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ESTA VEZ. SIN VENCEDORES NI VENCIDOS

Quedaron ‘empachados’de clásicos

Septiembre será recordado como un mes donde Pinchas y Triperos hicieron vibrar a la Ciudad tres veces en menos de un mes

SENSACIONES
Por WALTER EPISCOPO

P asó el clásico 152, donde Estudiantes y Gimnasia se vieron las caras por tercera vez en poco menos de 20 días. Si hasta hubo clásicos de inferiores como para acrecentar esto. Semanas donde la Ciudad estuvo al borde de un ataque de nervios, porque además dos de ellos fueron históricos al ser en el marco de un torneo internacional, donde la serie terminó siendo para los albirrojos.

Ayer fue el turno del campeonato local, pero qué importa lo que esté en juego, sea por lo que sea, hasta en un choque de verano, cuando las camisetas del Lobo y el León están en un mismo campo de juego, la Ciudad se paraliza.

Casi como un calco del clásico copero del martes pasado, otra vez el Estadio Ciudad de La Plata, sólo con público local y dos equipos que jugaron bastante parecido, aunque esta vez Estudiantes no vistió de figura al Mono Monetti como en la revancha de la Copa.

Tarde de sol y fútbol y la gran ovación para el Chavo Desábato, quien cumplió 300 partidos defendiendo la roja y blanca. Todo un símbolo de una era donde el Pincha ganó mucho.

El humo rojo y blanco, las banderas y el rugido desde las tribunas con el “Estudian..., Estudian...” le daban la bienvenida a un partido donde no habría grito de gol.

Era un día de fiesta para los de Mauricio Pellegrino, porque llegaban de ganar el clásico apenas horas atrás y era la oportunidad de celebrarlo justamente ante el rival de toda la vida, que llegaba terriblemente golpeado.

SILBIDOS PARA LICHT

Silbidos ensordecedores para Lucas Licht de principio a fin, después de los gestos del capitán cuando se fue expulsado el martes. Desde que la voz del estadio lo nombró hasta que dejó el campo de juego.

Los locales no fueron superiores como en la revancha copera y la gente alentaba porque quería más, mientras que los de Pedro Troglio hacían su juego y lo último que querían era irse con las manos vacías de 25 y 32.

La política no estuvo ausente en los pasillos del estadio. La inminente llegada de las elecciones fue tema de charla y los panfletos abundaron y terminaron sirviendo de papelitos para arrojar cuando el equipo de Pellegrino asomó en el césped.

La gente, feliz, una y otra vez repasó todo el repertorio de canciones alentando al equipo, pero también dedicándole estrofas al rival de siempre.

Partido jugado con dientes apretados, con errores de ambos lados, pero con el corazón en la mano. Uno, acompañado por una multitud, quería darle el golpe final al oponente; otro, que como un boxeador herido aguantó de pie, cada tanto tiraba una piña, pero llegar al final parado ya era un premio.

El final encontró al pueblo Pincharrata cantando y despidiendo al equipo con aplausos, más que nada también por la alegría que le dio en la semana al ganarle y eliminar a Gimnasia.

Los jugadores albiazules buscaron la manga para irse de una vez de esta cancha que le cae verdaderamente mal, y terminar así con ese agobio de jugar con miles de personas en contra.

BAJO EL TELON

Fue 0-0 y se bajó el telón de este 2014 en materia de clásicos, donde hubo nada más y nada menos que seis. Dos por torneo local (un empate y triunfo albirrojo), dos por un torneo internacional (idénticos resultados de 0-0 y 1-0 para Estudiantes) y dos más en el verano (1-1 y 1-0 para Gimnasia).

Hasta el año que viene lo vivido será lo que alimente las charlas futboleras de los platenses, donde ojalá uno de los deseos a la hora del brindis a fin de año sea que en 2015 la fiesta pueda tener dos hinchadas disfrutando de este partido, que brinda una sensación inigualable, como alguna vez fue, como los platenses merecen, como nunca debió dejar de ser.

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