy profundo sobre los chicos porque les impide identificarse con los aspectos positivos del padre alejado".

Este proceso, que funciona como una suerte de "lavado de cerebro", necesita siempre un elemento afectivo que convierte la angustia del desapego inicial en odio ("no tenemos cable porque papá no nos pasa plata" o "mamá no pudo venir porque prefiere estar con su nuevo novio").

En cualquier caso, señala Pedrosa, ese enojo es reversible: "Quienes tenemos experiencia judicial en revinculación vemos a menudo que a la media hora de volver a tomar contacto con el progenitor ausente, los chicos se vuelven a vincular con naturalidad como si nunca se hubieran separado. Lo importante es detectar el caso en forma temprana, porque el tiempo refuerza esa bronca".

Es por esta razón que suele decirse -tanto a favor como en contra- que el síndrome de alienación parental es "una enfermedad jurídica", cuyo único tratamiento consiste en restablecer el vínculo.

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