El fenómeno El Niño tiene al mundo en vilo. Los monitoreos científicos internacionales confirman un fortalecimiento continuo de las temperaturas superficiales marítimas en la franja ecuatorial del océano Pacífico. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) le otorga una probabilidad superior al 90 % a la consolidación de un episodio de categoría muy fuerte para el trimestre correspondiente al otoño e invierno del hemisferio norte.
En los registros del organismo estadounidense, la posibilidad de que el Índice de El Niño Oceánico Relativo (RONI) sobrepase la barrera de los +2,5 °C entre los meses de octubre y diciembre trepó al 75 %. Este guarismo representa una suba de seis puntos porcentuales respecto a la medición de agosto, cuando se ubicaba en un 69 %. De confirmarse tales proyecciones, el fenómeno 2026-2027 alcanzaría la cima de las estadísticas climáticas iniciadas en 1950.
Hasta la fecha, los picos más severos registrados corresponden a los eventos de 1982-1983 y 1997-1998, con valores de 2,5 °C y 2,4 °C respectivamente. Las estimaciones actuales contemplan que la anomalía térmica oceánica alcance cotas de hasta +2,7 °C. Las previsiones centrales de la NOAA sitúan la mediana del índice RONI en +2,43 °C durante el período septiembre-noviembre y en +2,67 °C para el trimestre octubre-diciembre.
A nivel local, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ratificó que el territorio atraviesa formalmente una fase cálida de El Niño. En su informe oficial de septiembre, el organismo nacional le asignó un 100 % de probabilidad a la continuidad de esta condición durante la primavera, manteniendo una intensidad calificada entre fuerte y muy fuerte.
¿Qué es el índice RONI y cómo mide la intensidad oceánica?
Para evaluar con mayor precisión la energía del fenómeno sin las distorsiones que genera el calentamiento global sobre la superficie marina, los meteorólogos recurren al índice RONI. Este parámetro analiza las anomalías térmicas relativas en la franja Pacífico Niño 3.4. Durante el mes de agosto, los relevamientos indicaron marcas de +1,8 °C en la región Niño-3.4, +2,5 °C en Niño-3 y un máximo de +3,4 °C en la zona Niño-1+2, ubicada frente a las costas de Sudamérica.
Históricamente, solo cuatro eventos han superado el umbral de los +2,0 °C, la marca teórica fijada para clasificar un "Super El Niño" o episodio de fuerza extrema. La NOAA aclaró, no obstante, que una cifra sobresaliente en los índices oceánicos no se traduce automáticamente en catástrofes de igual proporción en la tierra. La magnitud proyectada eleva sustancialmente las probabilidades de que se manifiesten los patrones característicos de precipitaciones, pero la respuesta atmosférica concreta determinará su severidad en cada zona geográfica.
El cronograma de precipitaciones para Argentina mes a mes
Las modelizaciones estacionales, como las elaboradas por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), trazan un mapa cambiante de las precipitaciones en la geografía nacional durante la primavera y el verano.
Octubre 2026
El extremo noreste del Litoral experimentará las señales más claras de humedad excesiva. En contraposición, sectores del resto del Litoral, la franja pampeana y la cordillera patagónica podrían registrar un déficit hídrico, influyendo en la gestión agrícola y de recursos.
Noviembre 2026
El régimen de lluvias se desplazará con mayor fuerza hacia Corrientes, Misiones y las zonas orientales de Chaco y Formosa, con volúmenes previstos que superarían en más de 50 milímetros las medias mensuales. A su vez, el norte entrerriano, Santa Fe, Tucumán y Santiago del Estero mostrarán marcas entre 20 y 50 milímetros por encima de los valores habituales.
Diciembre 2026
Marcará la etapa neurálgica del proceso. Las precipitaciones se expandirán al 80 % del territorio argentino, coincidiendo con la máxima intensidad oceánica del fenómeno.
Enero de 2027
Se sostendrá el exceso de lluvias en el norte del Litoral y aumentará la inestabilidad sobre la franja central del país. Zonas de Cuyo, La Pampa, así como el norte y oeste bonaerense, prevén marcas pluviométricas entre 30 y 50 milímetros superiores a las normales.
Febrero de 2027
La persistencia hídrica afectará al norte del país, Cuyo y la región pampeana. La elevada nubosidad e inestabilidad continua podría alterar el tramo estival, afectando la calidad de los cultivos y aumentando la aparición de plagas o enfermedades en la vegetación.
Crecida de los ríos y el riesgo de anegamientos rurales
El comportamiento de los grandes cauces fluviales pertenecientes a la Cuenca del Plata constituye uno de los ejes centrales de monitoreo. La respuesta de cada río ante un ciclo prolongado de lluvias presenta diferencias estructurales. El río Paraguay experimenta habitualmente ascensos graduales debido a la amortiguación natural que ejerce el Pantanal. En contraposición, el río Uruguay reacciona de forma veloz frente a las precipitaciones intensas, reduciendo los tiempos de alerta para las poblaciones costeras. Por su parte, el río Paraná respondería a los acumulados hacia diciembre. Dada la extensión de su cuenca, los picos hidrológicos suelen desplazarse en el tiempo respecto al máximo térmico oceánico, pudiendo extender sus crecidas hasta los meses de marzo o abril de 2027.
Un factor determinante hacia el primer trimestre de 2027 será el nivel de saturación de los suelos. Luego de múltiples meses con precipitaciones por sobre la media, la capacidad de absorción de la tierra caerá notablemente, elevando el riesgo de anegamientos en áreas rurales y multiplicando el impacto de eventuales tormentas locales. Ante esta perspectiva, se sugiere a las autoridades gubernamentales acelerar las obras de infraestructura urbana y rural, como la optimización de sistemas de drenaje y la preparación de barreras defensivas.
La duración del fenómeno durante 2027
Las estimaciones probabilísticas de la NOAA confirman la continuidad total de la fase cálida durante el verano. La probabilidad de mantenimiento de El Niño se fija en un 100 % para los trimestres móviles de noviembre-enero, diciembre-febrero y enero-marzo.
El indicador descenderá al 97 % en el período febrero-abril y bajará al 82 % en el trimestre marzo-mayo de 2027. Recién para la ventana de abril-junio de 2027 las proyecciones muestran una transición mayoritaria hacia la neutralidad con un 55 %, frente a un 43 % de posibilidades de que el evento persista. De este modo, los monitoreos meteorológicos e hidrológicos mantendrán su vigilancia activa durante toda la primera mitad del próximo año.
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