En las últimas horas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó duras críticas contra el desarrollo de los comicios presidenciales en Brasil, que consagraron la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva tras imponerse en el balotaje sobre Flávio Bolsonaro. Pese a aclarar que no tomó partido por ningún candidato, cuestionó el proceso de recuento y calificó la jornada como “corrupta”.
“Yo no tomé partido, pero parece que es otro fraude electoral, francamente. No tomé partido, pero ha dejado una impresión terrible al mundo”, aseveró Trump al evaluar las alternativas del ajustado comicio en Brasil.
En sus declaraciones, el presidente de Estados Unidos puso especial foco en las complicaciones logísticas registradas durante el domingo, que obligaron a la justicia electoral brasileña a extender la votación por dos horas debido a inclemencias climáticas y demoras en los centros de sufragio.
“Sinceramente, no tomé partido, pero la imagen que dio es pésima. No apoyé a nadie ni respaldé nada. Pero vi las elecciones y parecían muy, muy corruptas”, sostuvo.
El mandatario republicano enfatizó que las elecciones en cualquier democracia “tienen que ser indiscutibles” y remarcó que el proceso en Brasil “tiene muy mala pinta”. “La forma en la que se hizo la tabulación y la prórroga que se dio fue muy extraña”, agregó más tarde.
Pese al severo cuestionamiento hacia el sistema electoral brasileño y la carga de datos, Trump buscó marcar una clara diferencia respecto a su relación personal con Lula. “Me llevo muy bien con él. Simplemente creo que tiene muy mala pinta... las elecciones, la forma en la que se hizo la tabulación”, sentenció.
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