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Hacer críticas sin lastimar al otro: todo un desafío en las relaciones personales

Especialistas en vínculos dan algunas claves para abordar esta situación de la mejor manera

7 de Agosto de 2016 | 02:06

Recibir críticas no es fácil. Escuchar lo que plantea el otro sin sentirse atacado o herido implica todo un desafío. Tampoco resulta sencillo formularlas cuando se pretende un resultado positivo, y no simplemente descargar bronca. Especialistas dan algunos tips para abordar estas situaciones de la mejor manera .

Desde la perspectiva del coaching ontológico (una disciplina que interpreta a los seres humanos, su modo de relacionarse y de actuar), criticar es similar a juzgar. Cesar Gustavo Castaños, director de la escuela de coach La Plata, señala que en las relaciones humanas, la crítica es un juicio hacia otro, otros o a uno mismo.

“Esta ‘crítica’ nunca es una verdad absoluta, dado que los juicios de valor son sólo una forma de interpretar al otro o uno mismo. Siempre son puntos de vista, opiniones, interpretaciones personales”, dice el especialista, y agrega: “Esto significa que los juicios viven y pertenecen en el que los emite y no son una propiedad o característica del otro”.

“De lo único que puedo hablar es de lo que a mí me pasa con lo que el otro dice o hace. Es decir, lo que dispara en mí el hacer o decir del otro”

El coach entiende que lo que el otro dice o hace puede disparar juicios o formas de interpretar esas acciones que no tiene que ver precisamente con quien las emite, sino con quien las recibe. “Las interpretaciones van de la mano con las creencias, valores, formas de actuar o ver la vida de cada uno”, dice Castaños.

Siguiendo esta lógica, al emitir un juicio sobre el otro se está invalidando sus valores, acciones o forma de ver la vida asumiéndolos erróneos. “La crítica planteada de este modo supone que el interlocutor está equivocado y quien la formula es dueño de la razón. Estamos asumiéndonos como dueños de la verdad”.

Como a nadie le agrada sentirse invalidado, es natural que ante el anticipo “te voy a hacer una crítica” se activen barreras defensivas y quien se siente amenazado se ponga posición de lucha. Cerrando cualquier posibilidad de razonamiento o reflexión.

“Si entendemos por crítica resaltar única y específicamente los supuestos errores o falencias; en lo que se refiere al aprendizaje y el cambio, así entendida tiene escasas posibilidades de construir”, afirma el coach Janusz Mielncki, pediatra y docente jubilado, que actualmente coopera en equipos sanatoriales en búsqueda de mejorar la calidad de atención.

Entre los errores más frecuentes al momento de formular una crítica, Mielncki enumera: basarse en impresiones personales y no en hechos, formular pedidos de cambio en lenguaje crítico-agresivo (incluye a las palabras con sus énfasis y tonalidades, lo gestual y lo corporal); cuando más que alentar la auto-evaluación, se demanda obediencia ciega (en un contexto determinado), lealtad sin cuestionamientos o adhesión a una mentalidad de grupo.

“Una retroalimentación estará siendo constructiva cuando ayuda a mejorar el desempeño, mejora la motivación, ofrece confianza, anima al aprendizaje, refuerza la auto estima y mejora la conciencia de sí mismo”, afirma Mielncki.

¿Cómo lograr una comunicación efectiva?

Con el objeto de lograr una comunicación efectiva, desde el coaching plantean la necesidad de partir la conversación desde el reconocimiento de la imposibilidad biológica de acceder al “ser” del otro.

“Sólo podemos hablar de cómo interpretamos a ese otro. Si acepto esta forma de relacionarme, acepto que de lo único que puedo hablar es de lo que a mí me pasa con lo que el otro dice o hace. Es decir, lo que dispara en mí el hacer o decir del otro. En este momento ya no hablo del otro, no lo juzgo, no hay crítica, sólo hablo de mí, de lo que me pasa. Me hago cargo de mi parte, de mi ser”, sostiene Castaños.

“Cuando pedimos a otros que nos digan cómo nos ven le estamos pidiendo que nos den su punto de vista, su opinión sobre nosotros. Si nos hace sentido lo que dice, lo aceptamos y valoramos”, dice el especialista, y diferencia: “Cuando recibimos esa opinión sin pedirla, y encima no nos gusta, nos molesta, ofende o enoja”.

Mielncki plantea que la retroalimentación resulta, en la mayoría de los casos, situacional y contextual. Y estaría sujeta a múltiples factores. El especialista recurre a las neurociencias y al modelo elaborado por La Academia Americana de Médicos de Familia para hablar sobre la mejor manera de formular las críticas.

“El componente correctivo (lo que se desea mejorar o el llamado de atención) debe ir precedido de un refuerzo positivo (aquello que si está “bien”) y al final nuevamente otro refuerzo positivo”, dice Mielncki, y destaca que tanto la crítica como el elogio deben basarse en hechos específicos.

“Si entendemos por crítica resaltar única y específicamente los supuestos errores o falencias; en lo que se refiere al aprendizaje y al cambio, así entendida tiene escasas posibilidades de construir”

Según las neurociencias, la sensación de amenaza va ligada al miedo y esto produce conductas que van desde el escape, la defensa a ultranza de la posición o incluso la sumisión absoluta. Como contra cara, los contextos de confianza, privacidad, respeto y refuerzo positivo favorecen aquellos circuitos cerebrales propensos al aprendizaje.

¿Qué postura adoptar para recibir una crítica?

En principio, los especialistas señalan la importancia de recibir la crítica sin perder de vista que el otro está cuestionando un comportamiento y no a “todo el ser”.

“Parafraseando a Rafael Echeverría, puedo mencionar una serie de condiciones que ayudan a recibir la crítica de la mejor manera: hay que preparar el cuerpo y la emocionalidad soltando la tensión y respirando profundo, reconocer que se trata de opiniones (discrepables referidas a acciones realizadas y superables a través de nuevos aprendizajes y acciones); abrirse a escuchar, no a disputar, indagar sobre lo que el otro dice, aunque sin invalidarlo, no adscribirle intenciones o motivos, a lo sumo chequear estas suposiciones, aceptar puntos válidos (’esto es cierto’), tomar tiempo antes de responder y agradecer la posibilidad que nos abre al compartir sus juicios con nosotros”.

Para que la comunicación arroje resultados positivos, los especialistas remarcan la importancia de formular la crítica de modo cuidadoso y abrir el pensamiento para escuchar y recibirla.

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