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Shinrin yoku, la práctica japonesa de bañarse en el bosque

Japón fue pionero en vincular la salud con la naturaleza/ Freepik

Por Redacción

El shinrin-yoku (baño de bosque en japonés) es un rito que consiste en pasear por el bosque, o espacio verde, de una forma meditativa y pausada. El concepto está inspirado en el sintoísmo y en el budismo, que veneran los espíritus de la naturaleza y por lo tanto consideran los bosques como el reino de lo divino.

Japón, uno de los países tecnológicos más destacados, también es la cuna del baño de bosque. En 1982, el Gobierno japonés ponía en marcha los baños de bosque como una terapia de relajación mental y física para una creciente población urbana sometida a niveles de estrés. Se calcula que al menos dos millones y medio de japoneses participan cada año este programa, en el que los guías o terapeutas forestales coordinan los paseos. A través de estos guías quien participa aprende a dedicar tiempo a experimentar sensaciones, a respirar profundamente, a percibir aromas, a sentir el contacto del aire y a descubrir texturas.

Uno de los pioneros en este trabajo ha sido Yoshifumi Miyazaki, antropólogo y vicedirector del Centro de Medio Ambiente, Salud y Estudios de Campo de Chiba University, en las afueras de Tokio.

“Hemos pasado el 99,9% de nuestra evolución en ambientes naturales”, señaló y agregó: “nuestras funciones fisiológicas aún están adaptadas a esos entornos y en el día a día podemos alcanzar una sensación de bienestar si sincronizamos nuestros ritmos con los del medio ambiente”. Miyazaki realizó estas declaraciones en una entrevista para la publicación Outside Magazine a la periodista y escritora estadounidense Florence Williams, autora del reciente libro “The Nature Fix”, o Soluciones de la Naturaleza, que incluye un análisis sobre “shinrin yoku”.

Se ha comprobado que el contacto con la naturaleza aumenta la actividad en áreas del cerebro vinculadas con la empatía y las emociones. Estas caminatas pueden tener un efecto reparador en nuestra habilidad para concentrarnos y recordar cosas.

Según estudios científicos los responsables de gran parte de estos beneficios son los aceites naturales llamados fitoncidas: unos aceites que los árboles utilizan para combatir los hongos, bacterias e insectos. La concentración de esta sustancia aumenta en el aire a medida que suben las temperaturas y desprende unos compuestos orgánicos aromáticos y volátiles, conocidos como terpenos que el ser humano percibe por el olfato.

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