El fenómeno de El Niño ya está activo y continúa fortaleciéndose, con una posible intensidad máxima hacia fines de 2026. El escenario genera especial atención por sus posibles efectos sobre las lluvias en Argentina y, particularmente, en la provincia de Buenos Aires.
Según un análisis publicado por el Portal Investiga de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), los pronósticos anticipan que el episodio podría alcanzar una intensidad muy fuerte durante los próximos meses. Sin embargo, el fenómeno no implica necesariamente que todas las regiones vayan a registrar lluvias extraordinarias, inundaciones o impactos récord.
El análisis fue elaborado por Alejandro Aníbal Godoy, doctor en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Universidad de Buenos Aires y actualmente profesor asociado de la cátedra de Meteorología Sinóptica de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la UNLP.
El Niño ya está presente
El fenómeno forma parte del sistema conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), una variación natural del sistema climático que surge de la interacción entre el océano Pacífico tropical y la atmósfera. Durante un episodio de El Niño se debilitan los vientos alisios y las aguas cálidas del Pacífico se desplazan hacia el centro y el este del océano. Este proceso modifica la circulación atmosférica y puede reforzar el debilitamiento de esos vientos.
De acuerdo con el análisis de la UNLP, el informe publicado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) el 1 de septiembre confirmó que ya existían condiciones compatibles con El Niño. Durante agosto se registraron aguas más cálidas de lo habitual en gran parte del Pacífico ecuatorial, junto con un debilitamiento de los vientos alisios, mayor convección y un Índice de Oscilación del Sur persistentemente negativo.
La actualización de la NOAA del 21 de septiembre también mostró un calentamiento significativo en distintas regiones del Pacífico ecuatorial. En la región Niño 3.4, por ejemplo, la anomalía semanal de temperatura superficial del mar alcanzó los +2,1 °C. El último RONI disponible, correspondiente al trimestre junio-julio-agosto de 2026, fue de +1,4 °C, valor que ubicó al fenómeno dentro de la categoría moderada durante el invierno.
Cuándo podría alcanzar su máxima intensidad
El pronóstico apunta a que El Niño podría alcanzar su máxima intensidad entre octubre y diciembre de 2026. Según las estimaciones de la NOAA citadas en el informe, existe un 98% de probabilidad de que el RONI alcance o supere los +2 °C, umbral correspondiente a un episodio muy fuerte.
Para ese trimestre, el valor medio más probable del índice se ubica en +2,7 °C, aunque existe un rango de incertidumbre. El 90% de los valores pronosticados se encuentra entre +2,12 y +3,23 °C. Luego del máximo previsto, el fenómeno comenzaría a debilitarse gradualmente durante el verano y el otoño de 2027. Para el período abril-junio aparece como escenario más probable una transición hacia condiciones neutrales, aunque todavía existe incertidumbre respecto del momento exacto en que finalizará el episodio.
Qué efectos puede tener El Niño en Argentina
El calentamiento del Pacífico tropical modifica la circulación de la atmósfera a través de conexiones que pueden afectar regiones alejadas del lugar donde se produce el fenómeno. En el sudeste de Sudamérica, una de las respuestas más frecuentes asociadas a El Niño es una mayor probabilidad de registrar precipitaciones superiores a lo normal, especialmente durante la primavera.
La señal suele ser más marcada sobre el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay, el Litoral argentino y sectores del centro-este del país. Sin embargo, el efecto no es igual en todo el territorio argentino. Mientras en el noreste y el este aumenta la posibilidad de períodos muy lluviosos, otras regiones pueden presentar señales más débiles, diferentes o incluso contrarias dependiendo de la época del año.
Para septiembre-octubre-noviembre de 2026, el pronóstico climático del SMN anticipa precipitaciones superiores a lo normal en el norte del Litoral, donde se concentran las probabilidades más elevadas. También se prevén condiciones normales o superiores a lo normal en el sur del Litoral y una mayor probabilidad de lluvias por encima de los valores habituales en La Pampa y el sudoeste de la provincia de Buenos Aires.
Qué puede pasar en la provincia de Buenos Aires
El panorama para Buenos Aires presenta diferencias según la región. Para gran parte de la provincia, el SMN pronostica precipitaciones normales o superiores a lo normal durante septiembre, octubre y noviembre. Esto no significa que todos los meses serán lluviosos ni que cada localidad recibirá precipitaciones por encima del promedio.
En cuanto a las temperaturas, el pronóstico favorece valores inferiores a lo normal en buena parte del territorio bonaerense. El análisis también advierte que la provincia no puede ser considerada como una región homogénea. El Delta, la cuenca del río Salado, el Área Metropolitana de Buenos Aires, las cuencas urbanas de La Plata, las llanuras bonaerenses y las cuencas serranas del sudoeste tienen características hidrológicas, productivas y urbanas diferentes.
Factores como la humedad del suelo, la capacidad de drenaje, el estado de ríos y arroyos, el nivel de urbanización y la exposición de la población pueden determinar cómo una determinada cantidad de lluvia se transforma en un impacto concreto.
El Niño no significa necesariamente inundaciones
Uno de los puntos centrales del análisis de la UNLP es que una mayor probabilidad de lluvias no debe interpretarse automáticamente como una mayor probabilidad de inundaciones en todas las zonas. El Niño puede incrementar el riesgo de excesos hídricos, pero no es una condición necesaria ni suficiente para que una ciudad o una cuenca se inunde.
Como ejemplo, el especialista menciona la inundación ocurrida en La Plata en abril de 2013, que tuvo lugar durante condiciones neutrales del fenómeno ENOS. Por eso, el posible fortalecimiento de El Niño debe interpretarse teniendo en cuenta las características particulares de cada región y la evolución de las condiciones meteorológicas e hidrológicas.
Qué significa que se hable de un “súper Niño”
El análisis también pone el foco en una expresión que comenzó a difundirse: “súper Niño”. De acuerdo con la explicación incluida en el informe, esa denominación no constituye una categoría científica u operativa adicional. La escala utilizada actualmente por la NOAA clasifica los episodios en débiles, moderados, fuertes y muy fuertes.
La categoría El Niño muy fuerte corresponde a valores de RONI iguales o superiores a +2 °C. La expresión “histórico”, por su parte, se utiliza para describir la posibilidad de que el RONI supere los valores registrados en todos los episodios incluidos en la serie calculada desde 1950.
El escenario previsto para los próximos meses, por lo tanto, requiere seguimiento, pero su impacto no puede determinarse únicamente a partir de la intensidad alcanzada por el fenómeno en el Pacífico.
SUSCRIBITE a esta promo especial