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El Niño enciende alertas en La Plata y la Provincia: qué riesgos advierten los especialistas

Por Redacción

El fenómeno climático podría intensificarse hacia fin de año y aumentar la probabilidad de lluvias por encima de lo normal en distintas regiones bonaerenses. Un especialista de la UNLP explica qué puede esperarse en La Plata y por qué no hay una relación automática con las inundaciones. Otro investigador del CONICET advierte sobre la saturación de los suelos, la erosión costera y la necesidad de mantener los desagües en condiciones.

El fenómeno de El Niño ya está activo y los pronósticos anticipan que podría fortalecerse durante los próximos meses, con una intensidad máxima probable hacia fines de 2026. El escenario mantiene en alerta a distintas regiones del país y plantea interrogantes sobre sus posibles consecuencias en la provincia de Buenos Aires, donde las lluvias, los suelos saturados y los problemas de drenaje representan factores de riesgo.

En La Plata, la preocupación se concentra en el comportamiento de las precipitaciones y en la capacidad de las cuencas urbanas para evacuar el agua ante episodios intensos. Sin embargo, los especialistas advierten que un evento fuerte de El Niño no significa necesariamente que se produzcan inundaciones ni permite anticipar por sí solo la magnitud de los daños.

Alejandro Aníbal Godoy, doctor en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y profesor asociado de la cátedra de Meteorología Sinóptica de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la UNLP, explicó que el calentamiento del Pacífico tropical modifica la circulación atmosférica y aumenta la probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal en el sudeste de Sudamérica, especialmente durante la primavera.

Por su parte, Federico Isla, investigador del CONICET especializado en geología de costas, advirtió que la acumulación de agua en los suelos y las cuencas ya representa un problema en distintas zonas bonaerenses. También puso el foco en la erosión de las playas y en la necesidad de mantener los sistemas de drenaje para reducir los riesgos ante nuevas tormentas.

Las dos miradas coinciden en la importancia de seguir la evolución del fenómeno y de considerar las condiciones de cada territorio, aunque ponen el acento en aspectos diferentes: mientras Godoy precisa los alcances del pronóstico climático, Isla advierte sobre los efectos que puede tener la acumulación de agua y la exposición de las zonas urbanizadas.

Qué puede pasar en La Plata con El Niño

El pronóstico climático del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para septiembre, octubre y noviembre de 2026 contempla precipitaciones normales o superiores a lo normal en buena parte de la provincia de Buenos Aires. Para La Pampa y el sudoeste bonaerense, en tanto, señala una mayor probabilidad de lluvias por encima de los valores habituales.

Godoy aclaró que estas previsiones describen tendencias estacionales y no permiten determinar de antemano cuánto lloverá en cada localidad ni en qué momento se producirán los episodios más intensos.

El especialista también señaló que la provincia no debe analizarse como una unidad homogénea. Las condiciones del Delta, la cuenca del río Salado, el Área Metropolitana de Buenos Aires, las cuencas urbanas de La Plata y las regiones serranas del sudoeste son diferentes, tanto por sus características naturales como por el grado de urbanización y la infraestructura disponible.

En ese contexto, para La Plata resulta relevante observar el comportamiento de los arroyos y las cuencas que atraviesan el partido, además de la capacidad de los desagües pluviales para conducir el agua cuando se registran lluvias intensas.

La humedad acumulada en el suelo, el estado de los cursos de agua y las condiciones de drenaje pueden influir en la respuesta de cada zona frente a las precipitaciones. Por eso, una misma cantidad de lluvia puede generar consecuencias distintas según las características del lugar.

Godoy remarcó, además, que una mayor probabilidad de precipitaciones no equivale automáticamente a una inundación. Como antecedente, recordó que la inundación del 2 de abril de 2013 en La Plata se produjo bajo condiciones neutrales del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).

El señalamiento permite distinguir entre el pronóstico climático de largo plazo y la posibilidad de que se produzcan eventos extremos puntuales, cuyo impacto depende de múltiples factores.

La cuenca del Salado y el conurbano, entre las zonas que requieren atención

El ingeniero Claudio Velazco también puso el foco en la situación hidráulica de la provincia de Buenos Aires frente al escenario de El Niño. En sus informes, advierte sobre los posibles efectos de las precipitaciones acumuladas tanto en las áreas rurales como en los sectores urbanos.

Uno de los puntos centrales de su análisis es la cuenca del Salado, que abarca unos 17 millones de hectáreas y representa algo más del 55% de la superficie provincial. Según el especialista, allí podría concentrarse una importante acumulación de agua, con consecuencias para los campos y la circulación por caminos rurales.

En las zonas urbanizadas, Velazco identifica al conurbano bonaerense como otro sector que requiere atención ante la posibilidad de lluvias intensas y prolongadas. En ese escenario, la capacidad de los sistemas de desagüe, los canales y los cursos de agua para evacuar los excedentes resulta determinante.

El ingeniero también advierte sobre el déficit de infraestructura hidráulica de la provincia y la necesidad de combinar obras estructurales con medidas de aplicación inmediata. Entre ellas, menciona el mantenimiento de desagües, alcantarillas y arroyos, además de la elaboración de planes de contingencia para identificar zonas vulnerables y organizar una respuesta ante eventuales inundaciones.

Sus estimaciones sobre la evolución de las precipitaciones y los riesgos asociados corresponden a su propio análisis técnico y no implican que las inundaciones vayan a producirse necesariamente. La evolución del fenómeno y las condiciones particulares de cada cuenca serán determinantes para establecer su impacto.

La advertencia por los suelos saturados y las lluvias intensas

Desde otra perspectiva, Federico Isla sostuvo que 2026 viene mostrando una sucesión de episodios meteorológicos que dejaron consecuencias en distintas regiones. En diálogo con LU9 Radio Mar del Plata, mencionó las sudestadas de enero, febrero y marzo, la ciclogénesis de mayo y la tormenta del 21 de septiembre.

Según el investigador, el problema no se limita a las lluvias intensas, sino que también está relacionado con la capacidad del suelo para absorber nuevos aportes de agua cuando ya presenta elevados niveles de humedad.

“Ya sabemos que es un año anómalo donde lo peor no pasó”, afirmó Isla, quien señaló que las previsiones apuntan a una posible intensificación de El Niño hacia diciembre.

El especialista advirtió que una nueva lluvia fuerte sobre suelos saturados puede incrementar los riesgos de anegamientos y crecidas, especialmente en las cuencas donde el agua tiene dificultades para escurrir. Se trata de un escenario que requiere atención tanto en el interior bonaerense como en las áreas urbanas.

En ese sentido, destacó la importancia de conservar en condiciones los desagües y los sistemas de saneamiento. “Mantener limpios los drenajes, eso es importantísimo para que no se produzcan inundaciones”, sostuvo.

La advertencia también alcanza a las urbanizaciones que avanzan sobre zonas donde el drenaje natural puede resultar insuficiente. Isla señaló que el crecimiento urbano debe contemplar la capacidad de las cuencas receptoras, ya que los desagües terminan conduciendo el agua hacia arroyos y otros cursos naturales.

Erosión costera y excesos hídricos en la Provincia

Las preocupaciones por El Niño no se limitan a las inundaciones en zonas urbanas. Isla también describió problemas de erosión en distintos sectores de la costa bonaerense, con situaciones que, según indicó, afectan a localidades que no tenían antecedentes recientes de esa magnitud.

Entre los lugares mencionados figuran Mar del Tuyú y otras localidades del Partido de La Costa, además de Monte Hermoso y Pehuen Co. En Mar del Plata, el investigador señaló que se registró una erosión significativa en las playas del sur y que hay sectores con acumulación de agua en las cuencas.

El especialista también puso el foco en el interior provincial, donde el aumento de los niveles de agua puede afectar campos, caminos rurales y actividades productivas. Mencionó la situación de los bañados de La Amarga, en la zona donde se pierde el río Quinto, y los riesgos vinculados con la cuenca del Salado.

En esas regiones, los excesos hídricos pueden dificultar el traslado de animales y la circulación por caminos rurales, además de comprometer áreas productivas. El estado previo de los suelos y la evolución de las precipitaciones serán determinantes para evaluar cómo continúa la situación.

El pronóstico no anticipa por sí solo una inundación

Aunque las previsiones apuntan a un posible fortalecimiento de El Niño, Godoy insistió en que sus efectos no son iguales en todo el país y que el fenómeno no constituye, por sí solo, una explicación suficiente para cada inundación.

El calentamiento del Pacífico tropical puede favorecer determinadas condiciones atmosféricas y aumentar la probabilidad de lluvias en algunas regiones, pero la distribución de las precipitaciones depende también de otros factores meteorológicos.

Para La Plata y el resto de la provincia, el seguimiento de los pronósticos de corto plazo será clave para anticipar episodios intensos, mientras que el estado de las cuencas, los arroyos y los sistemas de drenaje será determinante para reducir los posibles impactos.

En paralelo, las advertencias de Isla ponen el acento en la preparación frente a un escenario de suelos húmedos y nuevas tormentas. La limpieza de los desagües, el mantenimiento de la infraestructura y la planificación de las urbanizaciones aparecen como medidas centrales para mejorar la capacidad de respuesta.

Con El Niño todavía en evolución, los especialistas coinciden en que el desafío consiste en seguir de cerca los pronósticos y evaluar los riesgos de cada región sin dar por hecho un escenario único para toda la provincia.

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