La crisis financiera y política que sacude a Paraguay, y que derivó en la renuncia del presidente Santiago Peña, comenzó a tener consecuencias concretas en la Argentina. La intervención de Ueno Bank, una de las principales entidades financieras del país vecino, provocó una fuerte alteración en las operaciones de ITTI, la compañía tecnológica del Grupo Vázquez que emplea a unos 940 trabajadores en Buenos Aires. Parte de su personal fue suspendido por 30 días sin goce de sueldo, mientras que otros empleados deberán continuar trabajando desde sus casas, en medio de una creciente incertidumbre sobre el pago de salarios y la continuidad laboral.
La situación quedó expuesta a través de comunicaciones internas enviadas por Kaitel SRL Sucursal Argentina, la sociedad mediante la cual opera ITTI en el país. En esos mensajes, la empresa reconoció que la intervención bancaria afectó gravemente sus mecanismos de financiamiento y que todavía no dispone de los recursos necesarios para afrontar las remuneraciones pendientes.
El impacto se produce apenas dos días después de que el Banco Central del Paraguay dispusiera el proceso de resolución de Ueno Bank, ante el deterioro de sus indicadores de solvencia y las presuntas irregularidades detectadas en operaciones con empresas vinculadas.
Suspensiones sin sueldo y salarios pendientes
La decisión más contundente comunicada por la compañía fue la suspensión de una parte de sus trabajadores durante 30 días, desde el 5 de noviembre hasta el 4 de diciembre inclusive. Durante ese período, los empleados afectados no deberán prestar servicios y tampoco percibirán sus remuneraciones.
La firma justificó la medida en una situación de fuerza mayor derivada de la intervención bancaria e invocó los artículos 218, 219 y 221 de la Ley de Contrato de Trabajo argentina.
Según explicó en uno de los correos enviados al personal, las restricciones financieras provocaron una paralización temporal de sus actividades. Sin embargo, aclaró que los vínculos laborales continuarán vigentes y que los trabajadores deberán reincorporarse el 5 de diciembre, salvo que reciban nuevas instrucciones.
La compañía también se comprometió a mantener la cobertura de medicina prepaga de los empleados suspendidos y sus grupos familiares.
Por otra parte, quienes desempeñan funciones consideradas esenciales fueron notificados de que deberán continuar trabajando, aunque exclusivamente de manera remota. La empresa argumentó que necesita preservar determinadas tareas operativas y administrativas mientras intenta resolver sus dificultades financieras.
Uno de los aspectos más preocupantes es la situación salarial. Kaitel admitió que todavía está realizando gestiones para conseguir los fondos necesarios para pagar los haberes correspondientes a octubre y que tampoco tiene garantizados los recursos para afrontar noviembre.
Empleados consultados por medios nacionales aseguraron que no recibieron los depósitos esperados y expresaron su preocupación por el futuro del aguinaldo y las eventuales indemnizaciones.
Hasta el momento, la empresa no informó cuántos trabajadores fueron suspendidos ni estableció una fecha concreta para regularizar los pagos.
De la expansión a la incertidumbre
El escenario actual contrasta con los ambiciosos planes de crecimiento que ITTI había anunciado en la Argentina.
En agosto de 2025, la tecnológica inauguró oficinas en el barrio porteño de Belgrano, en una torre ubicada sobre la avenida del Libertador, cerca de Juramento. El espacio, de aproximadamente 1.500 metros cuadrados, había sido concebido para consolidar la presencia de la compañía en el país y acompañar su expansión regional.
Por entonces, la firma contaba con unos 850 profesionales argentinos y proyectaba continuar incorporando trabajadores. Su actividad estaba concentrada en el desarrollo de software, la ciberseguridad y la infraestructura tecnológica para las empresas del Grupo Vázquez, especialmente Ueno Bank.
La dotación llegó a acercarse a los 1.200 empleados, aunque a fines de agosto de este año se produjo una reducción de personal que, según testimonios de trabajadores, alcanzó a unas 200 personas.
La crisis bancaria terminó de alterar ese escenario. Durante los primeros días posteriores a la intervención, empleados argentinos denunciaron falta de respuestas por parte de sus superiores y de las áreas de Recursos Humanos.
La incertidumbre se profundizó cuando comenzaron a llegar las notificaciones de suspensión y las comunicaciones sobre las dificultades para pagar los salarios.
Otro elemento que genera preocupación es la modalidad de remuneración. Según los testimonios recogidos, parte de los ingresos se abonaba en cuentas bancarias argentinas, mientras que otra porción se canalizaba mediante Deel, una plataforma internacional de pagos.
Esta estructura abre interrogantes sobre la manera en que se resolverán las obligaciones laborales si las dificultades financieras se prolongan.
El origen del derrumbe financiero
ITTI forma parte del Grupo Vázquez, el conglomerado empresarial paraguayo encabezado por Miguel Vázquez, que desarrolla actividades financieras, tecnológicas, comerciales y agropecuarias.
Ueno Bank era uno de sus principales clientes y dependía de la tecnológica para el desarrollo y mantenimiento de sistemas, aplicaciones e infraestructura digital.
La intervención del banco fue dispuesta después de que el organismo regulador paraguayo constatara que su índice de solvencia había descendido al 5,56%, muy por debajo del mínimo exigido del 12%.
Hasta el momento, la empresa no informó cuántos trabajadores fueron suspendidos
La entidad concentraba alrededor del 9% de los depósitos del sistema financiero paraguayo y contaba con aproximadamente 2,9 millones de clientes, que inicialmente quedaron sin acceso a sus fondos.
La magnitud del colapso provocó una fuerte reacción política y social en Paraguay, con protestas, cuestionamientos al Gobierno y una crisis institucional que desembocó en el anuncio de renuncia del presidente Santiago Peña.
Mientras Paraguay intenta contener las consecuencias del colapso bancario, en la Argentina el foco está puesto en los trabajadores de ITTI y en la posibilidad de que las dificultades financieras se prolonguen.
La compañía, que hasta hace poco presentaba al país como uno de sus centros estratégicos de desarrollo tecnológico, enfrenta ahora un escenario de paralización parcial, salarios pendientes y suspensiones.
La incertidumbre se profundizó cuando llegaron las notificaciones de suspensión
En Paraguay, las autoridades laborales comenzaron a intervenir ante la situación de los empleados afectados por la crisis de Ueno Bank y sus empresas vinculadas. En la Argentina, en cambio, todavía no se conocen medidas oficiales específicas respecto de los trabajadores de Kaitel.
La continuidad de los puestos de trabajo dependerá, en buena medida, de la capacidad del grupo empresario para recuperar sus fuentes de financiamiento y reorganizar sus operaciones.
Por ahora, la crisis que comenzó con el derrumbe de una entidad financiera paraguaya ya cruzó la frontera y dejó a cientos de trabajadores argentinos frente a un futuro incierto.
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