La mano del hombre en la naturaleza se ve continuamente en las grandes ciudades, caminos o playas urbanizadas.
Pero en algunos casos, hay que retroceder mucho en el tiempo y en las costumbres para encontrar cambios significativos.
El ser humano viene trabajando los mismos cultivos durante miles de años, y con el paso del tiempo los fue domesticando lentamente para que sean sabrosos, fáciles de cultivar y de alto rendimiento.
La banana, que era pequeña, redondeada y con semillas duras, las zanahorias -apenas una raíz blanquecina- o las berenjenas, son algunos de los ejemplos:
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