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Literatura en redes: el boom de leer, recomendar y hablar de libros

A los booktubers de YouTube se les suman los bookstagrammers de Instagram y TikTok, más los podcast literarios. Un fenómeno que crece en seguidores y reinventa al libro

Literatura en redes: el boom de leer, recomendar y hablar de libros
29 de Agosto de 2021 | 08:38
Edición impresa

El libro, ese objeto antiquísimo que la humanidad ideó y rediseñó con el paso de los años no se entrega ante la avasallante tecnología. Todo lo contrario: la utiliza para reinventarse. Ni la radio, ni la televisión ni Internet han podido con la literatura, madre quizás de todos estos formatos del entretenimiento.

A los radioteatros, telenovelas y películas basadas en distintos libros se le suman ahora -desde hace un tiempo ya- internautas que adoran la literatura en sus diversas ramas y buscan divulgarla y fomentarla a través de Internet. Primero fueron los blogs y los foros de debate. Le siguieron las páginas y grupos de Facebook, los booktubers con sus videos de YouTube y ahora la comunidad se muda o conquista una nuevas redes sociales: los bookstagrammers de Instagram y TikTok más los podcasts literarios.

Siguen siendo lectoras y lectores apasionados que comparten reseñas de libros, imágenes o escenas que expanden el universo literario y forman parte del engranaje para comunicar novedades editoriales, bajo la certeza de que a la lógica de la moda y las individualidades lo que se impone es una necesidad de compartir con otros el placer por la lectura.

Y es que si hay influencers para distintos órdenes de la vida, que van desde compartir los tips saludables hasta astrología, pasando por pastelería, medicina, física y psicología, cómo no iban a aparecer en el orden de la literatura.

Con comunidades afianzadas, las cuentas bookstagram en Argentina gozan de buena salud y hay para todos los gustos, edades y perfiles, y aunque quienes administran esos espacios no suelen considerar lo que hacen como un trabajo, sus publicaciones inciden en las nuevas formas de comunicar novedades y en el engranaje editorial. Como dicen algunos especialistas en temas editoriales: “las y los influencers ocupan un lugar muy destacado a la hora de comunicar y difundir una o varias publicaciones, forman parte del ecosistema en la estrategia de comunicación que implementamos en cada lanzamiento”.

Y es que se trata de un canal alternativo de difusión que llega a un público objetivo bien determinado que tal vez con los medios tradicionales no podemos llegar. Son lectores, apasionados por los libros, son críticos y escuchados por sus seguidores.

Brenda Algozino de @dimequelees

“Para mí la lectura es un hábito que me acompaña día a día. Puede parecer una frase trillada, pero los libros han sido y siguen siendo grandes compañeros en diversas situaciones cotidianas. El ámbito de la literatura, en este sentido, me permite aprender de personas apasionadas por las lectura de las cuales aprendo muchísimo”, explica Brenda Algozino de @dimequelees que cuenta con más de 29 mil seguidores en Instagram.

En este compartir hay también un potencial pedagógico porque en cada contenido no sólo se presenta una reseña-reflexión en formato texto o video. Lo que se promueve es una experiencia integral de la lectura en la que los comentarios y los libros se muestran con el culto a la estética visual: imágenes enmarcadas en escalas monocromáticas, entornos naturales, tazas de café; escenas que recrean una pausa, bibliotecas sacralizadas en su orden y su composición de colores según los lomos de los libros, o a través de reels, ese recurso que IG popularizó de videos muy cortitos.

CONOCER A DESCONOCIDOS

“Creo que uno de los mayores beneficios de que la literatura esté en las redes sociales es la democratización de las voces. Hoy en día es posible llegar a un público desde la pantalla de nuestro celular y eso cambia inevitablemente el modo en que nos acercamos a los consumos culturales”, dice Brenda y agrega: “desde mi lugar como lectora, otra de las cosas que más destaco como beneficio es el poder encontrarme con personas a las que también les apasiona la lectura y compartir lecturas con personas que, incluso, a veces no viven en nuestro país. Internet y las redes sociales acotan distancias y nos permiten construir vínculos que años atrás hubieran sido impensables. Me gustaría destacar la cercanía con escritores, escritoras y diversos pensadores. Me sigue fascinando poder leer un libro y casi instantáneamente tener la posibilidad de charlar con su autor/a a través de las redes sociales”.

“El valor agregado es encontrarse con otros que aman la lectura, algo que casi siempre es solitario”

 

“Para mi la literatura es un escape y un cable a tierra a la vez, significa muchísimas cosas que tienen que ver con mi día a día como estudiante de letras y se quiere dedicar a la escritura. Recomendar para mi es algo orgánico, me nacía naturalmente antes de las redes sociales, esto de tener una cuenta fue materializarlo”, destaca Agustina De Diego de @agusrecomienda, estudiante de Letras que cuenta con más de 20 mil seguidores en Instagram. Esta joven cree que el mayor beneficio de que la literatura esté en las redes es la difusión. “Si una editorial manda libros a 30 medios gráficos o periodistas, no siempre logra todas esas reseñas. Entonces es un gran beneficio apoyarse en los influencers o recomendadores en redes porque es un público segmentado al que le interesa la literatura o cierta curaduría, y son posibles clientes o lectores. Después está la comunidad que se hace alrededor de ese libro porque puede pasar que se armen clubes de lectura o lecturas conjuntas, ahí también se da un efecto que otros medios no tienen que es esa sensación de pertenencia y cercanía con la persona que está recomendando el libro, porque a veces el seguidor puede mandar un mensaje y ponerse a charlar sobre lo que leyó, dar opiniones. Eso me parece es algo nuevo, es el valor agregado de las redes sociales, ya que casi siempre la vida del lector es solitaria en ese aspecto y no siempre se tiene amigos, familiares o pareja a la que le guste leer y encontrarse en las redes con gente que comparte el mismo gusto está bueno”.

Algunos creen que la pandemia potenció el fenómeno de la literatura en redes sociales, como Brenda: “No sé si un aumento en sí mismo de lectores o escritores, porque considero que las personas que se acercan a las cuentas que hablan de libros tienen un deseo previo de querer leer más o descubrir nuevos autores y autoras. Tal vez podamos hablar de cambios en el modo de leer y un aumento en la diversidad de lecturas que hoy en día tenemos a nuestra disposición gracias al trabajo de las editoriales y, sobre todo, a las lecturas compartidas. Mi trabajo en las redes sociales no surgió en la pandemia pero sí creció muchísimo durante esos meses de cuarentena que transcurrimos durante gran parte del año 2020. Con la pandemia muchos de los eventos que eran presenciales pasaron a ser virtuales, clubes de lectura, presentaciones de libros, entrevistas; y eso me abrió muchísimas posibilidades laborales. Tuve la oportunidad por ejemplo de entrevistar a Mariana Enríquez desde Argentina y Andrés Neuman desde España, ambos en una misma reunión de zoom, gracias al trabajo que realizo junto a una distribuidora y a una editorial. En medio de los trastocamientos que nos ha hecho vivir la pandemia (y que continúan), los eventos virtuales fueron una gran vía de escape y una gran oportunidad para seguir formándome como lectora en este mundo de la literatura en el que continuamente sigo aprendiendo”.

Pero para Agustina es distinto, ella cree que lo que creció es la difusión: “están más visibles. La cuentas de Instagram de literatura están hace varios años, y en 2018 cuando yo empecé había muchísimas ya funcionando. Sí considero que quizás surgieron otras redes como TikTok y la manera de recomendar es diferente”.

La pandemia contribuyó al espíritu de comunidad que buscan propiciar las redes, según especialistas en prensa y estrategias en redes sociales, ya que hay más lecturas conjuntas y más debates vía Zoom o WhatsApp, porque todos los medios son válidos cuando quieren hablar sobre sus impresiones de libro. Y además creen que la cuarentena ayudó a fidelizar a los lectores: estos influencers no sólo comparten libros, también hacen actividades con autores, los invitan a sus clubes, les hacen notas, hacen vivos, realizan sorteos de libros, desafíos de lectura. Tal vez en esa necesidad de compartir se exprese el crecimiento sostenido de bookstagrammers, cuyo origen se despega del exhibicionismo ególatra o del rédito económico -muchas de estas experiencias derivaron en otros proyectos pero no fueron el origen- y se sostiene sobre el gesto de leer y el intercambio.

“Podemos hablar de cambios en el modo de leer y un aumento en la diversidad de lecturas”

 

¿Cuál es la marca que posicionó a estas influencers en las redes para tener tantos seguidores? Ellas mismas lo explican. “Creo que es algo que, en todo caso, deberíamos preguntarle a quienes consumen mi contenido. Desde mi lugar, podría decir que lo que intenté siempre fue compartir mis propios recorridos de lecturas desde mi subjetividad, sin posicionarme en un lugar de saber o de orientación. Al contrario, muchas veces son las personas con las que hablo a diario en Instagram quienes nutren continuamente mis lecturas. Ese ida y vuelta es algo que me gustaría seguir manteniendo. También disfruto de compartir mi experiencia como estudiante de Letras y construir nuevos proyectos y propuestas, como es el caso del Diario de Lecturas y la tienda online donde hay cuadernos y libros disponibles”, analiza Brenda.

Para Agustina, “la constancia y el criterio fiel de recomendar sólo lo que me gusta o me parece valioso, el estilo de mis fotografías y el diseño de mi perfil (combinación entre lo estético y el análisis literario) que es más inclusivo y llevadero, pueden marcar la diferencia. Y dedicarme a recomendar libros que estuvieran por fuera de los romances o de bestsellers es otro plus. Yo busqué hablar de algo diferente”.

ESCUCHAR LO ESCRITO

De a poco, algunos autores argentinos también se animan a explorar los podcast. Desde la plataforma Infobae, el escritor Fabián Casas se convirtió en el protagonista de “Taller nómade”, un ciclo que funciona como un curso de escritura abierto a la comunidad bajo una consigna que entiende a la literatura como una práctica : “una técnica que te sirve para escribir, te tiene que servir también para vivir”, sostiene.

En el mismo espacio virtual, Santiago Llach lanzó “Borges. Una introducción”, un ciclo de entrevistas y clases virtuales que giran alrededor de la biografía y la obra del gran escritor y que, de alguna forma, retoman los talleres que dicta desde hace años. Por su parte “Me lo llevo a la tumba” fue ideado por Liliana Viola, Franco Torchia y Tomás Balmaceda y explora la temática del secreto desde diferentes ángulos. Los autores Mariana Enriquez, Camila Sosa Villada y Esther Díaz protagonizan los primeros episodios.

Agustina De Diego de @agusrecomienda

Amparados en la escucha más íntima y atenta que ofrece el formato y conscientes del poder seductor que supone conocer la voz del autor que está detrás de los textos, algunos podcast retoman la tradición de las entrevistas en profundidad. “Abro hilo”, el ciclo que la periodista Florencia Scarpatti hizo durante 2020 en Metro y en el que entrevistó, entre otros, a Enríquez, Leila Guerriero y Pedro Mairal, mutó este año a “Abro libro”. “Lo llamé así porque es la continuación de una idea. También está pensado, en principio, como una serie de 8 episodios a menos que lo pueda mantener económicamente en el futuro”, cuenta y acepta que invita a ciertos escritores porque le gusta lo que hacen o porque la interrogan.

Las instituciones también alojan este tipo de proyectos. Audioteca -que se grabó en 2015 y está ahora en Spotify y en el sitio del Centro Cultural Kirchner- reúne relatos de casi 30 autores argentinos, dirigidos por la guionista y directora Lucrecia Martel y curados por la crítica, narradora y guionista Gabriela Speranza. Algunas editoriales, por su parte, también están innovando con el formato y están atentas a un fenómeno que supera lo local: se estima que en el mundo hay 1.000 millones de oyentes de podcast, y los audiolibros son una parte considerable de este universo. Las editoriales locales Mar Dulce, Fiordo y Penguin Audio suben a las plataformas entrevistas con sus autores, charlas y pequeños tramos de lectura de los lanzamientos del mes.

 

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