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ACA NOMAS...

Tandil: turismo aventura en las sierras

Decenas de turistas escalan rocas, se deslizan en tirolesas o hacen equilibrio sobre los movedizos puentes tibetanos a diario en el Valle del Picapedrero, en Tandil, la serranía bonaerense donde hace más de un siglo inmigrantes europeos picaban adoquines

La zona de Aurora, Cerro del Aguila y Los Corrales, donde hace 2.500 millones de años afloraron esas rocas graníticas del sistema geológico más antiguo del país, ofrece a los visitantes la posibilidad de practicar turismo aventura y ecológico.

Lo que desde fines del Siglo XIX fue fuente de trabajo para los picapedreros, hoy son abruptas paredes, canteras y barrancos óptimos para el turismo aventura.

El Valle del Picapedrero queda a unos 5 kilómetros de Tandil y se llega por un camino de tierra que parte de la avenida Taborín a la altura del “puente colgante” y desemboca en esta amplia área protegida, donde entre un frondoso verde de árboles bajos surgen los promontorios del sistema de Tandilia.

La cava más importante es la Aurora, de unos 20 metros de alto, en la que los guías autorizados establecieron varias rutas de escalada con diversas dificultades, lo que la convierte en apta para todas las edades, además de espacios para descenso en rappel.

Un sendero conduce al sector de tirolesa, donde los turistas se desplazan entre dos puntos en desnivel, distantes una treintena de metros, sujetos por arneses a una polea que rueda por cables de acero.

En ese sector, al amparo de una alta pared de tonos amarillos, grises y rojos, con una alfombra de pastos y plantas bajas, se instalaron las bases de la tirolesa, entre árboles que ayudan a sostener la estructura.

Otra actividad vertiginosa es el cruce de un barranco a unos seis metros de altura, a lo largo de unos veinte metros, a través de un puente hecho sólo de cuerdas amarradas entre sí, con una para pisar y otras dos para tomarse con las manos.

El vértigo que puede generar esta actividad se reduce debido a una cuarta cuerda a la que va enganchado el arnés y que sostendría al turista aventurero en caso de un resbalón, tanto en el más extenso, para adultos, como en uno más pequeño y de baja altura destinado a los niños.

Por otra parte, todos los que guían y asisten a los visitantes en estas prácticas son profesores de educación física especializados en vida en la naturaleza, guías de montaña o serranos.

El Valle del Picapedrero es también amigable para quienes por cuestiones físicas no pueden desarrollar actividades en altura o de adrenalina, ya que cuenta con circuitos para senderismo y conocimiento de la naturaleza, así como charlas históricas.

 

Cómo llegar
El trayecto más corto para ir de La Plata a Tandil es salir de nuestra ciudad por la Avda. 44 para proseguir por la Ruta 215 hasta San Miguel del Monte, donde se empalma con la Ruta 3 y a la altura de la ciudad de Las Flores, enlazar con la Ruta 30 hasta llegar a destino.

La distancia a recorrer es de 346 kilómetros.

Otro trayecto posible, para quienes quieren evitar la Ruta 3 por su gran caudal de tránsito de camiones, es tomar en la ciudad de Brandsen la reparada Ruta 29 por la que se circula hasta empalmar la Ruta 74 y finalmente tomar la Ruta 226 hasta llegar a Tandil.

En este caso, el recorrido tiene 389 kilómetros de extensión y se hace en poco menos de 5 horas.

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