Hora de cambiar: para clasificar, el Lobo debe subsanar sus fallas
Edición Impresa | 24 de Marzo de 2026 | 03:50
Fernando Zaniratto tiene sus virtudes como entrenador del Lobo. Eso está claro. Superó una situación de match point en contra para que el equipo se olvidara del descenso y llegase a la semifinal del Clausura 2025. Hoy, con la intención de cambiar el juego y tener más la pelota, por primera vez en su ciclo, se encuentra con más derrotas que victorias en este campeonato.
Queda claro que las llegadas de Ignacio Fernández e Ignacio Miramón -que jugó poco por las lesiones- le agregaron obligaciones al equipo y sus ingresos modificaron la manera de jugar en ofensiva. Por eso, Gimnasia está en plena transición del equipo que fue (4-2-3-1, con uno versus uno por las bandas y postura contragolpeadora) al equipo que quiere ser, con más manejo y circulación de la pelota.
En esa búsqueda cargada de buenas intenciones, el Tripero ha tenido muy buenos minutos (con el primer tiempo ante Rosario Central a la cabeza) pero también ha sido irregular, con bajones en los complementos, errores defensivos individuales y partidos para el olvido, como el que -curiosamente- le ganó a Gimnasia y Esgrima de Mendoza.
¿EN QUE FALLA EL LOBO?
Los números de la campaña, por primera vez fuera de los ocho mejores del grupo en lo que va del campeonato, dejan a la luz un número que impacta: la gran cantidad de goles en contra para un equipo al que le marcaban poco en el final del año pasado. Son 15 goles en contra, cifra que lo iguala a Independiente e Instituto. Atlético Tucumán (16), Estudiantes de Rio Cuarto (17) y Newell’s Old Boys (22) lo superan.
De los 15 tantos en contra, más de la mitad llegaron por centros, tiros libres y hasta de un lateral
Los tantos en contra no son importantes solamente por el número, sino por las formas. Hay errores individuales y colectivos, pero también una creciente flaqueza en la pelota detenida, con goles de córner o centros de tiro libre (Barracas, Rosario Central, los dos con Tigre, Tucumán), de lateral (el segundo empate de Independiente Rivadavia) y de tiro libre (el golazo de Quintero en el Monumental y el error grosero de Insfrán ante Tapia en Barracas). Más allá de ello, hubo también errores individuales o concatenados, como en el derrota ante los mendocinos en el Bosque tras el doble error de Cortazzo y Martínez.
Tucumán cambió el eje de los últimos partidos, donde el Lobo no podía sostener en los complementos muchas cosas buenas que había mostrado en los primeros tiempos. Justamente, el partido del viernes pasado mostró un retroceso en el funcionamiento colectivo. Al mismo tiempo, se ratificaron las dificultades para dar vuelta un resultado.
Al mismo tiempo, quedó una duda flotando en torno a las variantes del DT, que puso a Auzmendi pero sacó a Marcelo Torres. No es garantía de nada, pero no parece ser la mejor idea cambiar ficha por ficha con el equipo en desventaja ante un rival al que no le sobra nada. Así como a Gimnasia tampoco le sobra banco de suplentes, justo es decirlo.
La otra cuestión es física, porque el equipo no sostiene el rendimiento más de 45 minutos. “La parte física nos ocupa, tenemos que llegar mejor al final de los partidos. A veces no se corre del todo bien y eso nos desgasta demasiado”, dijo Zaniratto en Tucumán. Y el mal de ausencias se sufre cuando las bajas son Nacho Miramón o Nelson Insfrán.
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