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Chile bajo extrema tensión por el estallido social que ya deja 12 muertos

Los manifestantes desafiaron el toque de queda y fueron reprimidos con chorros de agua y gases lacrimógenos. Siguen las protestas en reclamo de mejoras en salud y educación y contra la distribución desigual del ingreso

22 de Octubre de 2019 | 01:16
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SANTIAGO

Un estado de extrema tensión dominaba anoche a Chile, donde fuerzas militares y de seguridad dispararon granadas de gas lacrimógeno y chorros de agua contra miles de manifestantes para hacer cumplir el toque de queda impuesto por las autoridades, en medio del estallido social que dejó hasta el momento doce muertos, cientos de heridos y detenidos.

El toque de queda entró en vigor en Santiago y otras ciudades del interior del país a las 20, cuando miles de personas aún desafiaban la restricción y seguían en las calles.

Piñera planea reunirse hoy con dirigentes de la oposición para buscar acuerdos

 

En Santiago, frente a la Escuela Militar y a las puertas de un concurrido centro de compras del acomodado barrio Las Condes, las fuerzas de seguridad, apoyadas por dotaciones de militares, disolvieron en pocos minutos las manifestaciones a fuerza de gases y con tanquetas blindadas que transitaban lentamente para inducir a los involucrados en la protesta a abandonar las calles.

“La violencia no debe ni va a prevalecer en Chile”, dijo el presidente Sebastián Piñera en un mensaje televisado que emitió minutos después de la entrada en vigor del toque de queda, ocasión en la que usó un tono más moderado que el domingo, cuando había dicho que su país estaba “en guerra” con un “enemigo poderoso e implacable”.

LLAMADO AL DIÁLOGO

El mandatario hizo un llamado al diálogo a todos los sectores dispuestos a buscar una solución a la violencia y dijo que hoy martes se reunirá con los presidentes de todos los partidos políticos para buscar acuerdos y poner en marcha medidas en beneficio de la población.

Entre esas medidas mencionó una baja en los precios de los medicamentos, la potenciación del sistema de pensiones y mejoras para la salud y la educación, las principales demandas de la sociedad chilena.

La magnitud de las protestas y la persistencia de los actos de violencia llevaron a las autoridades militares a imponer anoche, por tercera vez consecutiva, el toque de queda en Santiago y sus zonas de influencia, además de en Tarapacá, Antofagasta, Coquimbo, Valparaíso, Maule, Biobío y Los Ríos.

Desde Ginebra, la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, llamó al gobierno y a los manifestantes a buscar una vía de diálogo para calmar la situación, a la vez que pidió una “investigación independiente” para determinar responsabilidades en los hechos de violencia que dejaron muertos y heridos.

Ayer, la jornada en la mayoría de las grandes ciudades chilenas comenzó en calma y después del mediodía empezaron a juntarse manifestantes en Santiago y otras urbes para protestar.

Frente a supermercados y tiendas se observaban largas filas de personas ansiosas por hacer sus compras, frente al temor de que resurgieran los saqueos.

En Santiago y Valparaíso volvieron a reportarse incidentes en los que las fuerzas de seguridad -acusadas de actuar con brutalidad en la represión del estallido social- dispararon granadas de gas lacrimógeno contra los manifestantes, en medio de una verdadera militarización de los espacios públicos.

El balance de estos días de furia dejó estupefacta a gran parte de la ciudadanía.

Según un balance oficial, 12 personas murieron en medio de los disturbios, la gran mayoría en incendios durante los 110 saqueos reportados contra supermercados y tiendas en distintos puntos del país. Dos de los muertos cayeron por balas disparadas por fuerzas de seguridad y otro fue atropellado por un camión de militar en Talcahuano (sur) cuando los soldados llegaron a intervenir un saqueo y la turba huyó del lugar.

La militarización del país ordenada por Piñera aumentó en las últimas horas, en un intento por tratar de controlar los desmanes violentos provocados en los choques entre manifestantes y las fuerzas de seguridad.

Las protestas comenzaron la semana pasada contra un aumento en el precio de los boletos del subte (que finalmente quedó sin efecto) y se extendieron durante el fin de semana con mayor violencia, en medio de demandas por mejoras en los sistemas de salud y educación, protestas contra la distribución desigual de ingresos y exigencias para un mejor funcionamiento de los servicios previsionales y sociales. (TÉLAM)

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