Las artes marciales se vieron reflejadas en la Designers FW26
Edición Impresa | 12 de Abril de 2026 | 07:45
En una edición atravesada por la idea de la raíz -ese instante primario en el que surge una idea y se define su identidad-, Designers FW26 volvió a posicionarse como uno de los escenarios clave para el diseño independiente. Durante cinco días, la moda se pensó desde su origen: los materiales, los oficios y el gesto inicial que transforma una intuición en forma. Dentro de esa narrativa general, la presentación de JT con “Knoc-out, nunca” se destacó como una de las propuestas más potentes y conceptuales de la temporada.
La colección se construyó como un ensayo visual sobre el combate. No como espectáculo violento, sino como metáfora vital: el cuerpo que se enfrenta, se adapta, absorbe impacto y continúa. Inspirada en disciplinas como el taekwondo, el judo y el karate, la propuesta exploró la relación entre tensión y movimiento, entre control y expansión. Sobre la pasarela, cada salida parecía representar una fase de ese enfrentamiento simbólico donde el cuerpo se mide con el mundo.
Desde lo formal, el lenguaje de la colección se apoyó en figuras circulares y nudos que atravesaron mangas, piernas y estructuras textiles. Esos gestos escultóricos generaron volúmenes que sugerían torsión y energía contenida, como si cada prenda estuviera a punto de desplazarse. El círculo -símbolo de continuidad- y el nudo -símbolo de resistencia- funcionaron como ejes constructivos que reforzaron el concepto central: la permanencia frente al impacto.
La paleta cromática tomó referencias directas de los uniformes de competencia. El blanco, el chocolate y el azul marino aparecieron como bases sólidas, mientras que tonos como lavanda, celeste y amarillo introdujeron vibraciones más inesperadas, aportando dinamismo visual. Esa combinación logró un equilibrio entre lo técnico y lo expresivo, entre la disciplina del uniforme y la libertad del gesto creativo.
Uno de los puntos más interesantes de la propuesta fue el trabajo sobre la silueta. JT exploró conjuntos de dos piezas en mimesis absoluta, donde las partes parecían replicarse y dialogar entre sí. Esa lógica se trasladó tanto a gabardinas de corte clásico como a piezas en denim, generando un diálogo entre tradición y experimentación. Los textiles, por su parte, evolucionaron hacia materiales técnicos e impermeables, pensados para acompañar el movimiento y responder a la exigencia física que propone la idea de combate.
Los elásticos super anchos y los frunces extremos en cuellos y cinturas reforzaron esa tensión entre estructura y libertad. Cada ajuste parecía contener energía, como si la prenda estuviera preparada para expandirse en cualquier momento. Esa dinámica hizo que el cuerpo no fuera solo soporte, sino protagonista activo del diseño.
“Knoc-out, nunca” no habló únicamente de fuerza física, sino de resistencia emocional y simbólica. En un contexto donde la velocidad y la exigencia parecen constantes, la colección propuso otra lectura del triunfo: no evitar el golpe, sino sostenerse frente a él.
Dentro del espíritu general de Designers FW26 -que puso en valor la autenticidad, la experimentación y el oficio-, la presentación de JT sintetizó con claridad esa búsqueda de origen y sentido. La pasarela se convirtió en un espacio donde la moda dejó de ser únicamente estética para transformarse en discurso: una forma de pensar el cuerpo, la identidad y la capacidad de resistir.
En tiempos donde el diseño independiente reafirma su lugar como territorio de innovación, propuestas como “Knoc-out, nunca” recuerdan que la moda también puede ser un lenguaje de resistencia.
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