Plantas de interiores ¿La monstera, el potus o la aglaonema?
Edición Impresa | 12 de Abril de 2026 | 07:49
Durante años, el potus fue la respuesta automática cada vez que alguien preguntaba qué planta poner adentro de un departamento. Fácil, resistente, colgante: funcionaba en alacenas, bibliotecas y cualquier rincón con algo de luz. Pero en los últimos tiempos, aunque hay múltiples variantes, es otra especie la que fue ganando terreno y hoy se posiciona como la favorita indiscutida de la decoración de interiores: la monstera.
También conocida como costilla de Adán, esta planta se volvió omnipresente en livings, dormitorios y redes sociales por una razón que se entiende apenas se la ve: sus hojas son enormes, estructuradas, con aberturas naturales que le dan un carácter único. A diferencia del potus —que suma un toque verde discreto desde las alturas—, la monstera ocupa el espacio con personalidad propia y puede convertirse fácilmente en el centro visual de cualquier habitación.
Más allá de lo estético, el éxito de la monstera tiene una explicación práctica: no requiere demasiada atención. Necesita luz indirecta —el sol directo puede quemar sus hojas—, riego moderado con tierra que se seque entre aplicaciones, y buena ventilación. Limpiar sus hojas cada tanto con un paño húmedo es suficiente para mantener ese brillo natural que tanto la caracteriza. Nada más. Esa combinación de bajo mantenimiento y alto impacto visual explica por qué creció tanto su popularidad, especialmente en épocas de frío, cuando la jardinería se muda definitivamente hacia adentro.
VARIANTES PARA EL INTERIOR
La monstera no está sola en este universo. Hay todo un grupo de plantas de interior que se destacan por adaptarse bien a ambientes con escasa iluminación natural, que es justamente la realidad de muchos departamentos y livings urbanos.
La aglaonema, por ejemplo, es una de las más buscadas. Sus hojas vistosas —con tonos y dibujos que la hacen decorativa incluso en una maceta simple— toleran condiciones adversas sin perder el aspecto. La aspidistra, por su parte, tiene fama de indestructible: soporta poca luz, cierto descuido con el riego y ambientes poco ventilados. No es casual que la llamen “planta de hierro”.
Para quienes quieren volumen y movimiento visual, el helecho sigue siendo una apuesta segura. Su frondosidad cambia el clima de una habitación al instante y se adapta bien a la luz indirecta. En repisas altas o colgado, tiene un efecto decorativo difícil de igualar.
El lirio de la paz suma otro elemento al combo: sus flores blancas lo vuelven especialmente elegante. Tolera interiores con poca luz y se asocia con la capacidad de filtrar el aire, lo que lo convierte en una elección popular tanto para livings como para dormitorios. Su presencia es serena y encaja a la perfección en decoraciones limpias y luminosas.
La quinta en la lista es la zamioculca, también conocida como planta ZZ. En los últimos años ganó enorme popularidad por una razón muy simple: casi no necesita cuidados. Poca luz, riegos espaciados, y sus hojas gruesas y brillantes se mantienen siempre prolijas. Es la favorita de oficinas, estudios y pasillos, pero también funciona muy bien en el living para quienes quieren verde sin convertirlo en una obligación diaria.
GESTOS SIMPLES
Sea cual sea la especie elegida, hay algunos hábitos básicos que ayudan a que estas plantas duren más y se vean mejor. Aunque toleren la poca luz, todas agradecen una ubicación con iluminación indirecta antes que la oscuridad total. Evitar el exceso de agua es fundamental —es uno de los errores más frecuentes—, al igual que limpiar las hojas de vez en cuando para favorecer su respiración y mantener el brillo. Y un detalle que suele pasarse por alto: no moverlas constantemente de lugar. Cuando una planta se acomoda a un rincón, lo mejor es dejarla ahí.
En definitiva, para transformar un living o un dormitorio no hace falta un jardín interior ni conocimientos avanzados de botánica. A veces alcanza con elegir bien.
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