14 de Marzo de 2008 | 01:00
El mar avanza contra la costa atlántica bonaerense y todos los años le arrebata cientos de miles de metros cúbicos de arena. La reducción experimentada en muchas playas no es menor y amenaza con acelerarse si no se adoptan medidas en forma perentoria. La erosión es severa y un informe encargado en 2007 por el gobierno provincial, ya concluido y ahora entregado, así lo revela.
La situación se presenta especialmente crítica en varios balnearios del Partido de la Costa (Las Toninas, Mar del Tuyú, Santa Teresita y San Bernardo) -donde se registra un retroceso de la línea de costa del orden de un metro por año- y con sectores muy vulnerables en las áreas céntricas de Pinamar y Villa Gesell.
El caso de Mar del Plata fue definido por especialistas como "el antiejemplo del manejo costero, con altísimos niveles de erosión derivados, fundamentalmente, del crecimiento urbano muy poco planificado".
La propuesta de los científicos -el refulado, es decir la inyección en las playas de arena extraída del lecho marino- es considerado el más inocuo y ajustado a principios ambientales.
El proceso erosivo en la franja arenosa de la Provincia adquirió en los últimos años una gravedad reconocida en primer lugar por los científicos y por algunas áreas del sector público. No obstante, no existen a la vista medidas específicas o planes generales que busquen revertir el fenómeno, según advierten los expertos.
El estudio, financiado por el Consejo Federal de Inversiones y realizado por un equipo de unos veinte participantes, integrado por geólogos, oceanógrafos, biólogos, expertos en manejo costero y auxiliares, determinó con claridad que el desarrollo de la costa bonaerense -es decir, el crecimiento de las ciudades balnearias- alteró el denominado balance sedimentario, ya sea por entrampamiento o extracción furtiva de arena, por el reemplazo de médanos costeros por construcciones y por la incidencia de otras obras humanas sobre el ambiente costero.
"La mano del hombre alteró gran parte de los procesos naturales que permiten la existencia de ciclos de erosión y acreción. En los últimos años el ancho de las playas en la costa atlántica bonaerense se ha reducido visiblemente. Al achicarse el espacio de amortiguación entre las olas y las construcciones costeras públicas y privadas, el efecto de las tormentas es más severo. Las consecuencias son evidentes, no sólo para los especialistas sino también para los tomadores de decisión y la comunidad en general", dice el informe presentado por el equipo de investigadores y personal técnico dirigido por el geólogo platense Enrique Jorge Schnack y coordinado por Armando Héctor Scalise.
El resultado del proceso de erosión está a la vista. Avenidas costaneras y rutas erosionadas, propiedades destruidas, murallones costeros de diverso tipo y restos desperdigados de elementos defensivos (bolsas, piedras, trozos de hormigón e incluso troncos de árboles) constituyen las inútiles barreras que se colocan de urgencia para intentar frenar la voracidad del mar.
MEDIDAS
El equipo de investigadores propone aplicar una serie de medidas que corregiría en buena medida la situación costera. Básicamente consiste en un plan piloto para el relleno de playas, a partir de los bancos arenosos existentes desde Punta Médanos hacia el sur. Estas áreas de préstamo servirían para las tres playas del Partido de la Costa, que no disponen de fuentes de arena submarina aptas. En cambio, Pinamar y Gesell cuentan con áreas de préstamo cercanas y compatibles.
"En ese contexto, lo que proponemos es un proyecto de dragado y refulado. Se estima un total de 750 mil metros cúbicos a distribuir entre las cinco localidades mencionadas, a lo largo de 1,5 km lineales de costa en cada caso", dijo Schnack. Se trata idealmente de un volumen de 1,5 km de largo, por 50 metros de ancho y 2 metros de alto.
Una potente draga extraería arena del fondo del mar, de una profundidad entre 8 y 15 metros, a una distancia de la costa que garantice la no alteración de la topografía del fondo, para evitar cambios en la conformación de las olas. Esa arena sería inyectada mediante cañerías y vertida como relleno en las playas.
Las fuentes señalaron que algunos municipios intentaron en estos años atrapar arena para reconstruir médanos degradados. Pero esas respuestas locales "en poco contribuyeron a resolver los graves problemas de erosión que se observan en San Bernardo, Mar del Tuyú, Mar de Ajó y Las Toninas, entre otros".
Añadieron que algunos municipios recurrieron a medidas de gestión "como la eliminación de costaneras, la prohibición de nuevas construcciones costeras (Villa Gesell, Pinamar, Partido de la Costa) o, más recientemente, mediante decreto provincial con medidas que pusieron un freno al desarrollo costero".
Con estas acciones, unos pocos distritos atlánticos comenzaron un proceso de retiro del frente costero, en la forma de restricciones a las construcciones cercanas a la playa (que hasta hace pocos años se alentaba), la eliminación de costaneras (que en muchos casos constituían un emblema de la ciudad y un elemento de identificación paisajística y urbana) o códigos de construcción y desarrollo más estrictos. En ese sentido Villa Gesell se puso a la vanguardia hace pocos años.
Muchas de estas medidas resultaron exitosas. "Sin embargo, ninguna de las acciones encaradas da respuesta al problema de fondo: la alteración del balance sedimentario a nivel regional".
Otra alternativa a la que se puede apelar en algunos casos consiste en los llamados arrecifes artificiales -utilizados con éxito en costas de Alemania, Australia y los Estados Unidos- que son muros u obstáculos sumergidos y cuya finalidad es lograr que las olas rompan antes sin abatir las playas.
EL REFULADO
El trabajo propone desarrollar tareas de refulado en cada una de las siguientes localidades y sobre playas ubicadas en los sectores que se detallan: Las Toninas, sector norte; Mar del Tuyú/Santa Teresita, a ambos lados de la Calle 48; San Bernardo, sector céntrico; Pinamar, sector céntrico, al norte de la calle Martín Pescador; Villa Gesell, a ambos lados de la Calle 105.
Se destaca que en el caso de Pinamar, si bien el sector de playas céntricas ha sufrido los impactos de tormentas, especialmente las construcciones emplazadas en la playa, puede considerarse que su situación no es tan crítica como la de los otros sectores, por lo cual si se adoptan medidas de control adecuadas, como la eliminación de estructuras rígidas y playas de estacionamiento en los balnearios, eliminación de la circulación vehicular en la Avenida Costanera, entre otras medidas de manejo, se habrá establecido una zona "buffer" de suficiente extensión como para fortalecer el desarrollo del frente costero.
Por último, los especialistas recomiendan que los trabajos de relleno se realicen después de la temporada de verano (2007/08) y antes de la nueva temporada, tentativamente entre los meses de abril y octubre. El período óptimo para la ejecución de obras dependerá de un balance entre condiciones meteorológicas y consideraciones de tipo biológico/ambiental.
MARCELO ORTALE
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