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“Quedé libre y dejé el fútbol, no podía jugar en otro club que no sea Estudiantes”

Fue “3” siendo diestro porque Bilardo lo puso a patear con la zurda horas por día. Ya palpita el regreso a un lugar que tanto conoce

“Quedé libre y dejé el fútbol, no podía jugar en otro club que no sea Estudiantes”

Abel Ernesto Herrera, el jugador récord de Estudiantes, ya palpita su regreso a 57 y 1 / Dolores Ripoll

Martín Cabrera

Por: Martín Cabrera
mcabrera@eldia.com

14 de Octubre de 2019 | 04:51
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Abel Ernesto Herrera es el jugador que más partidos defendió la camiseta de Estudiantes en Primera. Fueron 467 en total. Sólo lo podría superar Manuel Pellegrina, si se le suman los encuentro en el torneo de Primera B, con 489. Por eso, en la antesala del regreso a 57 y 1, puede ostentar otro récord: es el que más partidos jugó en ese escenario.

Radicado en San Clemente (trabaja en la secretaría de salud del Partido de la Costa) desde hace más de 23 años, casado con Marta Carrizzo y padre de las gemelas Eilen María y Ana Belén (23 años) y Rosario (20), Tití cuenta la emoción que le despierta ser parte de la historia Pincha, la devoción que tiene por Carlos Bilardo y recuerda la anécdota de los botines que le regaló a un jovencito llamado Juan Sebastián Verón.

-Sos el que más partidos jugó en Estudiantes, por ende sos el que más veces jugó en 57 y 1...

-Tengo esa suerte, sí. Para mí es un orgullo ser un jugador récord de Estudiantes. Toda mi vida la pasé ahí, desde los once años hasta que me retiré. Debuté en el año 1972, cuando los jugadores de Primera estaban de huelga por un problema económico. Fue ante Gimnasia en la cancha de Quilmes. Tenía 17 años. Mi segundo debut, así le digo yo, fue en 1974, en el equipo de Carlos Salvador Bilardo contra Rosario Central en La Plata.

-¿Cómo fue tu “primer” debut?

-Éramos muy chicos y hasta unos días antes no se sabía quién jugaba. Encima Gimnasia presentaba a su mejor equipo. Salimos 1-1 y para nosotros fue como salir campeones del mundo. El Club, un tiempo después, nos entregó medallas. Todavía las tengo guardadas en mi casa.

-¿Qué fue Estudiantes para vos?

-Todo. Mi casa, porque tuve grandes formadores y enormes compañeros. Tené en cuenta que cuando llegué al plantel de Primera estaban varios campeones del mundo, como Togneri, Pachamé, Verón, Pagnanini, Medina, Pezzano... Fue un orgullo estar junto a mis ídolos. Hice una gran carrera en el Club, que me abrió las puertas como persona y jugador. Me llena de orgullo ser de Estudiantes y haber defendido tantos años esa camiseta.

-Hoy parece imposible que un futbolista juegue 467 partidos en un mismo club...

-Imposible. En el fútbol argentino no creo que haya algo igual. En su momento los únicos éramo Ricardo Bochini, Miguel Russo, Mostaza Merlo y yo. Hoy no te acordás de un jugador de hace cinco años atrás.

-Económicamente no te salvó jugar al fútbol...

-No, no se compara con la actualidad. Hoy un jugador con la mitad de partidos está salvado. No fue mi caso. Todo evolucionó para bien. Se invierte mucho más en el fútbol. Lo nuestro era otra cosa.

-De todos los partidos que jugaste en 57 y 1, ¿cuáles recordás?

-El primero contra Central, que tenía una selección: Poy, Kempes, Bóveda, los Carrascosa... Después me acuerdo el de Independiente en 1983, la primera final. Hace cinco meses vino Víctor Hugo Morales a la Costa y hablamos de ese partido. Fue una noche perfecta. Coincidimos que era un equipazo que tenía todo lo que se le puede pedir a un equipo. Y también me acuerdo del clásico 100, el día de la lluvia.

-¿Qué fue Bilardo para vos?

-Carlos fue todo, el que me llevó a Primera División, el que me educó, el que me enseñó a jugar al fútbol... Me transmitió el sacrificio, la humildad y el amor por Estudiantes. Fue muy importante, como el resto de los jugadores mayores que eran formadores además de compañeros. Y lo bueno es que al día de hoy seguimos todos en contacto, como una familia. Hablamos seguido Gette, Delménico, el Cabezón (Lemme), Sabella, Julián (Camino), el Bocha (Ponce) y muchos más.

-¿Siempre fuiste lateral por izquierda?

-No, también jugué por derecha. Pero Carlos (Bilardo) me puso de “3” y me fui perfeccionando. ¡Y eso que soy derecho! Me tenía horas y horas pateando con zurda en el paredón del Demo, el que estaba pegado a la cancha auxiliar. Así me hice fuerte en la banda izquierda. En su momento me quejaba pero con el tiempo me di cuenta del valor que tenía y su importancia. El 80% de mi carrera lo jugué ahí.

-Empezaste con 17 y te retiraste con 32 años. ¿Por qué dejaste el fútbol tan joven?

-Lo que pasa es que no esperaba quedar libre en 1988. Quedamos libres Miguel (Russo) y yo. Con el tiempo lo entendí, pero en ese momento me tomó por sorpresa y no pude seguir.

-¿No lo pudiste asumir en ese momento?

-No, a pesar de la preparación me costó aceptarlo. Tuve ofrecimientos para seguir en otros clubes, como Talleres de Córdoba, pero estaba tan arraigado a Estudiantes que preferí no jugar más. No podía jugar en otro lado.

-Es verdad que le regalaste los primeros botines a Juan Sebastián Verón?

-Sí. Para mí es un gran chico, fue un gran jugador y es un gran presidente. Conmigo siempre tuvo una humildad para destacar. Un tipo de selección, que jugó en los mejores clubes y tuvo a los mejores entrenadores me siga reconociendo... “Gracias Abel por regalarme los botines”, me dijo hace un tiempo. Me emociona que se siga acordando de mí.

-¿Qué botines eran?

-Unos Adidas que ya no usaba más. Él iba a ver los entrenamientos y se los regalé. Y en una cena que se hizo hace 10 años en el Country lo contó adelante de 5 mil personas. Así como reconoce a Abel Herrera lo hace con todos los ex futbolistas de Estudiantes de La Plata. Eso lo convierte en grande a él y al Club. Lo respeto y aprecio mucho.

-Así como vos fuiste importante para él, ¿quiénes fueron importantes para vos?

-Tuve la suerte de estar con los campeones del mundo. Siempre me acuerdo de mi primera práctica. El Profe dice “váyanse a bañar”. Y me fui al vestuario. Entonces se abre la puerta y eran Togneri, Pachamé y Verón. “Nene, ¿qué está haciendo? Usted recién empieza, tiene que seguir corriendo con nosotros en la cancha de golf”. Desde ese día nunca más me fui a bañar primero después de una práctica. Esa es la mística de Estudiantes, porque nosotros hicimos lo mismo con Claudio Gugnali, el Ruso Prátola y muchos más. Hoy vas al Country y todos te dicen “buen día”, “buenas tardes”. No se ve en todos lados.

-¿Cómo tomaste el fallecimiento del Tata Brown?

-Un dolor muy grande. Nos criamos juntos prácticamente. Compartimos muchas cosas. No se entiende cómo murió tan joven. Lamenté no haber podido venir, pero estaba de viaje. Él, Cachito Malbernat y Tato Medina nos dejaron hace poco. Muchos golpes.

-¿Vas a jugar un ratito el 9/11?

-Si se me acomoda la cadera, sí (risas). No estoy en actividad, pero aunque sea un minuto voy a jugar. Pensar en esa noche me hace poner la piel de gallina, no te miento. Que me vean mis hijas será muy fuerte. Estoy muy orgulloso de haber sido parte de este club.

 

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