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Una mirada histórica sobre el trazado urbano de La Plata

19 de Noviembre de 2014 | 00:00

Por
JULIETA FREDIANI
INVESTIGADORA DEL CONICET Y ESPECIALISTA EN CIENCIAS DEL TERRITORIO

LAURA CRISTINA AÓN
INVESTIGADORA DE LA UNLP Y DEL INSTITUTO DE INVESTIGACIONES Y POLÍTICAS DEL AMBIENTE CONSTRUIDO



La fundación de La Plata tuvo lugar en el siglo del progreso, la revolución industrial, la consagración de las ciencias y en el preciso momento en el que comienza a extenderse en el mundo occidental europeo la utopía de una vida social y ecológica más armónica.

El trazado del casco urbano fundacional de la ciudad, proyectado en 1882 por el arquitecto Juan Martín Burgos y el ingeniero Pedro Benoit, por encargo del entonces gobernador Dardo Rocha, es reconocido en el ámbito internacional como un producto destacado del urbanismo del siglo XIX.

La ciudad fue diseñada desde su origen con criterios estéticos y paisajísticos del Urbanismo Barroco Europeo del siglo XVII, y en base a fundamentos ambientales y funcionales propios del Higienismo del siglo XIX.

Su trazado racionalista en cuadrícula, con diagonales y plazas cada 6 cuadras - en la intersección de avenidas -, respondió a criterios de orden, organización y equilibrio entre el espacio construido y el espacio verde en pos de una distribución equitativa de actividades y circulación.

El diseño de la ciudad logró condensar los máximos criterios de modernidad urbana de la época, desarrollando una estructura jerarquizada que permitía poner en valor la imagen de la ciudad neoclásica como centro político administrativo provincial, a la vez que posibilitaba el desarrollo de sistemas de transporte tranviario integrados al ferrocarril, como símbolo de modernidad de ese momento histórico. Asimismo, un destacado componente estético-paisajístico, fue aplicado en el diseño articulado de las plazas, parques y monumentos como remates visuales y funcionales de sus avenidas y boulevares.

El trazado racionalista en cuadrícula de la Ciudad, con diagonales y plazas cada 6 cuadras - en la intersección de avenidas -, respondió a criterios de orden, organización y equilibrio entre el espacio construido y el espacio verde en pos de una distribución equitativa de actividades y circulación

Esta lograda calidad estética urbana se verifica además en la arquitectura neoclásica de viviendas y edificios institucionales, en los jardines de los edificios públicos y en el bosque platense.

Los atributos del diseño original ha resistido el paso de más de un siglo, conservando hasta hoy la calidad de sus espacios verdes públicos que constituyen lugares de intenso intercambio social y económico en la ciudad del siglo XXI.

Las casi 300 hectáreas de parque y plazas son además un componente importante de la matriz ambiental urbana con que la ciudad da respuesta a las necesidades de espacio verde para los más de 200.000 habitantes del casco.

Sin embargo, hoy la ciudad se ha extendido ampliamente hacia la periferia y en este sentido la calidad de diseño original cobra una mayor importancia de cara a los actuales y futuros procesos de planificación de La Plata.

En el marco del actual proceso de crecimiento y densificación de la ciudad, el diseño, gestión y planificación de los espacios verdes públicos se vuelve prioritario en la agenda local para lograr un desarrollo equilibrado de todos los barrios que componen el partido, ofreciendo espacios de intercambio social a la vez que una adecuada calidad de vida de los habitantes urbanos.

UNA PLAZA CADA SEIS CUADRAS

Las plazas constituyen un subconjunto de los espacios públicos y verdes de las ciudades y en relación a estas características, a su historia y su disposición espacial, pueden tener diferentes roles dentro de la estructura urbana, entre los cuales se destaca lo social y ambiental.

En este sentido, puede decirse que las plazas son parte del bien común de los habitantes, presentan un alto significado social y contribuyen a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos al favorecer la sociabilidad, la convivencia y el intercambio en la vida urbana.

Se establece su rol social en tanto que son los principales articuladores de la vida colectiva, creando oportunidades de encuentro, organización e intercambio socio-cultural y económico, definiendo ámbitos de la vida comunitaria muy importantes para el ejercicio de la democracia, la manifestación y expresión de intereses y conflictos sociales.

Respecto de su rol ambiental, los espacios verdes, a través de su forestación, operan como pulmones de las áreas centrales urbanas, oxigenando la ciudad, mitigando los efectos del ruido y brindando un componente paisajístico y estético al ambiente urbano.

A su vez el espacio verde tiene un peso importante en la regulación del escurrimiento de aguas de lluvia, por la superficie de suelo absorbente que aportan al área urbana.

Como espacios de ocio y recreación, las plazas y parques de nuestra ciudad cumplen además una importante función en la salud física y emocional de los habitantes.

Mientras que, en la escala barrial, las plazas cumplen un rol social e identitario muy fuerte, que permite y admite el despliegue de procesos de apropiación y pertenencia por parte de sus habitantes. Por este motivo resulta relevante asegurar el mantenimiento de estos espacios como garantía de la sustentabilidad urbano-barrial.

IMPORTANCIA A FUTURO

Al igual que La Plata, Washington (Estados Unidos) y Brasilia (Brasil) son otras ciudades capitales planificadas desde su origen que subrayan la importancia de la proyección anticipada que ha permitido prever la distribución equilibrada de espacios públicos y privados y la adecuada creación de áreas verdes públicas.

Esto garantiza un cierto horizonte temporal de crecimiento sustentable y equilibrado entre lo construido y no construido, así como también entre la población y el espacio verde público.

Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece un umbral de entre 10 y 15 m2 de espacios verdes por habitante como indicador de calidad de vida urbana. Buenos ejemplos de esta relación son las ciudades de Nueva York (Estados Unidos), Bruselas (Bélgica), Amsterdam (Holanda) y Viena (Austria). En el ámbito latinoamericano se destaca Curitiba (Brasil) con cerca de 40 m2 de superficie verde por habitante.

En Argentina, Rosario es una de las ciudades con más verde urbano por habitante. En tanto que la situación es muy distinta en la región metropolitana de Buenos Aires: unos 2 m2 de verde por habitante. Sin embargo, al interior de esta zona se distingue La Plata como “la ciudad de las plazas”, con 14 m2 de espacios verdes por habitante en el casco fundacional.

Nuestra ciudad presenta una destacada calidad de diseño urbano ambiental y paisajístico anclado en las características de su trama racional y su sistema de plazas y parques. Este conjunto de cualidades en relación con el rol social, cultural, económico, ambiental y paisajístico de los espacios verdes públicos, constituye un gran potencial para el funcionamiento actual y el desarrollo futuro del partido de La Plata.

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