Más que Súper RIGI, hay que terminar con el cepo y crear el Súper IVA
Edición Impresa | 17 de Mayo de 2026 | 02:26
Jorge Colina
El Gobierno heredó una economía con regulaciones anticompetitivas, distorsivas y represivas del crecimiento económico. El ejemplo más saliente, sin dudas, es el cepo cambiario. Básicamente, la prohibición de sacar dólares del mercado de cambios oficial.
Cualquier prohibición explícita de sacar es prohibición implícita de meter. Nadie va a meter dólares en una economía donde no puede llevársela de vuelta. Es como entrar a un casino donde te venden fichas, pero no te las vuelven a recomprar.
Por esta razón, no entra capital extranjero para inversión directa creando empresas. Por ejemplo, en la cuenta “inversión directa de no residentes” del balance cambiario del Banco Central desde la salida de la pandemia en el 2021, que se sale con el cepo del 2019, la entrada de dólares por este concepto fue de apenas US$ 750 millones por año. Nada. Para un país que necesita multiplicar sus inversiones productivas.
Salir del cepo cambiario con déficit fiscal y abundancia de emisión monetaria espuria era un suicidio. Por eso, el Gobierno sancionó los RIGI que operan como una isla encapsulada donde las inversiones gozan de instituciones normales. Esto es, presión impositiva razonable, libertad aduanera y un régimen cambiario sin cepo. De esta forma, la regla general de funcionamiento de la economía siguió siendo la anormalidad y el tratamiento especial pasó a ser la normalidad. Por esta razón, se entiende que los RIGI son transitorios, porque en algún momento tiene que venir la normalidad.
Pero ahora el Gobierno quiere apostar a un Súper RIGI. Y la verdad es que no tiene mucho sentido. Sacando la actividad financiera, agro, petróleo, gas y minería, los sectores urbanos más empleadores están estancados (comercio) o en caída (industria y construcción).
Por eso en el 2025 hubo 200.000 asalariados privados formales menos y más desempleados y cuentapropistas informales. Esto es producto de que la economía sigue operando en régimen anormal con impuestos muy distorsivos y cepo cambiario para las empresas.
Normalizar LA ECONOMÍA
Es tan urgente como esencial terminar definitivamente con el cepo para que vengan las inversiones directas extranjeras y aprovechen la reforma laboral para crear muchos empleos asalariados privados registrados.
La salida del cepo seguramente traerá inestabilidad cambiaria. El dólar capaz que toca el techo de la banda o lo perfora. Pero va a ser transitorio porque hay equilibrio fiscal y orden monetario. O sea, hay que empezar a rentabilizar el esfuerzo político hecho en conseguir estos dos logros que hoy no están rindiendo en términos de actividad económica por la falta de libertad cambiaria. Además, la teoría económica indica que cuando se pasa de un régimen cambiario reprimido a uno normalizado hay “overshooting”: salta el tipo de cambio, pero después baja.
El 2026 es propicio para transitar por estas turbulencias porque no es electoral, la balanza comercial es positiva y están entrando dólares por préstamos a empresas.
INGRESOS BRUTOS
Lo otro que necesitan las empresas a gritos para invertir y crecer es eliminar ese horrible impuesto que es Ingresos Brutos provinciales que, para peor, los municipios se están copiando y ya avanzaron en transformar sus tasas a las ventas municipales en verdaderos Ingresos Brutos municipales.
La peor reforma tributaria sería que las provincias bajen un poquito Ingresos Brutos y los municipios topeen su propio Ingresos Brutos. Ingresos Brutos provincial y municipal tiene que desaparecer, como el cepo cambiario.
Por eso, la reforma tributaria trascendental es unificar los impuestos a las ventas en un Súper IVA que absorba los impuestos provinciales y municipales sobre los Ingresos Brutos. Establecer además que cada provincia se financie con lo que recauda de “Súper IVA” en su territorio. Este es el incentivo que falta para que gobernadores e intendentes se pongan las pilas con el desarrollo de infraestructura productiva para atraer inversiones.
En más de dos años de gestión, el Gobierno hizo avances muy importantes. Pero parciales en el desmantelamiento de las distorsiones económicas que desalientan la inversión. La inversión no subirá sumando “RIGIs”. Hay que crear condiciones propicias para la inversión en toda la economía.
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