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Protestas con diferentes realidades sociales en los países de la región
22 de Octubre de 2019 | 01:14
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Dos países sudamericanos se vieron convulsionados en el último mes con rebeliones callejeras contra medidas económicas: Ecuador, ante la quita de subsidios a los combustibles, que causaron un fuerte aumento al consumidor final; y Chile, por una suba en el transporte subterráneo. Sin embargo, las protestas parecen surgir de distintas realidades sociales en cada nación.

En Ecuador, el levantamiento fue iniciado por una comunidad indígena agrícola, pero pobre, con ayuda de otros sectores, mientras que en Chile el estallido apunta más a una clase media que en los últimos años tuvo mejoras sociales, pero que igual no está satisfecha. Reclama otros progresos, como poder llevar adelante una carrera universitaria en una educación privatizada; también un “reparto equitativo” de la riqueza. Cristóbal Bellolio, profesor universitario, le dijo a la BBC: “Es ciertamente un problema estructural del sistema socioeconómico chileno. No es un misterio que Chile es un país muy desigual a pesar de que hay mucho menos pobreza que antes”. Un tema que viene de años y años en un país que carecería de “meritocracia”. El 1 por ciento más adinerado del país se quedó con el 26,5 por ciento de la riqueza, según el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

La clase media chilena tuvo mejoras pero no le alcanza; reclama otros progresos

 

Pero además se queja del aumento del costo de vida. El sueldo mínimo en el país trasandino es de unos 300 mil pesos chilenos, unos 420 dólares al cambio actual (en Argentina, llegó el mínimo este mes a 16.875 pesos, unos 280 dólares). Con este salario, los manifestantes -en su mayoría jóvenes estudiantes o empleados- dicen que aumentar el pasaje del metro afecta seriamente su economía mensual.

La situación social en Ecuador, en cambio, se desbordó principalmente por la rebelión de una comunidad indígena, que trabaja la tierra en minifundios y que se vio afectada por el fuerte aumento de las naftas ante la quita de los subsidios, una de las medidas tomadas -consensuada con el FMI- por el presidente Lenín Moreno para bajar el déficit fiscal. A ellos se sumaron los trabajadores del transporte y otros sindicatos.

Moreno, ex vicepresidente de Rafael Correa, al fin y al cabo quiso terminar con 40 años de aportes del Estado para mantener bajos los precios de los combustibles. No pudo.

Durante la presidencia de Correa -aliado político del chavismo, el kirchnerismo, Lula da Silva y de Evo Morales-, Ecuador tuvo una bonanza económica derivada del aumento en el precio de las materias primas, tal como ocurrió en otros países de la Región. Pero con el crecimiento económico llegó una fuerte alza del gasto público, que ahora se hizo insostenible (el déficit fiscal llegó cerca del 7 por ciento del PIB en los años 2015 y 2016). Además, dejó una fuerte deuda con China, a quien permitió construir una represa muy cerca de un volcán y que aún no ha dado réditos.

“Es difícil hallar un éxito económico como el de Bolivia y un fracaso como Venezuela”

 

Mientras, dentro de ese círculo de países enmarcados en el “progresismo” de centro izquierda, se ven diferentes realidades sociales entre Venezuela -donde también la crisis política, social y económica derivó en violencia- y Bolivia, con un Evo Morales que quiere su cuarto mandato consecutivo, en un país con un fuerte desarrollo en los últimos años.

Los analistas geopolíticos destacan que entre los países que se consideran socialistas, es “tan difícil encontrar un caso de éxito económico comparable al de Bolivia como un fracaso de la magnitud” de la Venezuela de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

En los cerca de 14 años de gobierno de Evo Morales, Bolivia ha crecido una media del 4,8 por ciento al año, con una inflación que el Fondo Monetario Internacional proyecta en un 2 por ciento para 2019 y cortando la pobreza extrema a la mitad -del 34 por ciento al 17 por ciento-, según datos que consigna la BBC. En cambio, en lo que va del año, en el país caribeño el índice de precios acumula 2.674 por ciento, de acuerdo a la medición de la oposición.

Plantearon medidas muy distintas. Mientras Evo Morales sólo nacionalizó los recursos de hidrocarburos y energía, el régimen chavista optó por todo tipo de expropiaciones, desde joyerías hasta empresas. Fue así que Venezuela sufrió una gran fuga de capitales, que dejó un enorme vacío en su recaudación fiscal.

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