Villa Elisa ya es epicentro del cine gracias a la pasión de sus vecinos
Edición Impresa | 26 de Abril de 2026 | 03:44
En un circuito cultural donde los grandes festivales suelen concentrarse en las capitales, en Villa Elisa ocurrió algo distinto: vecinos del barrio decidieron crear su propio Festival Internacional de Cine, autogestivo, gratuito y abierto a toda la comunidad. La segunda edición, hoy en la Casa de la Cultura (Arana entre 5 y 6), no solo creció en convocatoria sino que se consolidó como un espacio que conecta historias del mundo con una identidad local.
Impulsado por organizaciones barriales, el evento reúne producciones nacionales e internacionales atravesadas por temas cotidianos y territoriales, con eje en la identidad y las realidades sociales que van desde la ficción hasta el documental y la animación. En esta edición, la convocatoria superó expectativas: se recibieron 1.239 producciones provenientes de distintos países y, tras un proceso de curaduría, quedaron 54.
“Es un proyecto autogestivo, independiente y con una clara característica local”, explicó María del Carmen Cirigliano, integrante del equipo organizador. La sede elegida no es casual: la Casa de la Cultura funciona como un punto de referencia para la comunidad, con actividades artísticas, formación y espacios colectivos que hoy también albergan al festival.
Bajo el concepto de “periferia”, la propuesta busca ampliar la mirada más allá de lo geográfico. “No es solo una periferia territorial, también cultural, social y estética”, señaló Cirigliano, quien destacó que las películas dialogan con problemáticas comunes en distintos lugares del mundo. Así, en la pantalla conviven historias de Argentina, Brasil, Irán o España que, pese a sus diferencias, comparten preocupaciones sobre el ambiente, el cuerpo y el autocuidado femenino y la memoria.
El trabajo detrás del evento refleja ese mismo espíritu colectivo. La organización está integrada por 8 personas, a las que se suman 12 voluntarios, equipos culturales, proyectos de extensión universitaria de la Facultad de Artes de la UNLP y vecinos que colaboran con recursos y servicios como una panadería local que aportó el “brindis de apertura”. En total, alrededor de 40 personas participan en cada jornada.
La respuesta del público acompañó la iniciativa. Con entrada libre y gratuita, las funciones convocaron a cientos de vecinos tanto de Villa Elisa como a espectadores de distintos puntos de La Plata. “La idea es que esto sea también una invitación a conocer nuestro barrio”, agregó la organizadora.
Pero el valor del festival también se mide desde la mirada de quienes presentan sus obras. La directora y guionista Laura Bondarevsky participó con “Un mundo recobrado”, una película atravesada por la memoria del exilio y los vínculos afectivos. “Estos espacios son lugares de resistencia donde la gente se puede encontrar, ver cine y compartir”, sostuvo. La realizadora destacó además el contraste entre el circuito internacional - su película fue seleccionada en festivales como Cannes y Nueva York - y la experiencia en Villa Elisa: “Venís de mostrarla afuera y estás acá, en un festival hecho a pulmón, con entrada gratuita. Es algo maravilloso”.
En la misma línea, el director Pedro Benito presentó “Un solo latido”, un documental que reconstruye la historia de Luisa Córica, trabajadora del Hipódromo de La Plata y víctima de la violencia paraestatal en los años previos al golpe de 1976. La propuesta, de fuerte anclaje local, genera un intercambio directo con el público. “Es una película que abre diálogo”, explicó Benito, quien destacó la importancia de estos espacios para proyectar obras por fuera de lo comercial y promover instancias colectivas de memoria.
La propuesta combina así producciones de distintos países con relatos ligados al territorio. En esa mezcla, Villa Elisa se transforma, por unos días, en un punto de encuentro entre historias, miradas y comunidades.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE