Mientras siguen los ecos por la despedida de un local de Burger King ubicado enfrente de la Legislatura en La Plata, tal como lo dio a conocer EL DIA, otro comercio céntrico anunció que bajará las persianas en medio de una ola de cierres que parece no tener fin en el contexto de baja de consumo y de caída del poder adquisitivo.
Esta vez se trata de una franquicia de la marca "Oh! Tea", que se encuentra en un lugar de amplia actividad gastronómica como es calle 51 entre 5 y 6. De esta forma, los coletazos de la crisis, que golpearon primero en el comercio textil, ahora parecen castigar a aquellos vinculados al rubro gastronómico.
Los costos fijos del negocio, en partículas el alquiler, son los motivos que adujeron en el local ante la significativa caída de clientes y el fuerte retroceso del consumo.
Según explicó una de las responsables del emprendimiento, la decisión estuvo vinculada a la imposibilidad de seguir afrontando los costos fijos del negocio, especialmente el alquiler del local. "Fueron los problemas para afrontar los gastos, sobre todo el alquiler", indicó.
La propuesta desembarcó en La Plata en 2022 y enseguida se destacó por su producto estelar, el bubble tea (té con burbujas), una infusión típica de Taiwán.
En el marco de la drástica medida, el comercio permanecerá abierto este fin de semana con descuentos de 50 por ciento y el lunes el local amanecerá con sus persianas completamente cerradas.
Seguidilla de cierres en La Plata
Como publicó EL DIA esta semana, una verdulería de calle 49 entre 7 y 8 bajará su persiana tras varios años de trabajo. Su dueña asegura que la situación económica se volvió “imposible de sostener”, golpeada por la caída de las ventas y el aumento de gastos fijos, entre ellos el alquiler. Sin embargo, desde el sector inmobiliario afirman que el costo de la renta se mantiene estable, con una tendencia a la baja.
María Teresa Mérida contó que en los últimos días recibió una boleta de alquiler por casi $1.700.000 y aseguró que el nivel de gastos mensuales ya supera ampliamente los ingresos del negocio. “Me voy con mucha tristeza, obviamente por mi clientela, pero se me hace imposible mantener el alquiler y el gasto diario”, expresó Mérida.
Según detalló, entre alquiler, luz, empleados y otros costos operativos, el comercio enfrenta gastos que superan los $2 millones mensuales. Además, sostuvo que las ventas cayeron de manera significativa y afirmó que hoy la recaudación diaria representa apenas “la cuarta parte” de lo necesario para sostener la actividad.
En su testimonio, la comerciante también mencionó otros factores que, según indicó, profundizaron la crisis del negocio. Entre ellos, habló de robos sufridos en el local, daños materiales, multas municipales y reajustes periódicos del alquiler. “Cada tres meses tengo un reajuste”, explicó.
La propietaria cuestionó además los intereses acumulados por supuestas deudas vinculadas al alquiler y planteó diferencias con la inmobiliaria administradora del contrato. Según relató, en algunos períodos llegó a destinar más del 90 por ciento de la recaudación al pago del alquiler.
SUSCRIBITE a esta promo especial