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La presbiacusia

El “oído cansado”, una sordera que suele aparecer después de los 40

Señalan que se debe a una sociedad cada vez más “ruidosa”. Y que los casos se detectan a edades más tempranas

El “oído cansado”, una sordera que suele aparecer después de los 40

Lo que antes de detectaba después de los 65, ahora está apareciendo a los 40

Así como ocurre con la presbicia en la vista, que comienza a afectar a quienes pasan los 40 años, el “oído cansado” o presbiacusia, que es una pérdida auditiva inducida por envejecimiento natural del organismo, también comienza a manifestarse a partir de esa edad.

Hace unas décadas, esta pérdida solía aparecer a partir de los 65 años, pero, según señalan especialistas del Colegio de Fonoaudiólogos de La Plata, en la actualidad, con una sociedad cada vez más “ruidosa”, la mayoría de los casos se detectan mucho más temprano y suelen derivar en trastornos crónicos.

Presbicia es una palabra conocida por muchos. Alude a la vista cansada que aparece a partir de los 40 o 45 años, y con el oído ocurre algo parecido, mientras que la palabra que lo designa es presbiacusia.

En los viejos libros de medicina se afirmaba que solía aparecer a partir de los 65 años, pero debido a ambientes más ruidosos y hostiles para el oído de la vida moderna, ahora su aparición se está dando a los 40 o 45 años.

Los especialistas la definen como la pérdida auditiva inducida por la edad, debido a procesos involutivos que se producen en el organismo.

“Es variable de una persona a otra -explica la audióloga Noelia Gwozdz, de la Comisión de Audiología del Colegio de Fonoaudiólogos Regional La Plata- al igual que la edad en que suelen aparecer los primeros síntomas”.

Según las estadísticas, el 25 % de las personas de edades comprendidas entre 65 y 75 años presenta hipoacusia ligada a la edad, y este porcentaje aumenta al 40 % en personas de más de 75 años. Sin embargo, los primeros signos suelen aparecer entre los 40 y 45 años.

“En general las consultas llegan retrasadas -señala la licenciada Gwozdz- muchas personas lo niegan al decir “escucho bien, pero no entiendo”; o lo minimizan señalando que “no estoy tan mal”. Es que hay prejuicios y estigmas negativos en relación a esta enfermedad y al uso de los audífonos, y una persona suele tardar unos cinco años en promedio para aceptar la dificultad y animarse a consultar”.

EL COMIENZO DEL PROBLEMA

La pérdida auditiva ocurre lentamente con el tiempo y afecta en general a ambos oídos por igual.

Los especialistas describen que los signos que pueden hacer sospechar que existe presbiacusia son las dificultades para escuchar a los familiares y amigos en reuniones sociales; pedir con frecuencia a las personas que les repitan; problemas para oír en ambientes ruidosos, como bares y restaurantes; zumbidos en los oídos; o utilización de la televisión o la radio a todo volumen.

También, inconvenientes para hablar por teléfono; confusión cuando se dialoga en un grupo de personas y dificultades para entender y distinguir los sonidos de tono alto como las letras ¨S¨ y ¨CH¨.

“Para prevenir o retrasar la aparición de la presbiacusia -explicó la audióloga Gwozdz- se debe evitar, en la medida de lo posible, la exposición a ambientes ruidosos y además controlar los problemas médicos que puedan empeorarlas. No existe cura para la hipoacusia relacionada con la edad, pero el tratamiento utilizado habitualmente para paliar algunos de los síntomas es la prótesis auditiva, que debe ser configurada y calibrada según las necesidades audiológicas y el perfil audiométrico del paciente, mientras que los estudios previos son sencillos, rápidos e indoloros, que ayudan a determinar el tipo y grado de perdida”.

“Hay que tener en cuenta que la pérdida auditiva es una discapacidad que afecta la calidad de vida y nadie esta exento de perderla -concluyó la audióloga- y al perderse audición también se ven afectados los vínculos familiares y sociales”.

Otoscopía
Ante la sospecha de hipoacusia “post 40”, se recomienda realizar distintos estudios, básicamente una otoscopía (para determinar el estado de los oídos) y una audiometría para completar la evaluación, previa consulta médica

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