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Aceptar el cambio: cómo mejorar la capacidad de adaptación

La pandemia modificó un montón de conductas humanas que al parecer llegaron para quedarse o marcar, de alguna forma, otro rasgo evolutivo

Aceptar el cambio: cómo mejorar la capacidad de adaptación

los giros del mundo laboral contemporáneo exigen adaptabilidad, para poder reaccionar adecuadamente ante nuevas situaciones de trabajo / dpa

12 de Junio de 2022 | 06:39
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La adaptabilidad es la calificación clave del futuro, según señala Carl Naughton en su nuevo libro. El autor asegura que existen formas de entrenar esta capacidad a diario.

Los cambios suelen ser difíciles de asimilar. También, y especialmente, en el trabajo, la gente suele aferrarse a las rutinas más apreciadas y desear que todo siga como hasta ahora. Sin embargo, en la era del nuevo trabajo, esto se ha convertido casi en una ilusión.

Sobre todo durante la pandemia de coronavirus, los trabajadores se dieron cuenta de que las condiciones de trabajo pueden cambiar rápidamente.

Por eso, en su libro, el psicólogo empresarial y autor Carl Naughton considera a la adaptabilidad como “la competencia más importante del futuro”.

Naughton explica por qué esta habilidad es tan crucial y cómo cada uno puede ayudar a su propia adaptabilidad.

En concreto, según Naughton, la adaptabilidad puede ilustrarse con un ejemplo: “las empresas se enfrentan ahora al desafío de hacer volver a la oficina a los empleados que trabajaron principalmente desde sus hogares durante la pandemia. Pero muchos no quieren hacerlo”.

Se trata de dos retos diferentes. Primero, capacitar a los empleados para que desarrollen de forma activa sus propios procesos de trabajo. Y segundo, dotar a los directivos de la competencia necesaria para dirigir equipos de forma virtual o híbrida.

Y la habilidad que se esconde detrás de ambos es la adaptabilidad, es decir, la capacidad de ajustar el propio comportamiento a las situaciones cambiantes, de avanzar de forma proactiva hacia los cambios que se avecinan.

De forma análoga con el coeficiente de inteligencia (IQ), el especialista habla en su libro sobre el coeficiente de adaptación (AQ). Un AQ alto se caracteriza por ser capaz de adaptarse con flexibilidad a situaciones que cambian rápidamente y será cada vez más crucial a partir de ahora. Para estos cambios, a menudo radicales, imprevisibles y complejos, se necesitan sobre todo competencias personales, sociales y metodológicas.

“Nuestra investigación demuestra que el AQ tiene tres clústers, pensar, sentir y actuar. En cada una de esas dimensiones existen diferentes características fuertes en cada persona. De hecho, hay personas que tienen fortalezas en las tres dimensiones”, dice Naughton.

La faceta cognitiva se trata de los pensamientos y de hacerse sensible a un cambio que se perfila. La segunda es la faceta emocional. Aquí hay que preguntarse: ¿Puedo hacer esto? ¿Soy lo suficientemente bueno para esto?

Y la tercera faceta se refiere al comportamiento. Se trata de preguntarse: ¿Con qué rapidez puedo adaptar mi comportamiento? ¿Cómo puedo diseñar mi entorno de tal manera que pueda trabajar y vivir en él de manera óptima?

La pandemia ha demostrado a muchos que es importante poder acostumbrarse a nuevas circunstancias.

“Según mi opinión, durante la pandemia se demostró cuán necesaria es la capacidad de adaptación. Las personas que están más abiertas a los cambios tuvieron menos problemas para adaptarse rápidamente al teletrabajo. Están acostumbradas a afrontar diversos retos”, resalta el investigador.

Pero las personas que no tienen este rasgo de personalidad experimentaron todo esto como un gran desafío. Los pilló desprevenidos justo donde tenían pocos recursos mentales.

Para el especialista, les faltaban la estructura de la jornada laboral en la oficina, la oficina como centro logístico, el comedor como estructurador de alimentos, incluso el principio y el final de la jornada laboral. Así que en muchos casos solo quedó claro el amplio grado de adaptabilidad que aún resta por entrenar.

Y eso se logra emprendiendo el entrenamiento de la propia adaptabilidad. Hay varias técnicas de la psicología de la personalidad que pueden ayudar a conseguirlo.

“Una técnica es, por ejemplo, la distancia psicológica, una idea que existe desde hace ya algunos años. En esencia, se trata de dos cosas, nosotros como persona y nuestro entorno”, describe el experto.

La distancia psicológica influye en la forma en que nos representamos las cosas mentalmente. Las cosas lejanas se representan de forma relativamente abstracta, mientras que las cosas psicológicamente cercanas aparecen más concretas.

Otro ejemplo sería imaginar que se está mirando la Tierra desde la luna. El objetivo es tener esa sensación de distanciamiento, de estar lejos.

Esa distancia psicológica bastante grande de su casa, de su lugar de teletrabajo, de su empresa, pone en un estado mental abstracto o psicológicamente distante que tiene todo tipo de efectos en su percepción del mundo. Afecta a su valoración de lo difícil que son las cosas, o incluso a cómo se ve a sí mismo.

Ahora, ¿cómo se puede hacer como profesional para comunicar que la adaptabilidad es una de las principales competencias?

Según Naughton, “la comunicación proactiva no suele ser necesaria. El comportamiento adaptativo es una característica permanente. El director también lo nota. Pero lo que se puede hacer como individuo es promover la habilidad. Por ejemplo, ir a proponer: `me gustaría convertirme en un embajador de la adaptabilidad en nuestro equipo´”.

La pregunta de si hay que aceptar todos los cambios, el experto explica que “es similar a la inteligencia, que tampoco tiene límite en el sentido de decir `ahora dejaré de pensar´. Por supuesto, no se trata de decir `sí, estoy de acuerdo´ cada vez que hay un cambio o una nueva situación. Pero alguien que tiene un muy bajo coeficiente de adaptación siempre dice que no”.

Sin embargo, la mayoría de la gente tiende a situarse en algún punto intermedio de la escala. La posición ideal sería un poco a la derecha del centro, para que en situaciones difíciles se pueda iniciar un bucle de reflexión y se pueda extraer lo mejor de la situación para cada uno. (DPA)

“No se trata de decir `sí, estoy de acuerdo´ cada vez que hay un cambio en la vida”

“Las empresas se enfrentan ahora al desafío de hacer volver a la oficina a los empleados”

 

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